sábado, 14 de junio de 2008

¿Crees en el príncipe azul?

Amor. Príncipe azul. Enamorarse. Amar. Media naranja. Todo forma parte de lo mismo, ¿crees en el amor? ¿en el amor eterno? ¿en el amor de película? ¿cómo entiendes tú el Amor? Cada persona entiende el amor a su manera, es decir, tiene su propio concepto de amor: algunos lo entienden como un contrato, otros como algo pasajero, otros como un sentimiento incondicional, otros sin embargo como una entrega. No obstante, hay una gran mayoría -dentro de la cual me incluyo- que aunque no coincidamos al 100% con lo que nos muestran, nos rendimos frente a la presentación que nos hace la industria hollywoodiense en las comedias románticas norteamericanas. Nos encantan esas pelis de final feliz en las que los protas se quieren a pesar de sus diferencias, aprenden a convivir y a aceptar al otro y son felices juntos mientras se divierten y disfrutan de la vida. Es el concepto clásico del príncipe azul: un ser encantador que te provoca una sonrisa de oreja a oreja incontrolable cada vez que lo ves y que te hace sentir la mujer más afortunada del mundo a su lado mientras deseas que se detenga el tiempo y que no se acabe nunca ese día. Este es un tema que ha surgido a menudo en conversaciones con amigas donde yo fui acusada de ingénua por creer en eso que ellas llamaban “mito”. Yo soy de esas personas que creen en el amor sincero e incondicional, nunca me gustaron los rollos de una noche ni aceptar salir con alguien por probar. Siempre esperé a que llegara el de verdad mientras disfrutaba de tardes de palomitas y comedias románticas en el sofá. Siempre tuve claro que a pesar de lo que dijeran un día encontraría a mi príncipe azul. Sin embargo tenía muy claro que azul no significa perfecto y que como todas sabemos hay que tenir cuidado con los colores porque a veces destiñen. Pues bien, después de besar a algún que otro sapo por fin di con él. Lo supe en cuanto le conocí, pasamos una tarde hablando y me enamoré de sus palabras, de sus pensamientos, de sus proyectos, de sus ojazos azules, de su sonrisa, de su manera de hacerme sentir realemente a gusto, en paz, feliz, afortunada, etc. Ambos tenemos cosas que no le gustan tanto al otro pero tratamos de llegar a un punto medio y sobretodo sabemos que cuando te enamoras de alguien no puedes cambiarlo, esa persona es así con sus defectos y virtudes y eso también forma parte del amor: aceptar al otro tal y como es. Por otro lado, a pesar de tanta película la vida me enseñó que el amor puede que no sea eterno, muy pocas cosas en la vida lo son. Sin embargo, hoy, aquí y ahora puedo decir que le amo; no sé si le amaré mañana, no depende de mí, no depende él. Sólo sé que disfrutaré de ello mientras dure y que me gusta pensar que durará siempre aunque sobreviviré si ello no sucede. Para mí, tu pareja es la segunda persona con la que estás más a gusto en el mundo, ya que la primera eres tú mismo. Con el tiempo aprendí a quererme a mí más que a nadie, y aunque quiero muchísimo a los demás, trato de no olvidar nunca esa lección. Yo soy la única persona que siempre estará conmigo pase lo que pase y a la vez la persona más importante de mi vida porque sin mí no existiría mi vida. No puedo estar a gusto con los demás si no estoy a gusto conmigo misma y así se lo comuniqué a mi pareja, quien compartía mis ideas. Pienso que la vida es más fácil de esta manera. Por supuesto que me encanta mimarlo al máximo pero lo que espero de él es que se cuide siempre y que se preocupe y se haga responsable de sí mismo. Hace tiempo aprendí a no hacerme responsable de la felicidad/infelicidad del otro y de no sufrir por si estaría bien en mi ausencia, así es todo más fácil. Yo le quiero muchísimo y me encanta estar con él así que trato de cuidarme todo lo que puedo para poder estar con él de la mejor manera posible y así él no tiene que preocuparse de mí, ya estoy yo para eso.

