viernes, 11 de abril de 2008

Procrastination

Existe una palabra en inglés que reúne una de las más comunes características de la mayoría de los seres humanos (especialmente los españoles tenemos fama), la palabra en concreto es "procrastination" y significa "dejar las cosas para más tarde". Yo soy un ejemplo muy representativo de ese colectivo de gente, siempre estoy posponiendo algo. Algo muy importante. Suelo decir que soy una chica multifunción porque tengo listas y listas de cosas por hacer y siempre estoy haciendo cosas, soy de esas que para sentarse a ver una película tiene que coger algo para ir haciendo mientras o que está hablando por teléfono a la vez que cocina y recoge el lavavajillas. De hecho ha llegado un punto que mi chico se queja porque no soy capaz de disfrutar de un rato "sin hacer nada", viendo la tv porque sí o simplemente tumbada en el sofá acariciándole. No puedo, si no siento que estoy aprovechando el tiempo me siento culpable. Y luego me quejo porque nunca tengo tiempo libre, tiempo para mí. Pero resulta que cuando lo tengo me siento perdida, no sé qué hacer con él. Es más fácil estar haciendo cosas y quejarse de todo lo que tienes que hacer que no hacerlas y disfrutar de mis hobbies. Hace tiempo que me pregunto si de verdad tengo hobbies (como escribir aquí) o inconscientemente tengo la habilidad de convertirlos en las obligaciones más apetecibles de la lista. A veces pasan días sin que escriba y me autopresiono para publicar algo, no tengo remedio, una cosa que hago por placer, para mí, y a mi gusto y aún así lo convierto en una obligación más. Pienso que está relacionado con mi personalidad extremista que es capaz de pasar del blanco al negro sin tocar el gris. Pero lo que me lleva a escribir hoy esto es un Powerpoint que me enviaron por correo y que resume algo que pienso a menudo y me aterra, algo que una frase de una canción de Dani Flaco resume perfectamente: "toda la vida esperando, toda la vida perdida, toda la vida esperando a que pase algo y lo que pasa es la vida". Siempre pospongo mi felicidad, siempre pienso que ya seré feliz a partir de la próxima etapa de vida en que acabe la carrera, encuentre trabajo, sea madre, me case, me independice, etc. Siempre esperando, siempre con miedo a que pase el tiempo, reflexionando sobre la vida y reconozco que muy pocas veces me paro a vivirla. Para aquellos que os sintáis identificados con estas palabras, os dejo esta presentación (a ver si le hacemos más caso todos!!)


miércoles, 9 de abril de 2008

IN MEMORIAM…

Bueno, después de todo este tiempo out, no sé si estoy lista para volver pero lo voy a intentar. De hecho a veces pienso que la vida –al menos, mi vida- está compuesta de intentos y de re-intentos. Intentar volver a la normalidad después de todo lo que ha pasado no creo que sea posible, de hecho empiezo a pensar que eso de la “normalidad” no existe. A veces te estancas y te acomodas a un ritmo de vida en el que todos los días te parecen iguales o casi idénticos, pero en realidad no lo son. Ya me lo dijeron en clase de ética en el instituto citando a un filósofo que no recuerdo, que decía algo así como que un río no es nunca el mismo río, porque cada momento de la vida es irrepetible y no es igual el objeto de observación en un instante que en el siguiente. Era algo así, quizá no tan enrevesado, pero en esencia quería decir que nada nunca es igual de lo que una vez fue. Esto es algo de lo que a veces somos conscientes aunque la mayoría del tiempo no reparamos en ello. Sin embargo cuando algo importante golpea tu vida de una manera tan drástica como ha golpeado la mía, sientes como si fueras un cubo de Rubik al que han movido todas las piezas de colores y aunque en teoría sigues siendo el mismo cubo no te sientes así. Todo está descolocado.

Hace unos meses tuve que dejar de escribir porque toda mi energía se centró en mi abuela. Empezó a encontrarse enferma y juntos empezamos toda una cruzada por médicos y hospitales para averiguar la causa de su mal. Después de varios diagnósticos vacíos o equivocados y de tener que luchar contra la impotencia que se siente cuando la sociedad desvaloriza a alguien y no le presta la más mínima atención simplemente “porque es mayor” dimos con la causa. Lo que tantos médicos dijeron que eran achaques de la edad o como mucho piedras en la vesícula se tradujo finalmente en un tipo poco frecuente de cáncer. Cáncer. Cuando alguien pronuncia esa palabra en relación a una persona que quieres te tiemblan las piernas, se paraliza tu flujo sanguíneo y el corazón te late tan fuerte que pierdes de vista el mundo. No me lo podía creer, ella ya superó con éxito un cáncer once años antes y ahora se le reproducía otro totalmente diferente y sin ninguna conexión con el anterior. Es como si le hubiera tocado la lotería dos veces a la misma persona, cuesta de creer que con tanta gente en el mundo coincida dos veces en una misma.

