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lunes, 19 de noviembre de 2012

Un precio demasiado alto, inadmisible

¿Qué observaciones haríais si os preguntara qué grandes diferencias encontráis entre las siguientes fotos de Kirstie Alley?


Probablemente las respuestas más comunes serían: un gran aumento de peso o los estragos que provoca en ocasiones el envejecimiento. No estaríais equivocados, desde luego. Sin embargo, hay algo que a mí me llama más la atención, hay algo que veo en ellas que me sobrecoge: un abandono. Esta mujer, como muchísimas otras, se ha abandonado. Ha dejado de cuidarse, de quererse, de sentir que se merece las cosas, de figurar la primera de la lista en sus prioridades de vida. Y es que esto es algo que por desgracia nos pasa a más de muchos. Algunos no lo ven nunca, otros lo ven tarde y otros tenemos la suerte de verlo a tiempo de ponerle remedio.

Como habréis observado estos meses he estado desaparecida. No es la primera vez que me pasa. Espero que sea la última. ¿La razón? Que se han ido juntando tantas cosas que me han invadido y he acabado relegándome a mí misma al último lugar de la lista. Han habido muchos cambios, y entre ellos cambios importantes: me he independizado, he superado el mayor de mis miedos, se han roto algunos lazos y se han creado otros, ha habido momentos preciosos, otros horribles, otros... muchos. Pero eso no es excusa. Nada es excusa para que haya dejado de prestarme atención a mí misma y mucho menos durante tanto tiempo. Hace más de un año que no pienso en mí, que no me cuido, que no me mimo, que no hago deporte, que no quedo con mis amigos, que no tengo vida de pareja, que... hace tanto tiempo que me está costando encontrarme en este nuevo lugar. 

Ha pasado mucho tiempo desde que no me veía a mí misma entre tantas obligaciones, compromisos, etc y en el fondo sabía que ese abandono me pasaría factura física y emocionalmente algún día. En el fondo de mi lo sabía, sólo que no quería afrontarlo (no tenía tiempo). Fue entonces, hace unos días ordenando fotos que me di cuenta: había fotos mías que mostraban el daño que me estaba haciendo a mi misma. Yo también tengo fotos similares a las de arriba de Kirstie. No me lo esperaba. No es que yo nunca hubiera sido una top model pero estaba bien, dentro de un peso saludable, me sentía bien conmigo misma, me cuidaba, me mimaba, me prestaba atención. Ahora ya no. Me puse a llorar de la rabia y la pena que me dio haberme maltratado tanto. Sentí lo mismo que siento al ver la foto de arriba, pena por alguien que se ha abandonado, alguien que ha dejado de luchar y de creer en sí misma, alguien que es invisible para sí misma. 

Esto no es nada nuevo, por supuesto. La mayoría de seres humanos pasamos por momentos comunes en la vida. Momentos en el que nos abandonamos y dejamos de cuidarnos. Puede ser a causa de una depresión, por el nacimiento de un hijo, por exceso de trabajo, por mil cosas. Pero a todos nos pasa que no sólo ganamos unos kilos sino que nuestro aspecto se ve desmejorado, refleja nuestra saludo física y emocional.

Hace meses descubrí ese programa de la MTV - Ya no estoy gordo- donde muestran en forma de docu-reality el cambio en cuestión de meses que algunos adolescentes hacen en sus vidas gracias al programa que les facilita un entrenador personal y un equipo de dietistas. Otro día hablaré más de este programa que me pareció interesante por varios motivos. La cuestión es que ninguno de estos adolescentes obesos era feliz estando gordo. Su aspecto era el reflejo de algún problema serio y su aspecto era el resultado de una mala gestión de este problema. Eso que dicen de que los los gordos son felices es una mentira como una catedral. Nadie es feliz si no se cuida, si no se siente atractivo, ligero, flexible y lo mejor de todo que te da el deporte, el cuidarte y el dedicarte tiempo: ilusión y ganas. 

Volviendo a mi caso, después de un par de días dándole vueltas y un fin de semana de "relax" he empezado a actuar. El problema principal problema actualmente es que sigo teniendo un exceso de trabajo acumulado y no he podido ajustarme a mi nueva rutina. La consecuencia más seria es que está afectando a mi salud en forma de gripes, infecciones, gastroenteritis, etc. Antes de ayer me salió una calentura tan grande en el labio que parecía que en cualquier momento rebentaría. Así que he decidido tomarme una semana de vacaciones forzadas para poner las cosas en orden. Actualmente tengo mucho trabajo dando clases particulares y si no trabajo no cobro, no es que me sobre el dinero pero desde luego lo que no me sobra es la salud. Prefiero hacer el esfuerzo de prescindir del sueldo de una semana que seguir trabajando encontrádome mal y gastándomelo en la farmacia para poder seguir el ritmo. Tampoco es que pudiera dar las clases, apenas se me entiende cuando hablo y tengo un aspecto un poquito... desagradable. Así que lo primero que he hecho ha sido avisar a todos los alumnos y mandarles faena por e-mail. Es lo que me pedía mi subconsciente para quedar en paz conmigo misma respecto a esta semana. Lo segundo ha sido hacer deporte. He retomado mi bici estática y mi cinta de correr. Al principio pensé que no llegaría a los 2 minutos pero aún así he seguido y he conseguido la meta de los 20. Me he sentido como una diosa de potente y como una pluma de ligera. Todavía no me entra en la cabeza que me cueste tanto ponerme a hacer deporte con lo bien que sienta. Lo siguiente ha sido ponerme a escribir aquí. He echado de menos este blog cada día que ha pasado. Este es mi ratito, para mí. Donde exorciso mis demonios, donde comparto mis preocupaciones, mis ideas, mis descubrimientos, donde hablo conmigo misma y con el mundo. Es como mi sesión de autoterapia. Sienta fenomenal echarlo y encima cuando alguien te contesta te duplica el subidón de adrenalina. Se lo recomiendo a todo el mundo, tener un sitio donde desahogarse es una de las mejores medicinas (y gratis!). Los siguientes pasos son eliminar mis lista de cosillas pendientes que no me dejan descansar cuando llego del trabajo y luego ponerme a adelantar faena para ir más desahogada el resto del año. No es que vaya a solucionar el año entero haciendo esto pero necesitaba una pausa que me permitiera ponerme al día. Lo fundamental de todo esto va a ser la vuelta al deporte, y no sólo para adelgazar, sino para volver a sentirme que me cuido, que me quiero, que me merezco el puesto nº1 de mi lista de prioridades. Quiero empezar a dejar de sentir pena de mí misma cada vez que me miro al espejo, dejar de ver el abandono y empezar poco a poco a ir observando la recuperación. 


