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miércoles, 1 de marzo de 2017

Los que no están, ya no pueden seguir

Los últimos meses (desde septiembre) considero que no he vivido, he sobrevivido en el mundo zombi del exceso de trabajo en el que muchas personas deambulan desde hace tiempo. La suerte me ha llevado a incorporarme al mundo laboral -después de años en el paro- por triplicado. Estoy en un cole en el que me han dado todo lo que nadie quería y por triplicado, estoy haciendo el trabajo que deberían hacer 3 personas y además es un trabajo que no he hecho nunca. Para colmo un cole donde no conocen la palabra "organización" y la gestión es tan pésima que los trabajadores lo han convertido en un selva donde haces lo que sea por sobrevivir (pises a quien pises). Esto unido a mil cosas más de las importantes en las que no me quiero entretener ahora mismo pero que desembocan en 6 meses de estrés continuado y agotamiento. Esto no es vivir. 

Para mí, vivir es trabajar en cierta medida (trabajar para vivir, no vivir para trabajar) pero a un ritmo que te permita disfrutar de tu trabajo, que te haga sentir orgullosa de lo que haces, que te permita cubrir una parte de la rosquilla en forma de fracción que forma el reloj de tu día a día. Pero de todo se aprende. A estas alturas del curso he aprendido muchísimo, a base de palos pero muchísimo: ya sé sobrevivir en esa selva esquivando serpientes, sin necesidad de pisar a nadie para llegar a ningún sitio y buscando mi mejor sonrisa. Pero me estoy enrollando un montón. La cuestión es que llevo unos días muy apagada, como mucha gente cuando conocí la noticia de la muerte de Pablo Ráez. Y es que me entró un sentimiento que primero pensé que era tristeza o desidia pero ahora entiendo que es rabia. Me di cuenta ayer leyendo el artículo de Isasaweis al respecto (que por una vez estoy de acuerdo con esta mujer, que normalmente no tiene ni idea de temas de salud y le pagan por aconsejar desde la ignorancia, pero esta vez estoy totalmente de acuerdo con ella). 

¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas? La mayoría de nosotros las desaprovechamos a diario de mil maneras diferentes: exceso de trabajo, preocupaciones insignificantes, enganchados a algo (tele, sustancias, compras, etc.) buscando ese sentimiento de placer perdido, desalienado. Hemos perdido la capacidad de experimentar placer con las mejores cosas de la vida, las más sencillas, las básicas que cubren nuestras necesidades vitales como beber agua cuando estás muerto de sed, descansar cuando estás agotado, comer cuando has pasado hambre, hacer deporte cuando te encuentras bien o hacer el amor con ese persona que amas. Hemos caído en las redes del márketing y los superpoderes ocultos tras él que no intentan convencernos de que encontraremos el placer si nos toca la lotería, si nos compramos un coche mejor, ropa bonita, nos vamos de vacaciones al Caribe o logramos una cita con esa persona que parece salida de una revista de moda. 

Nos pasamos la vida buscando la felicidad, porque al fin y al cabo ese es el objetivo de vivir: ser felices. Sin embargo, nos dejamos engañar como niños inocentes confundiendo la verdadera felicidad con la que tiene una etiqueta y un código de barras. 

Para mí la felicidad está en sentirse a gusto con uno mismo, en paz; esa sensación de saber quién eres y sentirte orgulloso, elegirte cada día, reconocerte en tus decisiones y tus actos. Ser feliz para mí es saber que estoy haciendo lo más saludable por mi cuerpo y mi mente sin dañar a nadie por el camino. Se resumen en apreciar los días soleados, el cansancio después de una sesión de ejercicio, el olor a naturaleza al caminar por el bosque, la música de las sonrisas de los niños, ese sabor saciente y auténtico cuando bebes agua teniendo sed, ese abrazar a tu chico y sentirte en casa estés donde estés, ese hacer algo que mejora la vida de otra persona sin que lo sepa, ... 

Para ser feliz no necesito que me toque la lotería, ni comprarme un coche último modelo, ni comprarme todos los modelitos que tan bien les quedan a las modelos del folleto de la tienda de ropa. Para ser feliz sólo necesito levantarme cada día orgullosa de quien soy, sin dolor en mi cuerpo o en mi corazón, sintiéndome afortunada de estar rodeada de personas que me quieren y a las que quiero y que estan sanas, de camino a un trabajo que adoro y hago lo mejor que puedo con los recursos que tengo y con la cabeza llena de nuevas ideas e ilusiones. Ayer, de hecho, se me pasó por la cabeza una idea genial, de las más grandes que podría llevar a cabo. Pero es tan importante para mí que quiero madurarla y decidir si de verdad estoy dispuesta a trabajar por conseguirla o es producto de la efusión del momento y se me pasará. Pero eso ya os lo contaré más adelante.

De momento hoy, estoy contenta de haberme levantado un poquito antes para disfrutar de mi placer por escribir y compartir mis ideas con el mundo gracias a este rinconcito del cyberespacio. 

Me gustaría terminar compartiendo un recuerdo íntimo que me ayuda mucho a seguir adelante cuando me faltan fuerzas:

Hace unos años fallecieron dos personas que eran prácticamente la vida para mí, mi amor por ellos no podría haber sido más grande. Y me costó mucho, muchísimo seguir adelante. Poco a poco fui trabajando el duelo en terapia y un día sentí que la herida empezaba a sanar a través de un sueño: soñé que me reunía con ellos, íbamos de excursión a algún sitio que nos hacía mucha ilusión y de repente empezaban a difuminarse (me estaba despertando), ya no seguían caminando y mi mente veía cómo se alejaban en el sueño ante mi impotencia. Justo antes de despertar, uno de ellos me dijo: "los que no están, ya no pueden seguir" y desperté. Estuve varios días dándole vueltas, encontré el sentido del mensaje: los que no están no pueden seguir viviendo, no pueden seguir experimentando, decidiendo cómo seguir, hacia dónde, yo sí puedo seguir, ellos ya no. Estan con nosotros aunque no los veamos pero sólo nosotros podemos decidir cómo continuar: tristes, parados, atormentados por situaciones sin solución (irreversibles) o podemos sacar fuerza y seguir adelante, viviendo, simplemente viviendo. Viviendo como sinónimo de DIS-FRU-TAN-DO de la vida, porque si no la disfrutamos la estamos desperdiciando y eso me parece una falta de respeto impresionante para lo que ya no están y que desearían haber tenido una milésima oportunidad de la que nosotros tenemos para agarrarse a la vida a cualquier precio. Se lo debemos a los seres queridos que hemos perdido y a esas personas que no hemos conocido en persona pero que nos han marcado de alguna manera, personas como Pablo Ráez, un luchador, un amante de la vida que se ha quedado sin oportunidades para seguir adelante.






¿Y tú? ¿Cómo vas a seguir adelante? ¿Cómo estás viviendo tu vida? ¿Qué vas a hacer para disfrutarla al máximo? ¿Después de leer esto seguirás tal cual estabas hace media hora o te planteas algún cambio que te proporcione felicidad o calidad?

miércoles, 26 de octubre de 2016

¿Vivimos en un mundo deshumanizado?