Como imagino que le ocurre a la mayoría de la gente ante tal noticia, pasé por fases de incredulidad, ira, decepción, desesperación, … de todo menos aceptación. No lo he aceptado, y no creo que lo haga nunca. Hay demasiadas cosas que no entiendo: ¿cómo es posible que una persona pueda tener dos tipos diferentes de cáncer? ¿cómo es posible que hayamos avanzado tanto como para enviar a gente a la luna y no se haya avanzado lo suficiente para encontrar una cura a esta pandemia? ¿Por qué se invierte tanto dinero en ocio y entretenimiento como la industria del deporte o del cine en lugar de destinarlo a la búsqueda de soluciones para cuestiones primarias como las enfermedades, el hambre o el cambio climático que cualquier día acabará con todos nosotros? ¿Por qué cuando a medida que una persona envejece va perdiendo importancia en la sociedad hasta el punto de ser tratada como un ser inútil sin derecho a un mínimo de calidad de vida? ¿Por qué uno ha de aceptar la muerte de un ser querido sin más cuando éste supera los 65? Esto es la peor parte. No fui capaz de asistir al funeral ni de coincidir con nadie aparte de los que viven en mi casa porque no soporto la hipocresía de las frases hechas. ¿Hechas para qué? ¿A quién consuelan? Cuando muere alguien mayor normalmente la gente te suele decir “es ley de vida” como esperando a que eso te consuele de algún modo. ¿Ley de vida así sin más? Murió de cáncer, de algo que podía haber evitado el ser humano con el suficiente conocimiento y lo peor es que murió a la semana de que se lo hubieran diagnosticado porque nos pasamos unos tres meses persiguiendo a médicos para que le prestaran la atención que merecía y se fijaran en ella como un ser humano enfermo y no como un ser humano destinado a morir por su edad y sin nada que hacer al respecto. Nadie sabe cuándo va a morir ¿por qué se le ofrece atención y alternativas a alguien de 34 años y no se hace lo mismo por alguien 84 que presenta la misma enfermedad? Por supuesto que sé que el primero tiene más posibilidades de superar con éxito la lucha pero eso no quiere decir que el segundo no tenga ninguna posibilidad y por eso no merezca una oportunidad. Y lo que más me fastidia es la gente que desconoce el tema y te insiste en lo de que “es ley de vida”. Me pregunto si esta frase que creen tan consoladora y pacificadora provocaría el mismo efecto en un familiar que ha perdido a una persona de 80 años que ha muerto por causas naturales que al familiar de otra de la misma edad a la cual asesinó un desconocido a través de una paliza brutal cuando entró en su casa a robar. Una vez más, hipocresía frente a la ignorancia. “Es que no sé qué decir” me decían. “Pues no digas nada o dí lo que sientes, que lo sientes por los que quedamos, que compartes nuestro dolor o que la vida en la sociedad actual a veces es una mierda”.

Me está costando mucho seguir adelante, aunque estoy convencida de que lo conseguiré. Cuesta continuar cuando alguien ya no está, se le echa de menos, mucho. Puedo asumir que ya no esté y recuerdo con mucho cariño todos los momentos que he pasado a su lado, pero aunque sobrelleve su muerte sé que nunca superaré el cáncer.

Después de todo esto han surgido algunos efectos o daños colaterales: para empezar la poca fe católica que conservaba se fue por el retrete para siempre. Aunque respeto que haya personas que les ayude tener fe en algo o yo ya no tengo fe en nada. No creo en un dios que permite un mundo lleno de injusticias donde a las personas buenas les pasan cosas malas y haya gente sin escrúpulos que se dediquen a hacer el mal y a disfrutar de una vida plena. Hace tiempo que renuncié de los curas y la Iglesia, sin embargo conservaba mi creencia en una especie de dios o ente con el que me comunicaba cuando le pedía que cuidara de mi hermana cuando le da por venir a casa y se cruza el país ella solita en coche o cuando alguien tenía que recibir unos resultados médicos. Cuando mi hermana volvió a su casa ya no le pedí nada a nadie, simplemente le dí un beso muy fuerte y deseé que no tuviera ningún problema para llegar. Sentí una especie de vació interior al no poder digirirme a nadie que la cuidara por mí, pero entendí que nadie lo había hecho nunca y había sobrevivido.