Engordar 20kilos casi nunca es una cuestión de estética, es una cuestión de salud: salud física pero también emocional. Es el precio que pagamos por el motivo que nos ha llevado a esta situación: una depresión, un posparto, un exceso de trabajo, etc. Un precio demasiado alto, un precio inadmisible. A veces uno tiene la mala suerte de no darse cuenta de ello pero cuando uno se vuelve consciente tiene que decir ¡basta! Yo ya he puesto punto y final a mi período de abandono, ¿y tú? ¿te cuidas lo suficiente? La salud es algo que no se puede posponer, todo lo demás sí. No pagues con salud. 

Este post es para mí y para aquellos que se encuentran en una situación similar, si no te gusta tu vida cámbiala, todo es ponerse. En cuanto des el primer paso, todos los demás vendrán detrás y ya estará cambiando. Nadie se merece ser infeliz, sobretodo nadie que tenga buen corazón y quiera a los demás. Igual que aprendemos a querer a los demás con sus virtudes y defectos tenemos que empezar a querernos a nosotros mismos. Desde ya, no desde mañana, ni desde el lunes. Empieza ahora mismo a cambiar todo aquello que no te guste de tu vida. ¡Ánimo!


jueves, 16 de febrero de 2012

Las plataformas vibratorias NO adelgazan

Lo repito: las plataformas vibratorias NO adelgazan. ¡Uff! ¡Qué ganas tenía de escribir este post! Hace tres años me regalaron para reyes una plataforma vibratoria (os pongo la foto). Yo la quería por muchas cosas, pero sobretodo porque tenía entendido que va muy bien para reactivar la circulación y como por mi trabajo me paso muchas horas sentada pensé que me vendría genial. Y así ha sido. Las plataformas vibratorias son máquinas de masaje pensadas para eso: masajear. Ahora bien, ¿qué beneficios tienen? Pues voy a ir comentando a grosso modo la mayoría que he leído anunciados y os doy mi opinión:
- Mejora y reactivación de la circulación (normal, de estar quieta a que por el medio que sea tu cuerpo se mueva de alguna manera... y encima el tema de la vibración reparte bastante el movimiento sin ser brusco).
- Drenaje linfático (bueno, bueno... un poco sí, la verdad te subes y de tanto tikitikitiki te bajan los líquidos PERO no es milagroso; no te vas a quitar de encima tu retención de líquidos con esto, te ayuda igual que te ayuda practicar cualquier ejercicio o incluso caminar. Nada más).
- Tonificación (Psss yo no diría que tonifica, para mí tonificar es endurecer y mantener sanos y activos los músculos. Sin embargo, con el movimiento reactiva la sangre de todo el cuerpo y menos es nada).
- Adelgazar (Ni de coña. Por mucho que te subas a una plataforma, te pongas una crema reductora, una faja o un aparato cualquiera de electroestimulación no te hace adelgazar. Para adelgazar la fórmula no tiene misterio: gastar más calorías de las que ingieres. Y que te hagan un masaje no hace que gastes calorías te lo aseguro)
- Relajación (Sí, eso sí. Un masajito destensa y te relaja el cuerpo. Aunque cuidado porque hay plataformas que tienen potencias super bestias y hay niveles a los que deja de ser agradable que te meneen)

Mmm esas son principalmente las características que más se me vienen a la mente con tanto anuncio de plataforma. Y es que basta con poner en google "ejercicios para adelgazar plataforma vibratoria" y te encontrarás con miles de páginas donde te aseguran que haciendo el ejercicio tal o cual perderás peso. A ver, no vas a adelgazar con la plataforma, al menos no con la plataforma exclusivamente. Que mucha gente se zampa comidas 3 en 1 y se sube 10 minutitos en la plataforma y te dicen "no funciona". Ya, ya... normal, nada funciona si no pones de tu parte. Quiero decir que tampoco es que sean inútiles, sino que se pueden utilizar como complemento en el deporte. Obviamente, si nos imaginamos por ejemplo a una persona totalmente sedentaria que nunca hace nada de ejercicio y un día se compra una plataforma y se pone a practicar los ejercicios que le vienen en la fotocopia 10 minutitos al día 3 veces por semana seguramente adelgazará. Pero no por la plataforma en sí sino porque ha roto su sedentarimos para hacer ejercicios tres veces por semana aunque sean 10 minutos y eso es más de lo que hacía antes, da igual que fuera en la plataforma que en la bici estática que en la escalera de su casa.

Por ello, insisto en que sí son un buen complemento deportivo y supongo que por ello en la publicidad siempre dicen que el deportista tal o el equipo x lo usan a diario. Yo también la uso de ese modo y me va de coña. Antes de empezar a hacer ejercicio estiro un poquito y me subo a la plataforma en un programa flojito para que me ayude a reactivar la circulación y a ir espabilando los músculos. Luego cuando me pongo a hacer ejercicio ya llevo parte del calentamiento ganado, y noto los músculos mejor (como menos reticentes a sufrir un tirón). Después de hacer deporte también me subo pero pongo otro programa un poco más fuerte porque ya estoy en caliente y me ayuda a masajear los músculos. Te quedas nueva. ¿Te imaginas venir de correr y que te espere el masajista en la puerta? Aunque no sea Miguel Ángel Silvestre si sabe dar un buen masaje es que te quedas tan a gustito... pues eso es lo que hace por ti tu plataforma vibratoria (siempre puedes ponerle una foto de un tío bueno jejeje).

En resumen: yo estoy muy contenta con mi plataforma y no me desilusioné porque en ningún momento la vi como un medio para adelgazar. Principalmente la uso para darme masajitos casi diarios después de la ducha, o por la noche, o cuando llevo muchas horas sentada y también como complemento a la hora de hacer deporte como he explicado antes.

Espero que esto os despeje dudas si estáis pensando en compraros una plataforma ;) Ah! Se me olvidaba, ahora la mayoría son así pero elegir la plataforma oscilante (no sólo vibrante) porque la oscilante es la que hace la función de masaje la otra es como si te subieras a una batidora gigante y sales con más dolor de cabeza que relax :P

jueves, 15 de diciembre de 2011

Estupenda en 9 semanas y media: resultados 1a semana

Tal y como os conté el lunes 5 empecé a seguir el plan propuesto por Juan Rallo en el libro Estupenda en 9 semanas y media. Ya comenté que iba a hacer la tabla de ejercicios y el cardio recomendado pero no la dieta. En cuanto a la dieta lo que he hecho es seguir mi modelo de dieta sana, la que hace que me sienta bien (modelo Naturhouse) pero he procurado comer la cantidad justa -hasta que se me quita el hambre- y no ponerme plato y medio de mis comidas favoritas. He optado también por usar platos más pequeños. Y los grandes cambios de mi dieta se basan en eliminar todo lo innecesario (cada una sabemos con qué pecamos), acordarme de beber agua y ser disciplinada con los horarios ¡ah! Y obligarme a comer más fruta porque como muy poca. Bueno, a lo que interesa, después de una semana los resultados son:

  • 1kg menos de peso (y volumen también, no lo he medido pero se nota bastante en los tejanos)
  • Adiós dolor de espalda (aunque "hola" agujetas, normal puesto que llevaba mucho sin hacer deporte)
  • Sentirme menos hinchada y más ligera.
  • He ido ganando en fuerza y flexibilidad (sólo tienes qué comparar lo mucho que te cuesta cada ejercicio el primer día con el esfuerzo que requiere el mismo ejercicio el tercero)
  • Cero estrés/ansiedad a cambio de estar a tope de paz interior (es lo que queda cuando quitas el estrés y la ansiedad de la rutina diaria).
  • Sentirme genial conmigo misma por cuidarme y haber recuperado la fuerza de voluntad para ser disciplinada y corregir mis vicios de comida y hacer el deporte fijado sin regatearme a mí misma.