Después de varios años sin trabajo (aunque no desocupada) por fin vuelvo a tener trabajo. Este año estoy trabajando como maestra de primaria. Siempre he querido esto pero no de esta manera, me explico: yo soy especialista de inglés y lo adoro pero siempre quise saber qué se sentía de tutora. Pues bien, este año lo estoy descubriendo. Me han dado plaza en un cole en el que soy tutora y especialista, hasta aquí bien ¿no? Eso pensé yo el primer día "qué bien podré combinar ambas cosas y descubrir qué me gusta más". Pues no tan bien. Resulta que como en todos los trabajo hay sitios en los que se trabaja a gusto porque hay una buena gestión y sitios donde prácticamente se trata de practicar la supervivencia día a día. Éste último es el que me ha tocado a mí este año. Para empezar me han dado todo lo que nadie quería: una tutoría de un grupo bastante complicado y la especialidad reapartida entre dos niveles que son lo peorcito del cole y el último de infantil que es donde hay que empezar a currar de verdad. Por si fuera poco es un cole "super moderno" de cara a la galería donde en junio decidieron prescindir de libros aun sin tener programaciones preparadas, así a lo loco. Y por si fuera poco la gestión del equipo directivo es de lo peorcito que he visto en todos los años que llevo dando vueltas por los coles. Resultado: todo el que trabaja allí está amargado y busca sobrevivir sea como sea sin tener en cuenta si para ello tiene que pisar al de al lado. Más vale no preguntar mucho porque la respuesta está siempre envuelta en un tono de amargura y recelo bajo las palabras "te tienes que espabilar".Así que me he visto sobrecargada de trabajo con el estrés de tal cambio de ritmo y de rutina y la ansiedad de la presión de todo el mundo a mi alrededor: mi jefa que no para de pedirme cosas y las quiere ya, mis compañeros que voy muy retrasada y que me espabile, el currazo de tener que ir creando programaciones sobre la marcha (incluso de asignaturas q no he dado en mi vida) y mi familia que trabajar 14h diarias sin fines de semana ni una puñetera tarde libre no es vida, que no trabaje tanto y que le den al cole.

Al final todo esto ha resultado en que llevo 1 mes enganchando todo virus que circula por el cole sin hacer ni un día en limpio. Voy a trabajar cada día cansada y medio mala, aguanto como puedo con una sonrisa porque los niños no tienen la culpa de la situación. Me levanto antes para adelantar trabajo, me quedo trabajando todas las tardes y los fines de semana y aun así no adelanto porque a veces ya no rindo, otras me encuentro mal y la mayoría cuando he avanzado algo me han añadido 3 cosas más a la lista. Finalmente he tenido que coger la baja. Es la segunda vez en mi vida que he necesitado coger una baja laboral (y he estado trabajando unos 12 años). Se juntó el agotamiento y el reenganche de virus y mi cuerpo ya no podía más.

Los primeros días he estado en cama con el móvil en silencio intentando desconectar (porque ahora gracias a las nuevas tecnologías tu jefa y tus compañeros pueden mandarte mails o wasaps dándote más trabajo o modificando tu programación incluso un domingo a las 23h - este cole funciona así). Días después de descansar miré el móvil y me encontré mensajes de varias compañeras preguntándome qué tal me encontraba y pensé: "no son tan malas, es que están estresadas y por eso suelen parecer estúpidas el día a día pero en el fondo tienen buen corazón y se preocupan por cómo estoy". ¡Error! Me equivoqué. Hice un grupo de wasap para contestarles y les conté un poco cómo me encontraba. Después de explicarles una parrafa, sus respuestas fueron todas del estilo "ok, que te mejores". Entonces me di cuenta de que no querían saber cómo estaba, no se estaban preocupando. Caí en la cuenta de que las cuatro personas que me preguntaron eran las que probablemente se estarían encargando de sustituirme y estarían puteadas así que querían saber hasta cuándo tenía la baja. Casualidad que no me preguntaron otras personas que sé que no les suelen dar sustituciones.

Primero me decepcioné un poco y me dio bajón. Una vez más me encontraba en un momento y un lugar rodeada de un grupo de personas en el que sentía que no encajaba. Entonces recordé algo que he trabajado en terapia estos años y me pregunté a mí misma si yo realmente quería pertenecer a ese grupo o sólo sentía que debía encajar. Me di cuenta de que era yo la que no quería encajar, no me siento afín a personas que sólo se mueven por interés no por su corazón, se mueven por el beneficio que pueden obtener y actúan en base a él sin llegar nunca a mostrar quiénes son verdaderamente. No les culpo, entiendo que es un mecanismo de autoprotección y bastante mal lo pasarían al principio para haber llegado a deshumanizarse de esa manera. Pero yo no me voy a dejar arrastrar. Yo soy una persona honesta, me muestro como soy y digo lo que pienso, no pienso lo que tengo que decir en base a quien tengo delante para conseguir cierta cosa. Veo a las personas detrás de las situaciones y cuando alguien me cuenta algo tengo la costumbre de escucharle de verdad, no de esperar mi turno de palabra para hablar yo mientras desoigo lo que dice (como suele pasar hoy en día, que sólo queremos desahogarnos y en lugar de conversar esperamos el turno de palabra). Yo soy así y me gusta como soy. Obviamente no me gusta el ambiente de trabajo que me va a rodear este año pero es lo que hay y procuraré "espabilarme" y centrarme en el trabajo al máximo para no tener que trabajar 14h diarias y poder disfrutar de mi salud y mi tiempo libre. Por lo que me relacionaré lo exclusivamente necesario con los demás y no buscaré crear vínculos afectivos de amistad porque esas personas llevan años en un ambiente en el que no te pueden ofrecer ese tipo de relación.

Pero no es sólo en mi trabajo de este año. Al final si me pongo a pensar, a ver y a escuchar a mi
alrededor me doy cuenta de que estamos rodeados de personas infelices que se han vuelto egoístas y armagadas y han perdido su lado humano, el que está conectado a los sentimientos, la empatía y el amor. No sin ir más lejos me he encontrado otro ejemplo estos días: el primer día que fui al médico me tocó una doctora de guardia de las que no levanta la vista del ordenador en ningún momento y cuando te vas no sabría decirte si eres rubia o morena (de las que te pide que le describas una herida en lugar de acercarse a examinarla ella misma). Me preguntó qué síntomas tenía y en mitad de mi primera frase tras escuchar la palabra "vómitos" me interrumpió para preguntarme mi profesión y automáticamente determinó que "vómitos + maestra = gastroenteritis (porque hay una pasa)". No escuchó nada más porque no le interesaba, probablemente su objetivo era despacharme lo más rápidamente (no ayudarme). Así que me mandó para casa con una baja de 2 días. Al día siguiente volví porque pasé la noche con fiebre alta y yo ya sabía que no era gastroenteritis (¡ni siquiera me dolía la barriga!). Tuve la suerte de que me dieran cita con mi doctor, que es de los buenos, de los que cuando entras te pregunta cómo estás y escucha tu respuesta mirándote y haciéndote preguntas observándote antes de determinar un diagnóstico y ponerlo por escrito. En seguida supo qué me pasaba y qué necesitaba. Creo que estuve como dos minutos más en la consulta que con la primera doctora. ¿Esa es la diferencia entre una buena atención y una mala? ¿2 minutos? ¿Esa es la diferencia entre una persona deshumanizada que ha perdido de vista el motivo por el que eligió su trabajo? ¿2 minutos?

Y como estos hay montones de ejemplos a diario, pero creo que las personas que tenemos profesiones en las que trabajamos con personas (médicos, bomberos, policías, maestros, etc.) deberíamos plantearnos dejar el trabajo antes de llevarlo a cabo de tal manera que en lugar de ayudar a los demás - que suele ser el motivo por el que elegimos esta profesión- les estamos haciendo daño.

