Como habréis observado estos meses he estado desaparecida. No es la primera vez que me pasa. Espero que sea la última. ¿La razón? Que se han ido juntando tantas cosas que me han invadido y he acabado relegándome a mí misma al último lugar de la lista. Han habido muchos cambios, y entre ellos cambios importantes: me he independizado, he superado el mayor de mis miedos, se han roto algunos lazos y se han creado otros, ha habido momentos preciosos, otros horribles, otros... muchos. Pero eso no es excusa. Nada es excusa para que haya dejado de prestarme atención a mí misma y mucho menos durante tanto tiempo. Hace más de un año que no pienso en mí, que no me cuido, que no me mimo, que no hago deporte, que no quedo con mis amigos, que no tengo vida de pareja, que... hace tanto tiempo que me está costando encontrarme en este nuevo lugar.
Ha pasado mucho tiempo desde que no me veía a mí misma entre tantas obligaciones, compromisos, etc y en el fondo sabía que ese abandono me pasaría factura física y emocionalmente algún día. En el fondo de mi lo sabía, sólo que no quería afrontarlo (no tenía tiempo). Fue entonces, hace unos días ordenando fotos que me di cuenta: había fotos mías que mostraban el daño que me estaba haciendo a mi misma. Yo también tengo fotos similares a las de arriba de Kirstie. No me lo esperaba. No es que yo nunca hubiera sido una top model pero estaba bien, dentro de un peso saludable, me sentía bien conmigo misma, me cuidaba, me mimaba, me prestaba atención. Ahora ya no. Me puse a llorar de la rabia y la pena que me dio haberme maltratado tanto. Sentí lo mismo que siento al ver la foto de arriba, pena por alguien que se ha abandonado, alguien que ha dejado de luchar y de creer en sí misma, alguien que es invisible para sí misma.
forzadas para poner las cosas en orden. Actualmente tengo mucho trabajo dando clases particulares y si no trabajo no cobro, no es que me sobre el dinero pero desde luego lo que no me sobra es la salud. Prefiero hacer el esfuerzo de prescindir del sueldo de una semana que seguir trabajando encontrádome mal y gastándomelo en la farmacia para poder seguir el ritmo. Tampoco es que pudiera dar las clases, apenas se me entiende cuando hablo y tengo un aspecto un poquito... desagradable. Así que lo primero que he hecho ha sido avisar a todos los alumnos y mandarles faena por e-mail. Es lo que me pedía mi subconsciente para quedar en paz conmigo misma respecto a esta semana. Lo segundo ha sido hacer deporte. He retomado mi bici estática y mi cinta de correr. Al principio pensé que no llegaría a los 2 minutos pero aún así he seguido y he conseguido la meta de los 20. Me he sentido como una diosa de potente y como una pluma de ligera. Todavía no me entra en la cabeza que me cueste tanto ponerme a hacer deporte con lo bien que sienta. Lo siguiente ha sido ponerme a escribir aquí. He echado de menos este blog cada día que ha pasado. Este es mi ratito, para mí. Donde exorciso mis demonios, donde comparto mis preocupaciones, mis ideas, mis descubrimientos, donde hablo conmigo misma y con el mundo. Es como mi sesión de autoterapia. Sienta fenomenal echarlo y encima cuando alguien te contesta te duplica el subidón de adrenalina. Se lo recomiendo a todo el mundo, tener un sitio donde desahogarse es una de las mejores medicinas (y gratis!). Los siguientes pasos son eliminar mis lista de cosillas pendientes que no me dejan descansar cuando llego del trabajo y luego ponerme a adelantar faena para ir más desahogada el resto del año. No es que vaya a solucionar el año entero haciendo esto pero necesitaba una pausa que me permitiera ponerme al día. Lo fundamental de todo esto va a ser la vuelta al deporte, y no sólo para adelgazar, sino para volver a sentirme que me cuido, que me quiero, que me merezco el puesto nº1 de mi lista de prioridades. Quiero empezar a dejar de sentir pena de mí misma cada vez que me miro al espejo, dejar de ver el abandono y empezar poco a poco a ir observando la recuperación. Este post es para mí y para aquellos que se encuentran en una situación similar, si no te gusta tu vida cámbiala, todo es ponerse. En cuanto des el primer paso, todos los demás vendrán detrás y ya estará cambiando. Nadie se merece ser infeliz, sobretodo nadie que tenga buen corazón y quiera a los demás. Igual que aprendemos a querer a los demás con sus virtudes y defectos tenemos que empezar a querernos a nosotros mismos. Desde ya, no desde mañana, ni desde el lunes. Empieza ahora mismo a cambiar todo aquello que no te guste de tu vida. ¡Ánimo!

