Quería haber puesto el post el lunes pero he estado liadísima y no me ha dado tiempo. No voy a ir poniendo los resultados semana tras semana pero iré informando de mis progresos.

Por último deciros que la tabla de ejercicios para brazos, piernas y abdominales que propone Juan está muy bien. Yo al principio pensé que era muy poco y no lo notaría pero se nota. Primero que al día siguiente sientes las agujetas lo que significa que has trabajado esos músculos y segundo que vas notando cómo vas adquiriendo más fuerza y flexibilidad tanto en los ejercicios como en actividades cotidianas como subir las escaleras, agacharse, etc. Lo de las escaleras lo noto mucho, me noto con más fuerza en las piernas y por lo tanto me cuesta menos esfuerzo subirlas, es como si mi cuerpo fuera más ligero y no pesara tanto como antes.

Os animo a todos a buscar la forma de acondicionar vuestro horario para incluir el deporte, siempre hay opciones. Lo que propone Juan me gusta mucho porque es muy accesible, los ejercicios no ocupan más de media hora así que me levanto antes y listo. Se pueden hacer en casa y sin apenas inversión económica (una esterilla, unas pesas y ropa de deporte).

Os seguiré informando de mis progresos.

sábado, 10 de diciembre de 2011

No puedo hacer deporte porque... ¡excusas!

En lo que se refiere a ponerse a excusas a una misma para no hacer deporte por pura pereza me declaro una experta: hace frío, hace calor, tengo hambre, acabo de comer, me duele la espalda, es tarde, es pronto, no quiero hacer ruido, es que hay gente en casa, es que estoy sola, .... y podría seguir un buen rato. ¿Y por qué? Pues porque mi gremlin perezoso es todo un seductor, el tío me lía, me conquista y me lleva a su terreno y yo encantada. A veces parece una especie de gremlin-George Clooney al que le dirías que sí a todo. ¡Pero eso no puede ser! Una tiene que ser fuerte y aprender a ignorarlo. ¿Pero cómo? Pues os contaré mi método, que me suele funcionar con muchas otras cosas en la vida. De hecho lo utilicé para dejar de fumar y no me costó ningún esfuerzo dejarlo (ninguno). El método se basa en buscar resultados positivos inmediatos. Por ejemplo, cuando se me pasó por la cabeza dejar de fumar ocurrió de repente una noche que me quedé sin tabaco a las 3 de la mañana en verano en mi casa y no había nada cerca abierto para comprar más. Estaba con mi amigo de charleta nocturna y empezó a entrarme una ansiedad y una mala leche, entonces mi amigo me dijo "tía, estás enganchada totalmente!". Tengo que decir que siempre había presumido de lo contrario pero en ese momento me di cuenta de que mi ansiedad venía de mi dependencia del tabaco. Me entró tanta mala hostia depender de algo (odio sentirme dependiente) que decidí dejarlo. Así que me puse a leer el libro Cómo dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr. No es que el libro hiciera maravillas, siempre pienso que cuando alguien te plantea una solución no te está ofreciendo LA solución sino una alternativa. Así que busqué la mía propia y me puse a pensar en qué cosas no me gustaban del tabaco: que me dejaba un aliento horrible (sobretodo para besar), que me dificultaba distinguir del olor y el sabor de la comida y que me cansaba un montón subiendo las escaleras o haciendo cualquier mínimo esfuerzo. Esto unido al tema de la dependencia y por supuesto de todo tipo de enfermedades que suelen desarrollar los fumadores (incluido el cáncer). Pero esto último no era algo que fuera a ver de forma inmediata, eran consecuencias negativas a largo plazo así que elegí las que eran a corto plazo. Me encendí el que decidí que era mi último cigarro y lo disfruté lentamente saboreando cada calada. Cuando se acabó, lo apagué y empecé a decirle a todo el mundo "he dejado de fumar". Muchos me preguntaban "¡Qué bien! ¿Lo estás dejando?" pero yo cabezona les decía "No, no. No lo estoy dejando, lo he dejado" super rotunda. Y ese mismo día después de lavarme los dientes a conciencia empecé a disfrutar de los sabores y los olores de la comida y cuando vi a mi chico le pegué un tute de besos que el pobre se quedó hecho polvo. ¡Qué gusto dar un beso sin sabor a tabaco! Eso ya me motivó desde el primer momento pero para mi sorpresa a la semana siguiente subí las escaleras y no me costó. Sólo una semana (admito que yo fumaba tela) y ya tenía beneficios. Por eso me resultó fácil y lo conseguí.
Ahora con el deporte hago lo mismo. Esta semana me puse manos a lo obra de nuevo: plan numero tropecientos mil para ponerme en forma y perder unos kilos. Me dediqué el domingo entero para reflexinar sobre qué cambios quería hacer en mi vida, escribí mucho sobre ello, me depilé, me pinté las uñas, me duché, me puse cremitas y mascarillas e hice ejercicios de relajación. Como nueva. Llevaba más de tres semanas sin hacer nada de nada y mi espalda empezaba a oxidarse y me quedaba enganchada en un abrir y cerrar de ojos. Así que cogí mis apuntes del libro Estupenda en 9 semanas y media y decidí seguir la tabla de deporte al pie de la letra.
¿Cómo me fue? Pues primero me hice un plan semanal de comidas (no sigo el que propone Juan Rallo exactamente, lo he variado un poco a mis puñeteros gustos culinarios). Luego cuadré el ejercicio en mi plan semanal (por escrito) busqué los huecos más apropiados: 3 días de cardio justo cuando volviera de las clases (de 19-20h ese ratito que se me va antes de la cena y lo suelo perder haciendo el tonto). Cuando tienes que reengancharte al deporte el truco está en no pensar. Es decir, vienes de la calle, te cambias de ropa sin cruzar ni una palabra con tu subconsciente (si los gremlins te hablan pones música y cantas más fuerte que sus voces) y a ello. Sin perder ni un segundo. Como entres por la puerta y te lo pienses ya no haces nada. Al menos eso me pasa a mí, me enfrío, me relajo y me dejo llevar por la voz del gremlin-Clooney.
Volviendo al tema, había cuadrado las 3 sesiones de cardio que proponía Juan y me quedaba cuadrar los ejercicios de musculación. Soy una vaga declarada y en invierno con tan poco sol más todavía. Sabía que si los podía por la tarde pasaría de lo de siempre: bueno, hoy no lo hago y mañana hago el doble. Mañana como tengo el doble me da pereza y propongo el triple para el día siguiente, llega el día siguiente con el triple acumulado y me da la risa. Vamos que lo pospongo hasta que desaparece.