Me he dado cuenta de que esto ocurre con más frecuencia en las ciudades porque en los pueblos pequeños todavía no se han corrompido tanto como en las ciudades. Vivo a 20minutos de Barcelona ciudad y esto es una jungla, todo el mundo tiene siempre una prisa tremenda, te compras un piso y ni siquiera conoces a los vecinos más allá de "el del audi o la pareja del perrito blanco", procuras conversar de cualquier cosa con alguien (un amigo en una cafetería, en la cola del súper, etc) y te das cuenta de que la otra persona no te está escuchando sólo está esperando educadamente a que termines de hablar para soltar lo suyo. A veces entiendo muy bien a mi hermana que por motivos personales decidió irse un tiempo al pueblecito de mis abuelos (en Extremadura) y tras enamorarse de su marido decició quedarse a vivir allí para siempre porque aunque no se tiene acceso a ciertas cosas que no valoramos cuando estamos al lado de una gran ciudad, ella allí encontró la humanidad que necesitaba. Cuando voy a visitarla es como viajar a otro planeta: voy por la calle y la gente a pesar de no conocerme me saluda y me sonríe, si me encuentro a alguien que me conoce me pregunta cómo estoy y noto que me escucha atentamente (¡incluso a veces me preguntan algo sobre lo que acabo de explicarles!), cuando preguntas por algo a desconocidos suelen contestar con mucha amabilidad, sales al parque o a tomarte algo y te encuentras gente que a pesar de tener sus dramas sabe ofrecerte una sonrisa, etc. Nada que ver. Y según me cuenta mi madre es como si su pueblo se hubiera detenido en el tiempo porque antes todo el mundo era así. Ella se vino a Cataluña de pequeña y aunque los catalanes tenemos otro carácter la cosa era diferente. Cuando mis padres se compraron el piso a finales de los 70 conocían a todos los vecinos (sus nombres, sus trabajos, su estado de salud, su familia, etc) porque todo el mundo se comunicaba más y se compartía la convivencia.

Hoy en día, sin embargo, parece que hemos perdido la convivencia a favor de la supervivencia. Pues yo me niego. Prefiero seguir siendo la rarita, no tener un facebook con 500 "amigos" y confiar en la bondad de las personas hasta que me demuestren lo contrario (y no viceversa). No quiero educar a mis hijos en un mundo donde reina la ley del más fuerte o del más "espabilado". Voy a esforzarme por aprender a conciliar la jungla que me rodeará los próximos meses con mi forma de ser porque no quiero dejar que me contamine, es cuestión de aguantar el chaparrón y buscarle algo bueno a la tormenta. Sin duda va a ser un año duro lleno de aprendizajes a todos los niveles. Pero prefiero cualquier año duro a un año de vacío en el que no le encuentras el sentido a levantarte por la mañana, eso para mí sí es lo peor que puedo imaginar; porque si algo he aprendido en esta vida es que hay que vivirla, arriesgarse, disfrutarla y saborear todos los momentos, hacer de todo con ella excepto sentarse a mirar cómo se te escapa entre las manos. 




Si estás leyendo esto y te apetece compartirlo cuéntame qué tal es tu entorno: ¿quedan personas unidas a los sentimientos o estás rodeado de robots eficientes? ¿sientes que cuándo alguien te pregunta cómo estás de verdad se para a escuchar tu respuesta o es pura cortesía y en realdiad sólo quiere soltarte él su rollo?

miércoles, 18 de mayo de 2016

Mi vida es muy complicada...


A menudo siento que mi vida es muy complicada, demasiado estrés, agobio, prisa, ¡¡¡demasiadas cosas!!! Ahí está la clave del asunto: no sé si demasiadas cosas (¿cuánto es demasiado?) pero por lo menos sí muchas cosas. Pero claro, como todo en la vida, es relativo en función de frente a qué lo compares ¿es que no habrá vidas más complicadas que la mía? o mejor dicho ¿con más cosas? Seguro que sí. ¿Y lo llevarán tan mal como yo lo llevo a veces? Pues supongo que aquí habrá respuestas para todo, y entre ellas habrá personas que dirán que lo llevan bien. ¿Pero por qué esas personas lo llevan bien y yo a veces lo llevo tremendamente mal? Creo que la respuesta es: "porque así lo han elegido". Esto es muy importante: ELEGIR. Elegir cambia tu vida, te hace sentir mejor, porque cuando no siente que eliges entonces te sientes atrapada, castigada, condenada, tratada injustamente, soportando un peso impuesto, etc. Esto es algo que me ha costado mucho aprender y que me siento muy muy muy orgullosa de haber aprendido en terapia: siempre se puede elegir (ya lo decían en Mentes Peligrosas, ¿no?). Pondré un ejemplo: hace unos años me quedé sin trabajo y lo pasé fatal, entré en una depresión profunda que parecía no tener fin (cierto es que se juntaron más cosas) pero yo estaba convencida de que estaba deprimida porque me sentía inútil por no tener trabajo. Entonces se me ocurrió una idea: me puse a estudiar una segunda carrera, parecía que tenía la solución ¿verdad? Pues lo cierto es que me costó muchísimo porque cuesta mucho volver a estudiar cuando hace años que lo has dejado y sobre todo si ya eres adulta (que no tu mente no es tan plástica y esponjosa como la de los niños que lo absorben todo) y sobre todo cuando tu vida de adulta te abruma de obligaciones y ya no diré si encima tu salud va de mal en peor. Total que me pasé meses protestando porque tenía mucha carga lectiva (he realizado una carrera de 4 años en 2'5), era muy difícil, me costaba mucho, no tenía tiempo libre en absoluto, etc. Así que un día mi psicóloga me dijo "pues déjalo, deja la carrera, si tan malo es déjalo". Según ella si era tan malo y me sentía tan castigada por la vida a forzarme a hacer este gran sacrificio lo más saludable era renunciar y ser feliz. Pero entonces le dije "no puedo dejarlo porque es la única oportunidad que se me ha ocurrido para salir de este agujero y además ya me he gastado un dineral y sería tirarlo a la basura" y entonces me preguntó "Por supuesto que 'puedes' dejarlo" y yo "Que no, que no puedo" Y ella "Claro que sí, llamas y dices que te das de baja y ya lo has dejado, claro que puedes" y entonces me di cuenta de a dónde quería ir y le contesté "pero es que no quiero dejarlo, esto valdrá la pena aunque ahora me parezca insufrible porque me abrirá la puerta a un lugar donde estoy deseando llegar" y de repente el peso se alivió y ya no me sentía obligada a estudiar, ni castigada por la vida y tenía ganas de estudiar otra vez y de luchar por mí, porque estudiar otra vez era mi elección, no era una imposición, ni un castigo. No sé si entendéis lo que quiero decir con este ejemplo.

Así que ahora cuando pienso que mi vida es muy complicada, a veces me siento a pensar y acabo sonriendo y agradeciendo tener la oportunidad de vivir tantas cosas y otras veces doy un paso más y hago una lista de todas las cosas que la componen y requieren mi tiempo en este momento y de por qué he elegido hacerlas (qué recompensa hay al final de la cuesta). Incluso si estoy muy muy negativa y tengo un día muy malo doy otro paso más, porque es entonces cuando me intento sabotear a mí misma y empiezo a ponerme ejemplos de fulanito o menganita que tienen una vida muy sencilla y mucho tiempo libre. Entonces cojo la lista que he hecho antes y me pregunto a mí misma si ellos tienen esos beneficios y si serán felices con tanto tiempo libre que parece que tienen y realmente lo estarán disfrutando. ¿A qué me refiero? Pues a que puedes tener tiempo libre y pasarte la tarde en el sofá chupando tv y estar en plan zombi, desconectado del mundo, sin sentir, simplemente estando. O puedes pasarte la tarde en el sofá viendo tus series favoritas y disfrutando, y generando endorfinas porque estás haciendo algo que te encanta. Hay muchas maneras de utilizar tu tiempo libre pero para mí sólo existen dos grandes categorías: dejándolo pasar y disfrutándolo. Y es curioso, pero casi siempre, tanto fulanito como menganita suelen tener una vida muy tranquila porque no es esfuerzan en nada, ni siquiera en disfrutar de su tiempo libre.

Pues resulta que es cierto que yo dispongo de menos tiempo libre del que me gustaría pero cuando lo tengo lo disfruto y lo aprovecho. Y mi día a día "tan complicado" es porque me encanta aprender y me paso la vida aprendiendo cosas nuevas, afrontando nuevos retos y procurando ser lo más feliz posible, y eso amigos míos, requiere de esfuerzo. A diferencia de lo que hemos visto en muchas pelis y cuentos infantiles, ser feliz es una cuestión de actitud pero también de trabajo, al fin y al cabo requiere trabajo igual que mantener saludable una relación con otra persona porque al fin y al cabo, ser feliz es una relación que eliges tener contigo misma. 