Hace poco hablaba con una amiga que me decía que el amor sólo dura el primer mes, me pareció un poco triste su punto de vista, aunque lo respeto. Sin embargo, todo depende del concepto de amor de cada uno. Para mí el amor (de pareja) son muchas cosas: es pasión, deseo, ganas de comerte a besos a esa persona, desear que siempre sea feliz, mimarlo, apoyarlo, sentir cariño, admiración, apoyarlo, tratar de comprenderlo, intentar estar siempre a su lado, tener ganas de divertirte y hacer cosas con él y disfrutar de todo momento a su lado. Por supuesto existen días mejores y peores y toda pareja tiene sus rachas pero lo principal es que haya respeto siempre, algo fundamental para mí. Poder hablar de lo que sea teniendo opiniones contrapuestas pero con calma y ganas de llegar a un acuerdo sin gritos ni acusaciones que no vienen a cuento. Las diferencias en la pareja pueden crear muchas discusiones pero también enriquecen mucho, sobretodo porque aprendes nuevas técnicas, formas de vivir la vida o afrontar una situación que tú nunca habrías imaginado. En mi opinión, lo principal es que esa pareja comparta los pilares básicos de vida y prioridades que cada uno establece a su gusto: la importancia de la pareja, la familia, el trabajo, la economía, los proyectos de vida, etc. Cuando coincide la escala de valores, todo lo demás es como en las películas: momentos tensos, ridículos, graciosos, tristes, bonitos, enternecedores, etc. Dicen que las películas sólo son películas, pero yo pienso que una película puede ser tanto una historia que visualizas en una pantalla como las historia de la vida de alguien. De todas formas hasta que no aparezca la palabra fin no lo sabremos. Sin embargo, para los que tengáis dudas acerca si esa persona que acabáis de conocer es vuestro príncipe azul, aquí os dejo esta simpática web que os echará un cable. Ya me contaréis!

¿Cuál es vuestro concepto de amor? ¿Creéis en el príncipe azul?

5 comentarios:

Dita Ciccone dijo...

bueno, digamos que azul, azul no es, pero al menos no se me ha convertido en rana... (por ahora...)

un beso

Hada dijo...

Sí creo en príncipes azules, pero todavía no he encontrado el mío. También le creo 100% al amor y siento que es imprescindible que todos lo sintamos y vivamos alguna vez, aunque sea por un poco tiempo. A veces 5 minutos de felicidad son suficientes para vivir a gusto el resto de la vida. Yo daría lo que fuera por unos instantes con ese alguien, siempre y cuando podamos vivir ese momento al máximo, con transparencia... y sentir más que pensar.

Britanny dijo...

Dita: es cierto que hay que tener cuidado con el azul, pq algunos vienen teñidos pero la intención ya cuenta mucho, no?

Hada: yo te animo a que no dejes de creer, mientras no dejes de disfrutar durante la espera.

Anónimo dijo...

Estaba hablando con un amigo sobre la existencia o no de príncipes azules y no he podido evitar, cuando he tenido la ocasión, de buscar en la red las palabras mágicas: "príncipe azul".

Y entre otras páginas más he llegado a parar aquí...

En efecto el concepto de amor es tan abstracto y tan complejo que es fácil entender por que cambia continuamente de forma... Y por que nunca sabremos suficiente acerca de este.

Por eso creo que EL príncipe azul como tal no existe. Existen muchos príncipes, todos ellos capaces de llenarnos, de querernos y de hacernos felices, aunque cada uno de forma única.

Creo que ninguno de ellos será jamás perfecto, y puede que algunos nos parezcan mejor que otros... ¿cuando saber si hemos encontrado el definitivo?

Creo que no lo sabremos nunca a ciencia cierta, es una decisión que tomamos irracionalmente. Tal vez el subconsciente sepa más del tema que nuestra razón...

El caso es que el amor es así de incomprensible... Y me atrevería a decir que es esa perplejidad lo que lo hace tan emocionante.

Anónimo dijo...

Amor es cuando te importa alguien mas que tu. Al menos cuando yo amo desaparecen las demas personas del mundo y esa persona, me parece la mas especial, y me hace el más feliz al quererla.
¿Y si todos siguieramos ese principio que mundo seria? Solo imaginar que podemos amarnos de esa forma cambiaria todo.
En algo tienes toda la razón: cuando tus principios y valores coinciden, has hallado a la persona correcta. El amor verdadero se basa en principios.