Truco para evitar ese autochantaje: me voy a levantar 1 hora antes de lo habitual, no voy a subir la persiana siquiera para no ser consciente de que es de noche todavía y autoconvencerme que ni las calles están puestas. Suena el despertador, me visto lo más rápido posible, me aseo, me enchufo los cascos con música cañera y a ello. Primero estiro suavemente, luego me subo a la plataforma vibratoria para que me reactive la circulación mientras voy bailando encima, luego bailo media canción para calentar otro poco y a ello. Durante los ejercicios pongo mucha atención en la respiración, es la base de todo deporte pero de las pesas y las abdominales más todavía. Si te centras en la respiración logras cualquier objetivo por mucho que cueste. Cuando acabo estiro y hago un par de ejercicios de taichí. Me pego una ducha, me vuelvo a poner los cascos, me pongo cremita y a desayunar. Resultado: genial. Me siento orgullosa de haberme dedicado una hora al día para mí. Esto es lo más importante, sentir que te quieres, te cuidas y sobretodo te lo mereces más que nada porque en la vida no hay nada más importante que tú. Empiezas el día sintiéndote a gusto, realizada, orgullosa, en marcha y de buen humor. Y como resultados positivos inmediatos: me siento más ligera y ¡ya me agacho sin quedarme enganchada! El dolor de espalda ha desaparecido. Tengo que decir que era un dolor molesto pero leve, probablemente un reclamo de mi cuerpo que me decía que me estoy pasando de sedentaria. ¿Cantamos victoria? Por hoy sí, pero si mañana no vuelvo a la carga todo lo conseguido se desvanece: vuelve el dolor de espalda, el mal humor, la sensación de ir de culo y no tener ni un momento para ti, la culpabilidad por no cuidarse y a veces los problemas de estómago derivados del estrés y la ansiedad que voy acumulando.

Así que ese es mi truco para no ponerme excusas: pequeñas metas (cumplir la tabla diaria), programar el deporte en momento que sé que puedo (aunque no me apetezca) y buscar mi recompensa inmediata (los beneficios que obtendré al momento).

Espero que esto sirva o de ideas a todos/as los que nos ponemos mil excusas para no hacer deporte. Os seguiré informando de mis paranoias a la hora de perder unos kilos y ponerse en forma y de cómo me va con el plan propuesto por Juan Rallo.

¿Vosotros también os ponéis excusas? ¿Tenéis un gremlin seductor responsable de la pereza dentro de vuestra cabeza? ¿Qué truquitos empleáis para manteneros en forma?


domingo, 4 de diciembre de 2011

Miedo a convertirse en Popeye con las pesas

Está demostrado que para adelgazar es necesario incluir en nuestra rutina deportiva (además de ejercicios de cardio) ejercicios con pesas. Al realizar dicho ejercicio conseguimos que aumente/mejore nuestro tono muscular : lo cuál no significa que te crezcan los músculos, si no que se pongan en forma y dejen atrás el estado de atrofia al que los somete el sedentarismo. ¿Y por qué es recomendable incluir los ejercicios con pesas para adelgazar? Pues principalmente por dos motivos: el primero es porque de este modo aumentamos el metabolismo basal (que es el encargado de quemar calorías cuando no estamos haciendo ejercicio); el segundo motivo es porque tonificamos la musculatura y le damos forma de modo que si logramos quitarnos de encima la capa de grasa que tenemos en el michelín de la barriga (por ejemplo) podemos lucir un vientre plano y bonito. Ya que si sólo te centras en hacer la dieta pero no tonificas, lo que suele pasar es que aunque pierdas mucho se te quedan las carnes fofas. Esto en cuanto a las razones estéticas, porque en cuanto a las razones de salud el ejercicio con pesas no sólo te beneficiará al fortalecer tus músculos y huesos y sentirte más ágil y fuerte, sino que aumentará tu sistema inmunitario protegiéndote contra infecciones y demás enfermedades y por supuesto mejorarán o incluso desaparecerán esos dolores musculares que una siente cuando se agacha llevando una vida completamente sedentaria (los temidos dolores de espalda, sobretodo en las lumbares).

Lo que ocurre es que a muchas mujeres les dan miedo las pesas porque temen convertirse en Popeye con unos músculos masculinos y bien marcados, y optan por descartarlas de su rutina deportiva. Sin embargo, como comenta Juan Rallo en su libro Estupenda en 9 semanas y media, eso es muy difícil y sólo ocurrirá ingiriendo hormonas masculinas y determinadas sustancias además del entrenamiento. Aunque entrenásemos 5 horas diarias nunca conseguiríamos músculos desarrollados y masculinos a través del entrenamiento. Para conseguirlos existen dietas específicas y ciertos complementos, entre otras cosas. Si uno piensa en deportistas de élite como tenistas, nadadoras, corredoras, etc ¿se parecen ellas a Popeye? A veces cuando las ves practicando el deporte al que se dedican y ves sus músculos en tensión te pueden parecer demasiado, pero fíjate en ellas cuando están arregladas y no están practicando deporte, ¡tienen uno tipazos de miedo! Y eso, lo hace el deporte y la dieta sana. Por lo tanto es muy importante entrenar con pesas para adquirir fuerza y tonificar los músculos. Sin ir más lejos, muchas de las contracturas musculares que a veces sufrimos (y hablo por experiencia) no ocurrirían si tuviéramos nuestros musculos tonificados y no atrofiados por la falta de ejercicio. Simplemente pasarás del estado de atrofia al estado normal en cuanto a tono muscular. En cuanto empieces a entrenar de forma regular con pesas y hagas los ejercicios adecuados ya puedes empezar a despedirte de los horribles dolores de espalda o de esas veces que te agachas a coger algo y te quedas "enganchada". Así que ya puedes quitarte ese miedo a la hora de entrenar con las pesas. Además, me gustaría añadir desde mi experiencia que una cosa que me encanta de hacer pesas, abdominales o flexiones (trabajar la fuerza y la flexibilidad de tu cuerpo) es que ves los resultados de un día para otro. Lo mismo el lunes te cuesta llegar a 10 repeticiones, vuelves a la carga el miércoles y te cuesta pero un pelín menos y resulta que si continúas el viernes de la misma semana verás que llegas a 10 sin problemas e incluso a 12 o 15. Eso a mí me motiva muchísimo, ir viendo el progreso en lugar de confiar en que de aquí a X tiempo verás los resultados. Con las pesas los ves en seguida y además te sientes más fuerte, sobretodo mentalmente. De hecho, el poder de la mente es asombroso a la hora de lograr nuestros objetivos y con el deporte hace milagros. Recuerdo cuando estaba leyendo A 3 metros sobre el cielo, que había una escena en la que Step que está empezando a ir al gimnasio, acepta un pique de flexiones (si no recuerdo mal) con un tío que está muy en forma y aguanta hasta el final con mucho esfuerzo, pero no tanto físico sino mental. De hecho me quedó marcada la frase que le dijo el otro personaje admirando su empeño: "las últimas 10 las has hecho con esto (señalando a la cabeza)". Y es que es verdad, a veces me pongo yo sola y veo que no puedo pero si voy a la par con un vídeo de estos de deporte en casa y tengo a alguien en la tele animándome consigo llegar más lejos de lo que yo suelo hacer por mi cuenta. ¿Os ha pasado alguna vez?