¿Y vosotros elegís u os sentís castigados, atrapados, etc.? ¿Vuestra vida también es muy complicada?

jueves, 24 de diciembre de 2015

En los días difíciles recuerda esto

Para esos momentos que tenemos a veces de bajón en los que por un motivo u otro (o varios) lo vemos todo negro y pensamos que "la vida es una mierda". Comparto este vídeo que demuestra que la vida no es una mierda, es que no la estamos valorando con suficiente perspectiva. A veces nos centramos en conseguir algo y como no lo conseguimos dejamos de ver lo maravilloso que nos envuelve y lo afortunados que somos.

FELICES FIESTAS A TODOS!!


miércoles, 15 de julio de 2015

Si no eres feliz, busca ayuda profesional

Hace tiempo que tengo el blog medio abandonado, y eso que siempre me ha gustado escribir aquí. Este rinconcito es para mí y para el que esté a gusto en mi mundo. Y ese ha sido el motivo de que abandonara el blog, que ni yo misma me sentía a gusto en mi mundo

Durante muchos años he ido acumulando malos tragos hasta que se fue formando tal cúmulo de obstáculos que cada vez me costaba más seguir adelante. Esto es apreciable en algunos de los posts más comentados de mi blog como: "¿Se puede dejar de ser hipersensible?", "Cómo evitar sentirte decepcionado por los demás", "Depresión por desempleo", o quizá el más visitado actualmente "Cómo distinguir un ataque de ansiedad de un infarto". Estos son de los posts más visitados de mi blog, lo que muestra que todo lo que he ido pasando yo en este tiempo también lo pasan otras personas: un mal momento. 


A día de hoy puedo decir felizmente que ya he superado mi mal momento y estoy disfrutando de una nueva etapa de mi vida, una etapa en la que me siento libre, plena y feliz. He descubierto la paz interior, cosa que nunca había experimentado antes, he encontrado respuestas a todas las preguntas que he ido acumulando a lo largo de mi vida, he resuelto conflictos del pasado que me impedían avanzar y he aprendido mucho, muchísimo, de la vida, del mundo, de la gente y sobre todo de mí misma. 

Pero todo este aprendizaje no se ha producido de forma mágica leyendo una web o un libro, con una charla reveladora de amigos, un engañabobos de limpieza de aura o no sé que inventos, una poción mágica, cambiando de sitio los muebles de mi casa o lo más importante, de la noche a la mañana. Todo esto es el fruto de un doloroso y sobre todo duro trabajo por mi parte guíado por una psicóloga que ha sabido entender mi problema y ayudarme a encontrar el camino para resolverlo. Por eso quiero deciros que si de verdad tenéis un problema grave, algo que os hace tan infelices que os provoca ataques de pánico, ansiedad continuada u os quita las ganas de vivir, no lo dudéis: buscad ayuda profesional. En todos los gremios existen buenos y malos profesionales y aunque en terapia no se ven cambios de un día para otro, debéis aseguraros de que habéis encontrado a un buen profesional que sabe tratar vuestro problema. En mi caso la forma de saberlo ha sido fácil. Muchos años atrás estuve en consulta con otro psicólogo por un problema concreto y no me ayudó, no me veía avanzar en absoluto. Pasaban las semanas y yo iba allí vomitaba mi basura emocional, y me sentía desahogada pero no sentía que avanzara. Esta vez en cambio, desde el primer día he sentido los avances porque he encontrado a una persona que me ha puesto ejercicios semanales que me han ido ayudando y me han ido haciendo notar mis avances. Una persona licenciada en psicología, no un terapeuta que ha hecho un cursillo de no sé qué en no sé dónde. Me refiero con todo esto, que si os decidís a buscar ayuda, es importante informarse bien de las referencias y credenciales de la persona que os va a atender porque al fin y al cabo le estáis confiando lo más importante del mundo: que os ayude a mejorar vuestra vida. Y si empezáis una terapia y no os sentís a gusto, hablarlo, y si pasan las semanas y no véis avances, cambiad de profesional. Pero no perdáis la confianza en un buen psicólogo porque si tiene la formación adecuada, éste es el especialista que necesitáis sin duda. 

Después de 2 años de terapia, siento que aunque me dé mucha pena la terapia está llegando a su fin, pero esto aunque sea un hecho triste porque he formado un vínculo muy estrecho con mi psicóloga y he aprendido tanto que me quedaría toda la vida con ella, es el mejor síntoma de todos: ya he logrado eliminar los obstáculos que me impedían seguir con mi vida. He descubierto la felicidad y ahora disfruto de cada día, liberada del peso de la tristeza, el dolor, la ansiedad, la presión y un largo etcétera. 

Lo más probable es que siga escribiendo posts que hablen de cosas que he aprendido estos dos años y que creo que son fundamentales y pueden ayudar a otras personas. Pero por hoy, tan sólo quería contar lo que he contado.

SI NO ERES FELIZ, SI TE CUESTA SEGUIR ADELANTE CADA DÍA --> BUSCA AYUDA PROFESIONAL, ES LA SOLUCIÓN. (punto)

Me diréis que es muy fácil decir esto pero que no todo el mundo puede permitírselo económicamente. Bien, puedo contaros dos cosas:

1. A veces hay información que desconocemos. Por ejemplo, yo estoy utilizando la tarjeta dellama a la consulta del psicólogo que te interese y pregúntale qué opciones de pago tienen: ellos mismos te recomendarán mútuas o servicios que desconoces o incluso algunos tienen facilidades de financiación.
Avantsalud que viene incluída en el seguro de difuntos de Santa Lucía. Mucha gente tiene esta aseguradora (u otra) y desconoce que tienen un servicio incluído en lo que ya pagas que incluye una mútua de salud con grandes descuentos. Sé que la mayoría de psicólogos suelen cobrar unos 60€/h (en Barcelona actualmente) sobre todo cuesta encontrar alguien que cobre menos de 45€/h. Obviamente yo no podía permitirme esto. Pero con Avantsalud, estoy pagando 28€/h. Nada que ver. A veces es cuestión de informarse, y si no sabes exáctamente dónde,

2. ¿Cómo es de importante para ti tu salud? A veces hay personas que piden un crédito para irse de vacaciones o para renovar el coche (aunque el suyo funcione todavía). ¿Por qué no nos tomamos más en serio invertir en nuestra salud? Si necesitáramos diálisis semanal y tuviéramos que pagarla (que desgraciadamente vamos camino de ello con la privatización y los recortes) ¿no harías lo posible por encontrar la manera de pagarla? ¿O preferirías dejar morir a tu hígado y a ti con él? Pues yo opino lo mismo en el caso de la salud emocinal. Una persona que no es feliz, que le cuesta levantarse cada día, que sólo siente tristeza y dolor, que experimenta ansiedad cada vez más a menudo necesita ayuda profesional, necesita al especialista adecuado para curarle. Si la situación es grave, hay que buscar la manera de conseguir la forma de costearse la ayuda: haciendo horas extra, tirando de ahorros, un crédito, pidiendo dinero a familiares o amigos, etc. lo que sea! No hay nada más importante que tú en tu vida, si tú no te cuidas, nadie lo hará por ti. 

Ah! Y otra cosa respecto a este tema que me ha chocado mucho. He hablado con varias personas acerca del tema de los psicólogos, la terapia, etc. y me he encontrado con mucha gente que me decía que no notaba avances, que se desahogaba pero no le ayudaba, que llevaba años y los problemas seguían allí, etc. Como he dicho antes, tienes que asegurarte de encontrar un profesional cualificado que sepa ayudarte, pero también debes comprometerte y ponerlo todo de tu parte y desde luego un problema grave no se soluciona yendo una vez al mes al psicólogo, eso no ayuda. Es mejor tener una sesión semanal (o lo que te recomiende el profesional) y trabajar de verdad, que intentar resumirle en 1h lo que te ha pasado en todo el mes y luego echarle en cara que no te ayuda a avanzar: ¡¡no le das margen!!