¿Todavía te quedan dudas? Fíjate en la foto de Anna Kournikova (que lleva años incluyendo ejercicios de pesas en su rutina diaria) y compárala con la otra (una competidora de un concurso de halterofília)
.

Anna no está hecha una Popeye como la otra chica (lo digo con respeto, para que nos entendamos) simplemente tiene su musculatura tonificada, es decir, la carne prieta en lugar de fofa.

¡Ánimo! Coge las pesas y a ponerse en forma a la vez que te libras de los dolores musculares y aumentas tus defensas ;)

sábado, 13 de agosto de 2011

Si quieres estar estupenda, vigila tu dieta

Tal y como dije hace días voy a ir comentando diferentes temas que Juan Rallo trata en su libro Estupenda en 9 semanas y media. Hoy quiero comentar el tema de la dieta.

Todas sabemos lo que hacemos mal, lo que no, y la razón que tenían nuestras abuelas cuando nos decían que hiciéramos la dieta del cacito: andar mucho y comer poquito. Tampoco se trata de comer poco, sino de comer lo justo que tu cuerpo necesita, no de comer de más ni por otro motivos como la ansiedad o el aburrimiento. Y por supuesto comer sano, equilibrado y variado. Pero por si acaso vamos a repasar esas cosas que todas sabemos (o deberíamos saber) y que Juan repasa en su libro. He añadido algunos comentarios a sus palabras:

CONSEJOS ESENCIALES SOBRE LA DIETA

1) Controla las cenas. De ellas dependerá una parte importante del éxito de este proyecto. Piensa que después de cenar casi no existe actividad, por lo que apenas se necesita energía. Por eso es fundamental cenar de una manera adecuada, pues aquí radica que mientras duermes estés engordando o adelgazando. Así que lo mejor será que incluyamos en nuestras cenas alimentos ligeros y poco calóricos como por ejemplo pescado.

2) Come hasta perder el hambre, no más. Es precisamente en ese momento cuando tu cuerpo te está diciendo que puede comer mucho más y almacenarlo, pero con lo que hay es suficiente. Es curioso que, sobre todo a las mujeres, les genere remordimiento dejar comida en el plato porque cuesta dinero. Y luego a cambio se pueden gastar ese dinero en cremas. Cremas que no cumplen sus promesas de ayudar a quitar lo que les sobra, por haberse comido lo del plato cuando no tenían hambre. Quisiera añadir que, en mi caso por ejemplo, algo que impide saber si estoy comiendo por hambre o por costumbre es la tv. Me pongo la tv y centro mi atención en ella en lugar de en mi cuerpo. A veces uno tiene que pararse a escucharlo.

3) Limita las grasas en la medida de lo posible PERO incluyendo todas. Aunque algunas son más sanas que otras, todas tienen las mismas kilocalorías y, por tanto, todas engordan lo mismo. Es como el tema de prohibir el pan en las dietas. Yo creo que se puede comer pan perfectamente, eso sí, sin abusar y sin acompañarlo con chorizo jejeje De hecho, por la mañana es ideal desayunar una tostada porque te aporta energía y tienes todo el día para quemar esas calorías.

4) Consume los hidratos de carbono en las primeras horas del día. Es mejor distribuirlos de esta manera porque todavía tienes mucha actividad por delante y vas a poder quemarlos. Es lo que decía yo antes del pan por ejemplo, mejor por la mañana. De hecho hay mucha gente que a partir de media tarde destierra de su dieta los hidratos.

5) Cuidado con las bebidas. Aunque no tienen tantas kilocalorías como los alimentos sólidos, es verdad que se consumen en mayor cantidad. Por ejemplo, un vaso de zumo de tamaño normal ya tiene 200 mililitros, casi 200 gramos. Así que es fácil ingerir grandes cantidades de kilocalorías a través de los líquidos, sobretodo en verano. Ojo con tomar zumos con la excusa de son naturales y aportan vitaminas de las buenas que hay algunos que tienen muchas calorías. Yo hace tiempo que tomo los de Hacendado que no contienen azúcares añadidos (menos calóricos) y saben a zumo, no como otros productos bajos en calorías que saben a agua de color.

6) Come 5 o 6 veces al día. Éste es otro de los conceptos básicos que hay que retener y, como muchas sabéis, no me refeiro a comer cinco veces mucha cantidad, sino a que las kilocalorías que se reparten en más comidas se queman mejor. Es decir, se van quemando sobre la marcha. Piensa que el proceso de digestión quema calorías, mientras más digestiones y más ligeras sean más kilocalorías quemadas. Conclusión: reparte la misma cantidad habitual de comida diaria pero en más tomas, no más cantidad.

7) Deja dos comidas libres a la semana. Es fundamental escuchar el cuerpo y muchas veces nos pide alimentos que ocntinen nutrientes que necesitamos. Hay demasiados alimentos como para que una dieta semanal los contenga todos. Además el hecho de poder comer algo que te apetece sin sentirte culpable por estar saltándote la dieta hará que no acumules ansiedad en ese aspecto. Date un capricho una o dos veces por semana, pero mejor que sea en la comida que en la cena.

8) Come sano y variado. Una alimentación hetereogénea te garantiza un aporte de nutrientes variado, tendrás las vitaminas y minerales que tu cuerpo necesita. Lo normal en las comidas poco sanas, y todos sabemos cuáles son, es que sean muy energéticas y bjas en nutrientes, una combinación nefasta. A veces hay que buscar la manera de introducir esos alimentos que no nos hacen mucha gracia pero que son necesarios y beneficiosos para nuestra salud. Hay muchas formas de hacerlo: batidos, líquidos, con un poquito de mayonesa (como hace mi madre), etc. A mí por ejemplo no me hacen mucha gracia las judías así que aprovecho cuando como ensaladilla para comerlas sin darme cuenta dentro de la mezcla.


Bueno, como podéis comprobar no son consejos revolucionarios ni milagrosos. Pero son fáciles de seguir, sanos y efectivos. Lo que ocurre es que a veces no los seguimos por pereza o porque nos parece más práctico comprarnos un batido en la farmacia o... cada una tenemos una excusa.