Así que, en conclusión, a pesar de que todavía está "mal visto" ir al psicólogo porque parece que tienes una enfermedad mental. Esto no es más que desinformación, ya que el psicólogo no trata enfermedades mentales: eso lo hace el psiquiatra, el que puede prescribir fármacos. Un psicólogo es el que se encarga de ayudarte cuando no tienes ninguna enfermedad mental pero algo te impide seguir con una parte o toda tu vida. Y ¿sabéis qué? Ahora que me conozco mejor, y entiendo mejor muchas cosas, me doy cuenta de que a la mayoría de personas le iría bien hacer terapia por un tiempo. Quizá tendríamos que recibir formación para aprender a cuidar de nuestra salud emocional desde que somos pequeños en el cole. Me parece la mejor idea de todas, así habría menos adultos infelices, amargados, conflictivos, tóxicos, deprimidos, acomplejados, etc. Si a pesar de esto piensas que te da vergüenza que los demás sepan que vas al psicólogo o tienes miedo a ser criticado por ello, quizá ese sea un buen motivo para acudir a consulta puesto que estás dejando que tu vida se rija por el criterio de los demás, no por el tuyo.

Para finalizar, recomendaros un libro que me ha ayudado muchísimo a entender muchas cosas. Es un libro de psicología pero explicado con un lenguaje cercano y con muchos ejemplos. Y está escrito por un experto psicólogo y profesor de la Universidad de Barcelona: Manuel Villegas.

El libro se llama El proceso de convertirse en persona autónoma. Espero que os guste tanto como a mí!!



sábado, 11 de octubre de 2014

Psicosupervivencia

Psicosupervivencia es el nombre de un blog que he descubierto muy recientemente y que recomiendo muchísimo. Sólo he leído un par de artículos hasta el momento pero como me gustaron mucho me suscribí a su lista de newsletter y automáticamente se me envió una Guía práctica para evitar al psicólogo.  Uff que a saco voy hoy, a ver, este blog (y la guía) están escritos por Marina Díaz, una psicóloga española NORMAL. ¿Por qué pongo normal? Porque una de las cosas que más rabia me dan de los psicólogos es que escriben (y algunos hablan) con una pedantería que te cansa. Esta chica habla como tú y como yo, y escribe tal cual piensa. Me encanta. Me estoy leyendo la guía poco a poco saboreándola y reflexionando sobre lo que dice porque dice cosas sencillas, claras y que te hacen entender muchas cosas de ti misma y del mundo. Es una guía en la que te habla de la vida y sobre que hay cosas que puedes hacer por ti mismo para tener más calidad de vida sin tener que ir a un psicólogo. ¿Se tira piedras sobre su propio tejado? No. Simplemente pone de manifiesto que hay mucha gente aprovechándose del sufrimiento de los demás y haciendo negocio y que los psicólogos están para cuando los necesita de verdad y que puede que no todo el mundo los  necesite si tiene las herramientas adecuadas para lograr una mejor calidad de vida y resolver los obstáculos que se encuentra por el camino. Es la labor de una profesional altruista y vocacional que desea un mundo de personas más felices. Quisiera contar mil cosas más para convenceros de lo que lo visitéis pero tampoco quiero desvelar nada para no romper el encanto así que lo mejor que puedo hacer es dejaros el enlace para que visitéis su blog. La guía os la manda cuando os suscribís a su newsletter es cortita (55 páginas) que se leen más rápido de lo que gustaría. 

Blog de PSICOSUPERVIVENCIA



Feliz finde!

jueves, 25 de septiembre de 2014

¿Perder el tiempo o dedicarse tiempo?

Nunca he sido una chica muy femenina ni cuidadosa en los detalles que cuidan otras mujeres como el peinado, el maquillaje, las cremas, los complementos, etc. Si alguna vez ha salido el tema me he referido a ello como "no me interesa", "no es mi estilo" o lo más común "no puedo perder el tiempo con esas cosas". En mi círculo siempre había amigas que se pasaban bastante tiempo arreglándose incluso a diario: el peinado, el maquillaje, elegir modelito, complementos, etc. Yo sólo me ponía unos tejanos, algo de arriba, mis zapatos (tengo dos o tres pares como mucho, no doscientos o trescientos como muchas), me cogía una coleta o me lo dejaba suelto y lista. 

Por un lado, es verdad que me molestaba que mis amigas fueran tan presumidas y siempre me tocara 
esperarlas. Pero por otro, también es verdad que ellas iban super guapas y yo siempre me sentía un poco el patito feo. Siempre he sido la típica empollona que se cuida poco porque prefiere la belleza natural y el cerebro antes que el físico. Siempre he sido como Alex de Modern Family.

Pues bien, hace unas semanas estaba viendo unos de estos programas de cambio de look (otro día hablaré de ellos) y la presentadora que siempre va divina de la muerte le preguntó a la invitada que era una chica como la descripción que acabo de hacer que por qué no se arreglaba nunca. La chica le contestó que para ella eso era perder el tiempo, que apreciaba mucho su tiempo y prefería invertirlo en algo valioso. Tengo que decir que la muchacha en sí era super altruista y dedicaba la mayor parte de su tiempo a colaborar con una ONG. Hasta aquí bien, yo de acuerdo con ella. Pero entonces me sorprendió lo que la presentadora le contestó: 

"A mí me gusta cuidar mi aspecto, me hace sentir bien y decido invertir tiempo en sentirme bien, en cuidarme y aprovechar para tener ese ratito para mí. Considero que soy lo más valioso de mi vida y por eso tengo que cuidarme y valorarme". 

Esto ya me dio que pensar. 

La chica no quedó del todo convencida así que se fue con ella a una reunión que tenía preparada con inversores para recaudar fondos para su ONG. Les hizo su presentación y al final la presentadora les preguntó si invertirían en su proyecto y por qué. La mayoría dijeron que no porque a pesar de haberles planteado un buen proyecto su aspecto les inspiraba una falta de confianza, les daba sensación de descuido y falta de seguridad. Entonces hizo que la chica se cambiara de ropa, se maquillara y se arreglara un poco el pelo y preparó otra reunión. Hizo la misma presentación pero esta vez la mayoría de los presentes estaban dispuestos a invertir porque les inspiraba confianza, responsabilidad, seriedad, seguridad, etc. 

Y aquí ya empecé a darle más vueltas a los asuntos: 

1) Nunca me había parado a pensar que pararme a peinarme, maquillarme, elegir el modelito, complementos, etc. era una manera de cuidarme, de dedicarme tiempo y de tener un ratito para mí. Siempre lo había interpretado como una exigencia de la sociedad, la moda, etc. Y como no me gusta hacer las cosas porque todo el mundo las hace no le encontraba sentido. Por otro lado, lo que más me dio que pensar es que como comentaba en el post anterior siempre he antepuesto todo antes que yo. Yo siempre he sido lo último de mi lista: trabajo, familia, amigos, responsabilidades, etc. y al final yo. Siempre me he dejado al final porque tenía la autoestima bajo mínimos y por supuesto nunca me he considerado valiosa. Esto es parte de lo que hablaba el otro día que ya estoy cambiando, empiezo a verme, a quererme, a valorarme y a darme la prioridad nº 1 en mi vida.

2) Nunca me había parado a pensar en lo que puede influir mi aspecto. Siempre he sido de las de "me importa un churro lo que opinen los demás" porque intentaba tener en cuenta mi propia opinión de mí misma. Pero es verdad que es importante, y no sólo en el ámbito laboral sino en todas las relaciones que mantienes con otras personas. Tu aspecto dice mucho de ti, aporta información sobre ti y si no te cuidas ese es el mensaje que transmites: no me cuido, no me quiero, no me considero valiosa, no confío en mí, etc. 