De todos los consejos (y otros) en mi caso, por ejemplo, me doy cuenta de que tengo que ponerle especial atención a dos en concreto: fijarme en comer hasta que desaparezca el hambre y planificar todo lo que voy a comer durante la semana o el día para no ir picando y añadiendo cosas. Lo de comer hasta que dejas de tener hambre es fundamental. Yo, personalmente me doy cuenta de que como más veces por otros motivos como aburrimiento, ansiedad, costumbre, etc que por hambre. Últimamente estoy poniéndole bastante atención a la comida en este aspecto y me doy cuenta de que estoy comiendo menos y no me quedo con hambre. Eso sí, tengo que ponerle atención en tooodas las comidas porque hay momentos en que me descuido y sigo comiendo, luego me paro a fijarme si tengo hambre y me doy cuenta de que no. He comprobado que puedo estar comiendo hasta la mitad de lo que necesito!!


¿Qué consejos consideráis más importantes a la hora de mantener una alimentación sana y equilibrada? ¿Y para perder peso? ¿Hay algo con lo que no estéis de acuerdo?

jueves, 4 de agosto de 2011

Estupenda en 9 semanas y media

Por fin con la llegada del verano he podido ponerme al día con las lecturas que tenía pendientes (mi carné de la biblioteca echa humo!). Entre algunas de ellas he terminado de leer Estupenda en 9 semanas y media. Para las que no lo conozcáis el libro va enfocado a llevar una vida más saludable iniciándose en la alimentación sana y equilibrada y el deporte con el fin de ponerse en forma y/o adelgazar. Está escrito por uno de los entrenadores personales más recurridos por las famosas: Juan Rallo. Y, además, cuenta con la colaboración de la ex-gimnasta olímpica Almudena Cid.

Por lo que he leído, Juan Rallo ya había escrito un libro anteriormente titulado Ponte en forma en 9 semanas y media enfocado -como reza el título- a ponerse en forma. Sin embargo, dado que la mayoría de sus clientas son mujeres y que nuestro cuerpo funciona de forma muy diferente al de los hombres, ha decidido escribir un nuevo libro dirigido especialmente a mujeres. El libro está estructurado en 10 partes: la introducción y un capítulo por semana. Está pensado para ser leído a medida que va pasando el tiempo (semana a semana).

Una de las cosas que más me ha gustado y por las que lo he leído entero -en 3 días- ha sido porque Juan Rallo lo explica todo de una manera muy clara y con muchos ejemplos para hacerte entender conceptos tan complejos a veces como el funcionamiento del metabolismo basal o el índice glucémico, entre otros muchos. El motivo de que sean 9 semanas y media, según explica, es porque el cuerpo tarda unas 8 semanas en adaptarse y mostrar los cambios tanto en la alimentación como en el deporte y él ha decidido brindar una semana y media más por si acaso (ya que cada uno tiene su ritmo). En él nos plantea 3 fases de adaptación y cambio (os pongo un resumen, con sus palabras):

Fase 1

Semana 1-2: El despegue

El organismo va a recuperar movilidad. Se persigue recobrar el movimiento corporal que seguramente estará un poco oxidado. Probablemente, durante estos primeros esfuerzos físicos tal vez notes algunas molestias o te sientas cansada. No es producto del ejercicio, sino de la inactividad a la que ha sometido a tu cuerpo la que ha causado esta reacción del mismo. Es el círculo vicioso de la inmovilidad. Tranquila, este reajuste dura poco. Sin embargo, es la fase anímica más dura.

Fase 2

Semanas 3, 4 y 5: aumento metabólico

Durante estas semanas el objetivo será que tu cuerpo queme más kilocalorías, incluso cuando permanezca en reposo. El aumento metabólico vendrá como consecuencia de un incremento del tono muscular, es decir, de un endurecimeinto de las carnes. A partir de enconces tu cuepro empezará a quemar kilocalorías más rápidamente y a consumir más energía procedente de las grasas depositadas en el mismo.

--> Puede que aumentes de peso (porque vayas adquieriendo mayor tono muscular) incluso hasta la 5ª semana. Pero a partir de ahí bajarás más rápido. Y ten en cuenta que durante las 5 primeras semanas aunque aumentes de peso en la báscula estarás bajando tallas y perdiendo grasa.

Fase 3

Semanas 6, 7, 8 y 9: Reducción

El entrenamiento adecuado, junto con el aumento de metabolismo que hemos adquirido en la fase 2, provocará que la grasa que nos sobra, prácticamente, se caiga. Será entonces cuando, definitivamente, todo lo que estás currando salga a la luz, te notes más firme y tu figura empiece a estar bien trabajada.

El deporte más adecuado para este período será el ejercicio aeróbico suave pero prolongado: correr despacio, bailar, andar rápido, montar en bici, etc. Lo mejor de todo es que notarás mejoras considerables en tu calidad de vida y, concretamente, en tu sistema respiratorio, cardiovascular y óseo.

Como todas sabemos, existen infinidad de libros enfocados a adelgazar, perder peso, ponerse en forma, etc. Yo he leído algunos (o al menos los he ojeado o empezado) la mayoría no me han convencido, sin embargo éste sí me ha gustado. No es que vaya a seguirlo a rajatabla pero sí me ha servido para entender muchas cosas que no entendía, como por ejemplo por qué cuando empezaba a hacer dieta y ejercicio me sentía mejor pero ponía más kilos y al final, frustrada y cabreada, lo mandaba todo al carajo y volvía a mis viejas costumbres. Pero éste libro tiene mucho más para mí, Juan te lo explica todo de una manera tan sencilla que hace que lo entiendas y te impliques, que tomes parte de las decisiones para cuidar de tu salud. Así que a partir de la información que él te brinda tú puedes tomar tus propias decisiones y trazar tu plan.

Lo que me ha gustado también es que comenta las dudas que más le suelen preguntar sus clientas, y son dudas que solemos tener todas las mujeres. Nos habla de nuestro cuerpo de mujer y de cómo funciona, no del cuerpo humano en general. Entre otras muchas cosas interesantes, nos cuenta por qué las mujeres tenemos más porcentaje de grasa en el cuerpo que los hombres o por qué se nos acumula en diferentes zonas. Además, la contribución de Almudena al proyecto no está nada mal. Ella es la encargada de motivarnos, de hablarnos y compartir con nosotras todas las dudas que nos surgen cuando una empieza un proyecto, nos enseña a sobrellevar el camino cuando no va bien y empiezas a sentirte desmotiva y te planteas dejarlo por completo. A través de sus experiencias como gimnasta nos habla del esfuerzo, la motivación, la disciplina, los gremlins (ese capítulo me encantó), el estancamiento, etc. Ella aporta un artículo por capítulo pero no sólo habla del deporte, la dieta, etc sino que sus reflexiones son generales sobre la vida, sobre cualquier proyecto que te plantees, sobre cumplir tus metas y tus sueños.