Después de todo este rollo, a donde quería llegar como conclusión es a que he empezado a intersarme más por esos temas "femeninos" que nunca me habían interesado hasta ahora y me empiezan a gustar bastante. Empiezo a fijarme en que hay más peinados más allá de la cola de caballo o el pelo suelto, en la importancia de los complementos, de los colores, de saber elegir ropa que te favorece, etc. Por supuesto soy absolutamente ignorante en este mundillo y sé cero patatero sobre cosas de maquillaje, peluquería, estilismo, pedicura, etc. pero estoy dispuesta a aprender. Incluso estoy muy ilusionada porque se me ha ocurrido la idea de montar una web con todo lo que vaya aprendiendo y descubriendo. Me hace ilusión por tener un sitio donde tener toda esa información recogida y creo que también me gustará compartirlo con otras personas que quizá se hayan sentido alguna vez como yo. Me ayudará a seguir creciendo y seguir conociéndome y sobre todo a sentirme mejor conmigo misma. 

Creo que hoy en día la publicidad, el cine, la música, etc. nos presentan a mujeres tan bellísimamente inverosímiles que a veces no apabullan y hacen que nos sintamos peor con nosotras mismas porque nunca llegaremos a ser tan guapas y espectaculares como ellas. A veces nos sentimos incluso menos mujeres o lo peor con menos derecho a sentirnos guapas, sexys, atractivas y a gusto con nuestros cuerpos y nuestro aspecto. Es por ello que es importante conocerse a una misma y distinguir los trucos de photoshop y de esos super profesionales del maquillaje, la fotografía, la iluminación y la peluquería. Como ejemplo de ello, os dejo una foto de una mujer que he descubierto recientemente: se llama Egypt Sherrod y es la presentadora de un programa de venta de casas de Divinity (Recién Hipotecados). Egypt es de esas pocas mujeres que defienden la belleza natural de la mujer, las curvas, la realidad y no se esconden. Ella misma publicó las fotos que veís abajo alabando el gran trabajo de su equipo de maquillaje y peluquería. En el pie de foto ponía algo así como "esta mañana en el gimnasio y por la tarde en el trabajo. Increíble!! Gracias al magnífico equipo de profesionales con el que trabajo!!".  Ojalá hubiera más mujeres como ella. Me ha encantado :)


¿Y tú? ¿Dedicas tiempo a cuidarte o no te consideras lo suficientemente valiosa?

domingo, 21 de septiembre de 2014

Salir de la zona de confort

¿Sabéis la típica peli donde la chica de pueblo decide cambiar de vida y probar suerte en la gran ciudad? Me siento un poco así últimamente. Y no me refiero al glamour, la sonrisa de oreja a oreja por la ilusión y la música chula cuando alquila el apartamento y le hace una puesta a punto. Me refiero al miedo que da salir de tu zona de confort, hacer algo que nunca has hecho y no tienes ni idea de cómo va a salir ni de cómo te las vas a apañar. 

En mi caso, llevo toda mi vida haciendo las cosas de la misma manera, sin pensar mucho puesto que el camino estaba pre-establecido con anterioridad. Muchos de nosotros hemos sido educados en un camino de obstáculos numerados: acabar el insti, ir a la universidad, casarse, tener hijos y un trabajo estable. Éste era el orden de los elementos habitual en las últimas décadas; de hecho, si alterabas el orden y tenías un hijo antes de casarte por ejemplo estaba mal visto, la sociedad te condenaba moralmente. 

Yo seguí ese camino pero me quedé en el comienzo: terminé la carrera, tenía pareja estable y ahora necesitaba un trabajo para poder casarme y tener hijos. Pero yo acabé la carrera en 2007, justo el momento en el que estalló la crisis. A día de hoy, 7 años después, la cosa no ha hecho más que empeorar y lo de conseguir trabajo por muchos estudios que tuviera e incluso experiencia era misión imposible. 

Esto me llevó a una depresión profunda. Tantos años trabajando duro, dejándome la piel y ahora no tenía nada. Yo lo había hecho todo correctamente, había seguido el camino marcado y no podía continuar porque no se estaba cumpliendo el plan pre-establecido. Me hundí, no supe que hacer y lo peor es que di cuenta de que la depresión en sí no era sólo por lo inútil que te puedes sentir sin trabajo sino porque me di cuenta de que llevaba toda mi vida dándolo todo por mi vida profesional, había dado tanto que incluso había incluido mi vida personal, todo mi yo. Así que cuando la inversión en lo profesional fracasó todo se hundió, incluida yo. No quedaba nada. Sentía que mi vida carecía de sentido y me sentía culpable, castigada, sin saber por qué. Yo lo había hecho todo correctamente y ahora no había nada al final del camino.

Una tarde se me ocurrió la idea de esforzarme un poco más: me matriculé en magisterio, lo cual aumenta enormemente mis posibilidades de trabajo a corto plazo puesto que formo parte de la bolsa de profes interinos desde hace años. Así que nada, el año pasado me matriculé de 14 asignaturas. El plan era hacer 3 años en 2 para acabar cuanto antes y poder trabajar. 

¿Resultado? A nivel académico fenomenal todo aprobado y con nota, sin embargo a nivel personal ha sido de los más desastrosos. El precio de llevar a cabo el plan pasa por privarme de vivir casi literalmente. Me he pasado el año rotando de la cama a la silla del pc y al sofá un ratito con suerte alguna noche. Apenas he salido, me he puesto mala no sé cuántas veces ni de cuántas cosas diferentes, apenas he visto a nadie (casi ni a mi novio y vivo con él), el nivel de estrés y ansiedad ha alcanzado niveles altísimos y mi autoestima se ha ido volatilizando. Cada vez me sentía peor. Es esa sensación divergente que te hace preguntarte ¿por qué mientras mejor se supone que hago las cosas peor me siento conmigo misma? Aún dejándome la piel y sacando notazas me sentía traicionada.

Hace unos días he tenido que tomar una decisión: continuar como hasta ahora dejándome la piel en lo que hago y sufriendo pero de un dolor conocido o arriesgarme a lo desconocido. Hacer algo nuevo siempre da miedo: puede ser genial pero también puede empeorarlo todo. Por eso hay muchas personas que se quejan de su situación pero no hacen nada para cambiarla, porque a pesar de estar pasándolo mal conocen la situación y se sienten dentro de su zona de confort. A veces escuchamos a personas quejándose de que no soportan determinada situación y cuando les planteas alternativas viables ves que ponen mil excusas y como que esquivan el tema. Esto es porque el miedo frente a lo desconocido es peor que el sufrimiento habitual.

Pues yo he decidido ser valiente y salir de mi zona de confort: estoy acostumbrada a ser una estudiante excelente aunque para ello tenga que prescindir de tener vida. Como he dicho antes el anterior año ha sido uno de los peores de mi vida, vamos que ha sido un año no-vivido sino sobrevivido y ahora estaba a punto de cometer el mismo error: iba a matricularme de todos los créditos que me quedan y a pasar otro año encerrada con tal de acabar la carrera y cumplir mi objetivo de hacerla en dos años para poder trabajar cuanto antes. Pero no, esta vez no, esta vez he decidido hacer algo que nunca antes me había atrevido a hacer: he desobedecido a mi Pepito Grillo y me me matriculado de la mitad. No acabaré este año, acabaré a mediados del siguiente. ¿Por qué? Pues porque elijo vivir. Elijo un año en el que no sólo pueda disfrutar de lo que estoy estudiando sino de que pueda cambiar mi vida para siempre.

Siempre he sido la chica obediente que ha seguido las normas al pie de la letra. Pero ahora voy a crear MIS PROPIAS NORMAS. Ahora voy a aprender a VIVIR. Voy a cambiar todo lo que llevo años deseando que cambie pero sin poner medios para ello: voy a reengancharme al gimnasio, voy a adelgazar haciendo ejercicio y comiendo sano (parte del precio del año pasado incluyó engordar unos 13 kgs nada menos), voy a salir de casa todos los días, voy a quedar con mis amigas para tomar algo a menudo, voy a hacer planes de salidas los fines de semana, voy a tener tiempo para mi chico, voy a volver a escribir aquí que es de mis cosas favoritas del mundo y de las que menos hago, voy a seguir estudiando inglés para mí, voy a tener tiempo para mi familia y sobre todo me voy a convertir en la persona que siempre he querido ser pero he tenido miedo de ello. 