He decidido que ésta vez sí que me voy a poner en serio a cuidarme, no lo voy a dejar a las 3 o 4 semanas como hago siempre. No voy a dejar de hacer deporte porque tenga mucho trabajo o me coma un bocadillo porque tenga prisa. Ya he empezado mi nuevo proyecto: gozar de mejor salud. Voy a ponerme en forma del todo y a ver si aprovecho para perder los kilos que me sobran. Lo digo aquí en el blog porque a veces parece que cuando haces público un proyecto es más difícil dejarlo de lado, da como vergüenza decirle a los demás que algo te hace ilusión y dejarlo a los dos días, no?

La verdad es que todos sabemos de sobra la clave del éxito para adelgazar y sentirse bien, la sabían nuestras abuelas y nos la dice la lógica. Por eso me ha gustado tanto el libro, porque no me intenta vender nada, ningún método revolucionario o dieta milagrosa. Juan Rallo se basa en la lógica: come lo justo que tu cuerpo necesite (que sea sano y variado) y muévete.

De ahora en adelante escribiré sobre más partes del libro que me han gustado y me han hecho reflexionar pero de momento os dejo con un par de apuntes de los que he tomado nota personalmente:

- “El lunes empiezo” como si a partir de ese día fuéramos capaces de coger nuestra vida y darle la vuelta como a una tortilla. Eso es imposible, nadie puede abandonar sus hábitos y rutinas de un día para otro. El secreto del éxito o el fracaso es ir progresando poco a poco, de manera que el cuerpo y la mente converjan en el mismo punto y se vayan adaptando a tu nuevo estilo de vida saludable y no sedentario.

- El estrés y ser demasiado exigente contigo misma sólo te conducirá al fracaso y la frustración. Ponte pequeñas metas, alcanzables y superables.


jueves, 19 de junio de 2008

Ir a comprar ropa: una prueba de autoestima

Hace más de un año que leyendo un periódico local encontré un artículo que hablaba de un tema que yo ya hacía tiempo que observaba y que parece que nos pasa a todos: usamos varias tallas a la vez. Yo por ejemplo tengo actualmente en mi armario tres tallas distintas de pantalones. Al medirlos todo miden lo mismo pero lo que marca la etiqueta es lo que varía y esto me saca de mis casillas. Es por cosas como ésta por las que odio ir a comprar ropa, porque si tengo un mal día vuelvo a casa hundida. Si cojo la talla menor de mi armario en la tienda y no me entra me cabrea, pero cojo la siguiente y cuando veo que tampoco me entra es cuando me entra una mala leche que me dan ganas de montar una convención de tunos debajo de la ventana del puñetero diseñador. Y es que…¿esto a quién le beneficia? Porque a todas por igual nos ponen de mala leche estas cosas, yo cuando cojo la 42 y no me entra y al final consigo entrar en una 46 me subo por las paredes. Pero es que yo aún he aceptado que me sobran unos kilitos, pero ¿y esas pobres chicas que suelen calzarse una 36 y de repente comprueban que han acabado embutiéndose en una 40? Esas sí que se suben por las paredes y por las lámparas a modo de spiderman.Y es que resulta que a partir de la talla 44 empieza a haber problemas para comprar ropa. En muchas tiendas ves que todo llega a la 44 y “con suerte” hay un apartado donde pone “tallas especiales” que están las tallas de la 46 a la 50. ¡¿Especiales?! ¡¿Cómo que especiales?! ¡¿Especiales por qué?! ¿Qué significa exactamente “especial”? Pues para entendernos, lo que nos quieren decir es “para gordas” a modo de sinónimo de “las que no tienen derecho a ir a la moda o estar guapas”. ¿O si no por qué coño ves los escaparates repletos de maniquíes que muestran una imagen insalubre donde apenas hay lugar para las costillas, no existen las curvas y por supuesto si se convirtieran en personas ni qué decir tenemos de los montones de problemas de salud que tendrían? Y lo malo de todo es que somos animales de costumbres y aunque algo nos fastidie seguimos tragando y al final forma parte de la normalidad y cuando ves la prenda en el maniquí sonríes y vas corriendo a buscar una de tu talla y cuando te miras tú en el espejo… te queda mal. Pues no. No es que te quede mal, es que no te queda como al maniquí por una razón muy sencilla: el maniquí no está hecho a imagen y semejanza del cuerpo humano y mucho menos del cuerpo femenino y mucho menos del latino (¡qué somos las reinas de las curvas!). Y entonces te cabreas, te deprimes y te vas a tu casa y te castigas sin cenar porque de repente… te ves gorda. ¡Claro! ¡Al lado del maniquí cualquiera está gorda! Con todo esto no quiero decir que las chicas que usan la 36 no tengan derecho a usarla o tengan problemas de salud, ni muchísimo menos. De hecho conozco a más de una con una talla 36 que no se priva de nada a la hora de comer, pero eso si, tiene una suerte divina con su metabolismo y su constitución. Desgraciadamente, lo que más abunda no es este tipo de mujer si no todo lo contrario. Recuerdo una anécdota que me pasó hace poco en las últimas rebajas de verano: yo siempre he ido a las rebajas con mi hermana pero este año, como mi hermana no estaba decidí ir con mi novio. Bueno, para empezar imaginaros la cara de susto que puso el pobre cuando vio aquella gran multitud de chicas como locas de un lado a otro de las tiendas. Al principio se alegró porque vio a algunos hombres con ellas y se sintió en sintonía pero en seguida cambió de ánimo cuando se dio cuenta de que los hombres eran utilizados como percheros ambulantes y parecía que hubieran estado entrenando con las pesas todo el año para tener unos brazos lo suficientemente fuertes que pudieran soportar aquel montón de ropa que la novia les colocaba encima. Bueno, la historia es que el día anterior estuvo dándome la tabarra para que fuéramos a comprar al otro día y así evitar el montón de gente pero yo le dije que ni de coña, que eso era una locura. Y entonces él me dijo “¿por qué? ¿es que piensas que te vas a quedar sin ropa en un día?” y yo le contesté “sin ropa no, pero sin talla si”. Fue entonces cuando le expliqué que lo que siempre sobra es la talla 36, 38 y algunas de la 40 pero que la mayoría de la población femenina empieza en la talla 42 y eso vuela. Me puso algunos reparos, pero al día siguiente tuvimos opción de corroborar mi teoría, en algunos apartados era como si solo vendieran de la 36 a la 40 porque no había ni un ejemplar superior disponible. Para que luego nos cuelguen el cartelito de “especiales” tiene narices… En fin, he intentado escanear el artículo que mencioné al principio pero como no tenía mucha calidad he decidido transcribirlo por si a alguien le llama la curiosidad leerlo, aquí os lo dejo:

Cuando la ropa no da la talla

En Europa no existe ninguna ley que regule las tallas. Las medidas de las prendas de vestir no están unificadas, ni en nuestro país, ni en el resto de Europa, ya que no existe en la actualidad ninguna reglamentación ni organismo oficial que los regule y estandarice. Hay un condicionamiento, y es el que existe a la hora de ir a comprar y que conlleva distintos problemas, sobre todo en lo que respecta a la moda del vestir femenino, mucho más cuando se requiere vestir acorde con las tendencias que marca la moda.