Es una cuestión de valentía, como cuando te subes a un trampolín y cuando estás a punto de saltar te entra miedo y lo ves muy alto. Tienes dos opciones: darte la vuelta y seguir en tu zona de confort a salvo o cerrar los ojos, sonreír, confiar y saltar!! 

Se me ocurren varias frases de esas que me gustan que ilustran este pensamiento:

Si nunca haces más de lo que has hecho, nunca llegarás más de dónde has llegado.

Cuando camines por la vida verás un precipio: SALTA. No es tan grande como parece. 

Todo cambio siempre trae consigo una nueva oportunidad. 

Iniciar un nuevo camino asusta. Pero sólo después de cada paso nos damos cuenta de lo peligroso que era quedarnos en el mismo lugar.

Y uno de mis nuevos mantras favoritos:





martes, 19 de agosto de 2014

¿Por qué aparece la ansiedad?

Bueno, el grupo de facebook está yendo mejor de lo que yo pensaba. Ni en mis mejores deseos imaginé que iría tan bien. Hay muy buen ambiente, cada vez entra más gente (ya somos alrededor de 50) y ya he conocido en persona a algunas chicas y me han caído fenomenal. Me siento orgullosa de haberlo puesto en marcha. 

Pero hoy quiero hablar de otro tema. Hace tiempo escribí un post sobre la ansiedad y los ataques de pánico titulado Cómo distinguir un ataque de ansiedad de un infarto sobre el que recibo varios comentarios a menudo y sobre todo me escribe mucha gente por privado para darme las gracias porque les ha parecido útil la información. No sabéis lo feliz que me hace que mi experiencia - porque de verdad que me he convertido en un experta de primera mano- pueda ayudar a otras personas, es muy reconfortante. Así que hoy quiero hablar de la causa de este asunto ¿Por qué aparece la ansiedad?

La ansiedad no es más que una forma de comunicarse de tu cuerpo. Te está enviando un mensaje, normalmente te está diciendo "¡BASTA!" sobre algo que estás haciendo y que te perjudica. Pensemos un poco, ya sé que hay miles de casos pero los más comunes ¿cuánto aparece la ansiedad?: cuando hay cambios en el trabajo o tenemos un trabajo nuevo, cuando estamos preocupados por algo (por ejemplo un tema de salud de un familiar), cuando llevamos un ritmo de vida demasiado ajetreado y sobrecargado, etc. Sin darnos cuenta en todos los casos estamos maltratando a nuestro cuerpo: a veces no comemos o comemos demasiado o comemos mal, dormidos poco o muy mal, vamos siempre corriendo, estamos siempre nerviosos, no nos relajamos, no disfrutamos, etc. Nuestro cuerpo no está creado para que lo maltratemos, es muy resistente pero por suerte tiene un sensor de aviso como medida de autoprotección cuando el maltrato llega a un límite: este sensor de aviso es en forma de ansiedad. 

En ocasiones la ansiedad va de menos a más, y en otras ocasiones aparece de golpe y de forma brusca
a modo de ataque de pánico o ansiedad. En mi caso en particular apareció de golpe y de forma muy brusca: me atracaron por la calle y por suerte no me pasó nada. Pero en lugar de tratar de asimilarlo, desahogarme, echarlo, o lo que sea yo intenté hacerme la fuerte y seguir como si nada y entonces tuve mi primer ataque de pánico (el más fuerte que he tenido). Perdí el control por completo, yo, que siempre he sido tan medida en todo. Fue horrible y fue el inicio de un calvario. No os voy a aburrir con los detalles, sólo quería poner el ejemplo para ilustrarlo: me asusté, me sobrecogió y no me permité pararme a lamerme las heridas, y mi cuerpo protestó y reclamó mi atención porque sí que era algo importante que necesitaba prestarle atención.

A día de hoy, 10 años después, he aprendido mucho sobre mí misma, sobre mi cuerpo, sobre mi mente (y sus superpoderes para el bien y el mal) pero sobre todo he aprendido a pararme a escuchar a mi cuerpo, cosa que antes nunca hacía. Tienes que pararte a escucharlo para ver qué necesita: un rato para ti, que bajes el ritmo, que comas mejor, que desconectes, que no magnifiques las cosas, que necesita descansar, etc. 

En mi caso en particular, últimamente la ansiedad se activa cuando me traiciono a mí misma. Por ejemplo: hace tiempo que no tenía ansiedad y antes de ayer me dio otra vez. ¿Por qué? Pues porque yo había decidido días antes que me dedicaría la tarde a mí, llevaba tiempo sin hacerlo y me apetecía dedicar una tarde a mis cosas, a ordenar y organizar algunas cosas y a tener un ratito de ocio a solas. Sin embargo, una amiga me propuso quedar y no me apetecía mucho pero me insistió y soy así de tonta que me puse la última de la lista y a ella la primera. Me fui a tomar el café y todo estupendo, pero cuando llegué a casa por la noche viento la tv tranquilamente apareció la ansiedad. Mi cuerpo protestó porque me había traicionado a mí misma, hace mucho que me prometí ponerme a mí misma en la lista de mis prioridades y es algo que suena muy bien en la teoría pero que me está costando llevar a la práctica. Cuando digo "cuerpo" también incluyo la mente. La mente forma parte del cuerpo y como tal también necesita un descanso de vez en cuando. Yo llevaba días prometiéndoles una tarde agradable y relajada y en lugar de ello hizo doble turno, así que protestó en forma de ansiedad.

Como conclusión final me gustaría deciros que la ansiedad es una putada, se pasa realmente mal y cuesta mucho controlarla. Pero también la necesitamos, nos estamos pasando de la raya y necesitamos a ese "guardia" que nos toque el silbato y nos haga ser conscientes de ello. Así que para terminar con la ansiedad unos consejos de cosecha propia:

- Lo primero es que escuches a tu cuerpo, deja todo lo que estés haciendo y túmbate a escucharlo. ¿Qué necesita? ¿Qué pares? ¿Qué te relajes? ¿Qué duermas mejor? ¿Qué no le des tantas vueltas a algo?

- Lo segundo es que lleves una dieta sana y hagas ejercicio. Tu cuerpo necesita que lo mimes, necesita los mejores cuidados y la dieta y el ejercicio son los mejores. No hace falta que te machaques o te apuntes a un gimnasio, si lo haces genial pero sino igual basta con que salgas a caminar varias veces por semana.

- Lo tercero es que hables contigo misma con mucho cariño, que te digas frases tranquilizadoras y mantengas conversaciones internas para buscar el consenso. Y sobre todo, si le haces alguna promesa a tu cuerpo más vale que la cumplas porque de no hacerlo protestará enérgicamente. Así que ya lo sabes, si le has prometido bajar el ritmo y no lo haces la ansiedad aparecerá más fuerte. 

- Escucha a tu cuerpo y haz todos los cambios necesarios para darle lo que necesita, al fin y al cabo es donde vives y no podrás conseguir otro si te cargas el que tienes ;)

domingo, 17 de noviembre de 2013

Cómo distinguir un ataque de ansiedad de un infarto

Hola tod@s, siglos después sigo por aquí. Echando mucho de menos el blog pero sin tiempo ni para peinarme. Desde que he vuelto a la uni no doy a basto. Me he matriculado de 90 créditos este año lo que equivale a levantarse y acostarse con la uni, cero vida social, ocio, etc. A ver si le cojo el tranquillo y cambia el asunto.