Este polémico tema de las tallas y a en el año 1992 fue tema de debate en el Senado del Estado, sobre todo al verse incrementada la incidencia de la anorexia y la bulimia… Después de ocho meses de reuniones se acordaron, entre otros puntos y pro unanimidad, las siguientes medidas políticas y legislativas:

- La obligatoriedad de las industrias fabricantes de moda en la normalización de las tallas, con objeto de evitar el desconcierto del comprador ante la diversidad de medidas dentro de una misma talla, según quien sea el fabricante.

- Que las tiendas ofrezcan variedad de tallas, y no pretendan imponer la talla 36, número con el cual los diseñadores por lo general empiezan su producción…

- Que la sociedad se conciencie de que el vestir a la moda no es cuestión de tallas, así como de la necesidad de priorizar los valores internos frente a la imagen externa…

Pese a estas medidas, hoy, según fuentes del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, no existe ninguna orden ministerial ni de otro tipo que regule oficialmente el tallaje de las prendas. Esto mismo ocurre en la Unión Europea. Y aunque el Comité Europeo de Normalización esté interesado y trabajando por la homogenización de este apartado en el vestir, informan que no es tarea fácil, ya que los estudios antropométricos revelan que las personas que formamos la población europea somos muy diferentes.

Todo ello nos da en resumen una batalla perdida, de la que todos dicen estar de acuerdo en normalizar tallas, pero lo dicen en voz muy baja, ya que saldrían perjudicados, pues nadie quiere perder ventas. No se puede olvidar el factor psicológico que juegan las tallas en la venta de prendas de vestir, sobre todo en el sector femenino. A este respecto no es nada extraño comprobar cómo algunas mujeres cuando se prueban una prenda comprueban, aunque ésta les sienten bien, que es una talla mayor a la que usaban, se indignen y se vayan sin comprar. Por ello se fabrican prendas con tallaje de numeración trucada, con ello quiero decir que cada fabricante tiene sus trucos y sus tácticas.

Pedro Farré

LA PRENSA, nº23 Enero 2006

Castelldefels, Año 4 nº47

jueves, 1 de mayo de 2008

¿A qué dedican el tiempo las chicas delgadas?

Eso es algo que me pregunto a menudo sobretodo cuando me doy cuenta de la cantidad de tiempo que invertimos las chicas que nos sobran unos kilillos en intentar deshacernos de ellos. Nos pasamos la vida probando dietas, leyendo revistas y demás, haciéndonos planings de ejercicio, buscando tienda tras tienda ropa de nuestra talla que no nos haga parecer diez años mayores por ser de nuestra talla, probándo mil y un truquitos que encontramos por ahí para deshacernos del michelín-flotador, de la celulitis o de las cartucheras, etc. Yo, por ejemplo, me paso horas y horas diseñando menús, listas de la compra y tablas de ejercicios semanales. Hace tiempo que renuncié del mundo de las dietas porque pienso que para perder peso es absurdo seguir una dieta que aunque tengas dos dedos de frente para elegir una saludable luego cuando la terminas recuperas todo lo perdido. Hace años me di cuenta de que uno de mis problemas era que no sabía comer, así que cambié mis hábitos alimenticios por otros más saludables y no sólo lo noté en mi salud sino también en mis digestiones y en la báscula. El problema es que hay algunas chicas que por mucho que nos cuidemos y miremos con lupa todo lo que comemos tenemos más tendencia a engordar que otras. Recuerdo que cuando iba al insti yo me llevaba un sandwich de pan de molde y un zumito y se me caí la baba al ver cómo mi delgadísima compañera de mesa se fundía casi media barra de medio y un cacaolat a diario y la tía seguía sin conservar ni un ápice de grasa en su cuerpo. ¡Qué envidia! Hoy en día, he aprendido a aceptarme a mí misma pero sigo intentando deshacerme de algunos kilillos a toda costa. Para ello suelo apuntar lo que como cada día porque es una manera de "controlarme" y luego darme cuenta de lo que he hecho y no de lo que creo que he hecho. A veces tienes la sensación de que has estado toda la semana comiendo bien y cuando la báscula te sorprende echas un vistazo a la libretita y encuentras la sorpresa que te tenía guardada la báscula (esos caprichitos de los de "por uno no pasa nada"). Pero la cuestión que me lleva a escribir todo esto es que yo me paso media vida preocupada por perder esos kilillos y para ello invierto horas de investigación (Google mayormente), horas de contrastación de información con otras expertas (debate sobre éxitos y fracasos de algunas dietas y ejercicios con las amigas), horas de preocupación (las comeduras de olla que me llevo a veces conmigo misma), horas de análisis y conclusión (ese vistazo y esa toma de conciencia con el mundo real de mi libreta), etc. Y a veces pienso: si estuviera delgada y no me preocupara tanto esto, ¿qué estaría haciendo?. Es más, ¿a qué dedican el tiempo las chicas delgadas?. Por supuesto, que sé que nadie está a gusto con lo que tiene y que hay chicas que están delgadas y que también se preocupan por su cuerpo de otra manera, pero sinceramente pienso que son una minoría. Sólo hay que echar un vistazo al mundo de la publicidad, la tv y las revistas que nos bombardean a diario tratando de vendernos productos milagro, dietas secretas de estrellas de Hollywood, aparatos de gimnasia pasiva o los cada vez más demandados tratamientos de estética adelgazantes que ofrecen cada vez más centros de belleza. A veces pienso que el problema es que como hoy en día el modelo estándar de belleza femenina ha llegado a límites irracionales (90-60-90 y si puede ser menos mejor) es normal que a cualquier chica le sobren unos kilos basándonos en esto. Es como el tema de las tiendas de ropa y lo que me cabrea que pongan a disposición del cliente veinte ejemplares de la talla 34, 36 y 38 y seis a partir de la talla 40 (la talla de bienvenida al mundo de las rellenitas). Y luego resulta que cuando pasan dos días de las rebajas no hay ni una talla a partir de la 40 y sólo quedan las 34, 36 y 38. No es porque hayan puesto más ejemplares es porque somos muchas más chicas las que tenemos curvas en el cuerpo y unas proporciones racionales y saludables que esas chicas que parecen lineas rectas con minifalda. Personalmente me parece mucho más bonito y femenino el cuerpo de Salma Hayek que el de Cameron Díaz, y eso que a la pobre Salma ya le han puesto pegas por "gordita" en más de una ocasión. Pero ese es otro tema para otro día.
¿Vosotras que pensáis? ¿Invertís mucho tiempo en intentar perder esos kilillos de más?