Bueno, pero hoy quiero hablar de otra cosa: del miedo que te entra en el cuerpo cuando te empieza a subir el nivel de ansiedad y empiezas a pensar que te vas a morir de un infarto. Por desgracia últimamente me está volviendo la ansiedad y hace dos días tuve un ataque de los fuertes, hacía años que no me pasaba. Por suerte, gracias a mucha práctica tengo controlado el tema de la hiperventilación y la taquicardia ¿cómo? Pues concentrándote en la respiración. Mi truco: siéntate o mejor túmbate y cierra los ojos, visualiza tus pulmones inflándose y desinflándose mientras coges aire por la nariz y lo sueltas con por la boca. Nada más. No puedes pensar en nada más porque estás ocupada visualizando esa imagen. En muy poquito las pulsaciones bajan y la respiración se vuelve automática. Habrá gente que le funcionen otros trucos, ese es el mío.

Sin embargo, lo que no he logrado dominar después de tantos años de prácticas de relajación, etc. es el miedo. El miedo te inunda y se apodera de tu cuerpo y de tu mente. En ese momento es algo inexplicable pero no sabes cómo tienes el presentimiento de que algo malo (malísimo) te va a pasar, incluso piensas que puede que haya llegado tu momento. Realmente sientes que te puedes morir. Y entonces es cuando peor lo pasas. Es desesperante. Aunque intentes tranquilizarte a ti mismo diciéndote que sólo es ansiedad, a veces no puedes pararlo ni aliviarlo. Es lo peor. Tener la sensación de que te estás muriendo y no puedes hacer nada. Piensas que te está dando un infarto. En ocasiones incluso sientes un fuerte dolor en el pecho, a veces se te extiende al brazo, o sientes que se te adormece alguna parte del cuerpo, etc. Hay muchos síntomas similares entre un ataque al corazón y un ataque de ansiedad. De hecho, un médico para estar seguro es muy probable que te haga un electro para descartarlo. ¿Pero qué puedes hacer tú en casa? Hombre en caso de duda ir al médico por mucha vergüenza que te de o reparo o lo que sea, la salud es lo primero. ¿Pero qué hacer esas veces en las que estás seguro de que es ansiedad al 98% pero ese 2% de inseguridad te pone nervioso? Bueno, pues a continuación tenéis un vídeo bastante tranquilizador y explicativo:


¿Mejor? Yo sí me quedé mejor, más tranquila. Igualmente os pongo un resumen de lo que me ha parecido más significativo recordar a la hora de distinguirlo y al final unos enlaces de las webs originales de dónde lo he sacado:

1) Un infarto se caractariza por un dolor muy fuerte (incluso paralizante) que dura como unos diez minutos -antes de que tengas que llamar a la ambulancia-. Por lo tanto, si tus síntomas llevan horas o días y te encuentras nervioso andando de arriba a abajo de la casa... eso es ansiedad. Asúmelo descartando el infarto y te tranquilizarás un poco. Repítetelo a ti mismo: "esto no es un infarto, sino ya estaría muerto, sólo es ansiedad. Fastidia mucho pero no es mortal". Dilo en voz alta incluso, a veces el cuerpo te oye y lo entiende mejor. Son de esas chorradas que funcionan.

2) ¿Qué edad tienes? ¿Tienes antecedentes o problemas cardíacos? Si estás por debajo de los cuarenta -sobre todo- y la respuesta a la segunda pregunta es "no". Entonces es ansiedad.

Los síntomas de un infarto en la mujer pueden ser diferentes a los de los hombres, echa un vistazo en esta web  . Yo soy mujer, así que lo primero que haré si me vuelve a pasar es pensar en el resumen de arriba y luego si determino que puede que no sea ansiedad, pensaré en lo que pone en esta web. Pero primero lo de arriba porque puede que tras analizarlo ya me tranquilice directamente. Y me ahorre una visita a urgencias en la que luego te sientes incluso ridícula dependiendo de quién te atienda y el tacto que tenga. Porque la verdad es que tela marinera a veces con los médicos de urgencias. Hombre una cosa es que vayas a menudo con lo mismo y te den un toque de atención pero también los hay que es la primera vez que vas y con un susto tremendo en el cuerpo y encima te echan bronca por ir por una "chorrada". Si os pasa no le déis ni una vuelta ni media, habéis hecho bien en ir. Para eso están, y mejor prevenir que curar.

Otras webs dónde podéis obtener más información son:

Espero que os haya servido, a mí me dejó muuucho más tranquila saber estas cosas :)

Por último un consejo que realmente sirve: haz deporte, come sano y cuando empieces a preocuparte por algo coge un lápiz y un papel y haz dos columnas: en una escribe lo que te preocupa, en la otra las posibles soluciones. De verdad que ayuda!!

ACTUALIZACIÓN: Hola de nuevo, aprovechando que tuve que ir al médico por otro asunto le pregunté por esta cuestión y me dio más pistas que nos pueden ayudar (a mi me tranquilizó):

1) Normalmente los infartos van acompañados por naúseas o vómitos y sudores

2) El dolor de un infarto siempre va a más y no se detiene. La ansiedad en cambio a veces parece que produce vaivenes y nos da pequeñas treguas (aunque sea de segundos) y luego te da otra vez incluso más fuerte. Este ir y venir del dolor o la opresión es ansiedad, el dolor de un infarto va en aumento y llega a ser incluso tan fuerte que puede resultar paralizante.

Éste último punto a mí me ayuda mucho porque a veces cuando tengo un ataque fuerte de ansiedad, me tumbo a hacer respiraciones y parece que por unos segundos cede pero luego vuelve. Pues bien, ahora cuando vea que ceda creo que automáticamente me tranquilizaré porque sabré que efectivamente es ansiedad.

Y otro consejillo de nueva experimentación: haz deporte, si puede ser sal a correr. Cuando haces deporte el cuerpo se relaja al completo, los músculos cogen temperatura y cuando terminas y estiras vuelven a su medida original y digamos que te "descontracturas", pierdes esa rigidez muscular que tenías. Además, cuando te machacas un poco el chute de endorfinas es la droga más potente que existe. No sabes por qué pero te sientes bien, no digo que seas super feliz pero "te sientes mejor". Aliviado. Y finalmente, es la mejor opción para despejar la cabeza. El riego sanguíneo ha tenido que circular y distribuirse de otra manera para la práctica deportiva y ya no se acumula todo en el mismo sitio del cerebro. Probadlo y me decís :)

NUEVAS ACTUALIZACIONES:

Os dejo la referencia de un libro que a mí me ayudó muchísimo, trata sobre agorafobia, ansiedad y ataques de pánico y explicá qué te pasa, por qué te pasa, y cómo superarlo con propuestas específicas y ejercicios (no sólo pautas generales) además lleva la guía del paciente y del acompañante. He leído mucho sobre este tema y éste es el mejor libro que he encontrado (yo lo pillé de la biblioteca). Se llama:

AGORAFOBIA Y ATAQUES DE PÁNICO, de Arturo Bados López 

Una puntualización importante:

Sé que algunos pensáis que al vivir con estos síntomas tenéis una enfermedad, yo pensaba igual cuando me pasaba. Pero ahora que ya hace años que lo he superado puedo confirmaros que NO ES NINGUNA ENFERMEDAD, tan sólo es un grito de auxilio de vuestro cuerpo porque hay algo que no estáis gestionando bien, algo que os oprime, os hace sentir amenazados, infelices, etc y el cuerpo se rebela y monta el follón más fuerte que sabe para haceros ver que hay algo que tenéis que solucionar ya. Yo he logrado superarlo porque llevo 3 años en terapia y he descubierto muchas cosas de mí que no sabía y ahora puedo verlas, hacerme cargo y gestionarlas, por lo que el cuerpo ya ha cumplido su misión de alertarme y ni me acuerdo la última vez que tuve ansiedad. Así que ánimo pero sobre todo manos a la obra, la solución está en descubrir qué es lo que os está haciendo daño para que el cuerpo lance esas señales. Mi consejo: buscad un buen psicólogo que os ayude a descubrirlo.