Después del paréntesis de médicos, sufrimiento, cuidados y trámites legales tuve la mala suerte de que llamaron para trabajar. No pude. No he podido continuar. No así. Antes tengo que resolver toda la manedeja que se ha formado con el hilo de mi vida y que ha ido creciendo a medida que he ido evitando el tema. Hace años que siento un vació interior frente a mi existencia pero tuve que seguir adelante –como sigue la mayoría- porque tenía que terminar mis estudios, trabajar, prestar atención a mis seres queridos, planificar las vacaciones, etc. Ahora, después de haber sido testigo de cómo alguien desaparece en tus brazos me he decidido a decir ¡Basta!. Basta de enmascararlo todo, basta de distraer mi atención hacia otras cosas “más importantes” como el trabajo. No hay nada más importante que la vida de una persona y no estoy dispuesta a que me llegue la jubilación –si llego- y a darme cuenta de que me he pasado la vida trabajando, cuidando de mis hijos, intentando adelgazar, pagando la hipoteca, etc y en ningún momento me paré a pensar cómo quería vivirla. Por supuesto que no te puedes pasar la vida pensando cómo quieres que sea tu vida pero tampoco quiero seguir hacia delante a ciegas, sin pensar, simplemente haciendo lo que toca sin miramientos. Es más bien como dice el refrán:

Hay que vivir como se piensa

Sino se acaba por pensar cómo se ha vivido.

Bueno, pues aquí estoy, más existencial que nunca. No sé cómo seguirá esta aventura pero yo haré lo posible por seguir adelante. Por cierto, para aquellas personas que también hayan perdido a un ser querido y necesiten un poco de calor y mimos para sobrellevarlo les recomiendo que busquen en internet algunos foros donde todo el mundo ofrece su ayuda, testimonio, consejo o apoyo porque a veces reconforta. En uno de esos foros encontré un consejo que hasta ahora me está ayudando bastante: elige una planta, un árbol o una flor y plántala en algún lugar donde puedas ir a cuidar, hablar o visitarla como hacías con aquel ser querido. Plántalo en su memoria y cuida de ella a diario; dicen que el dolor nunca desaparece pero yo soy de las que piensa que el tiempo y los consejos apropiados ayudan a mitigarlo. Os dejo una foto del rosal blanco que he plantado en mi terraza en honor a mi abuela y que cada día mimo en su nombre. Besos a todos y gracias por seguir ahí.


martes, 15 de enero de 2008

Deseando volver a escribir

Gracias por dedicar un par de minutos a escribirme unas líneas, no sabéis lo feliz que me hace ver que a veces lo que escribo llega a otras personas. Y ni qué decir tiene lo felicísima que me hace que a alguien le guste y que sienta lo mismo que yo, porque este blog soy yo, sin disfraces y a todos nos hace sentir bien saber que le gustamos a alguien tal y como somos :) (Gracias anónimo por tu comentario)

Ando un poco desaparecida por "asuntos familiares" que distraen mi atención pero prometo volver en cuanto todo se aclare un poco con nuevas ideas y opiniones. ¡Sólo son unas pequeñas vacaciones! Besitos!!!

Britanny

domingo, 23 de diciembre de 2007

RECETA DE PAVO AL WHISKY

Os dejo una recetilla navideña por si os va la cocina, o el whisky ;)

Ingredientes:

  • Un pavo de 3 kilos,
  • Una botella de whisky,
  • 150 gramos de panceta,
  • Aceite de oliva, pimienta y sal.

Preparación:

  1. TOMARSE UN BUEN VASO DE WHISKY PARA ENTRAR EN CALOR
  2. RELLENAR EL PAVO CON LA PANCETA , SALPIMENTARLO Y ECHARLE UN CHORREON DE ACEITE DE OLIVA.
  3. PRECALENTAR EL HORNO A 180º DURANTE DIEZ MINUTOS.
  4. MIENTRAS, SERVIRSE UN PELOTAZO DE WHISKY.
  5. METER EL PAVO EN EL HORNO.
  6. TOMARSE OTRO PELOTAZO Y CANTARLE UNA MIJITA AL PAVO.
  7. SUBLIR EL HORNO A 220º, DARLE CAÑA AL DERBOSTATO Y ESBERAR VEINTE BINUTOS.
  8. SERVIRSE OTRO BELOTASSO.
  9. AL CABO DE UN DRATO, HORNIR EL ABRO PARA GONDROLAR Y ECHAR UN CHODRETON DE GÜISQUI AL BABO Y OTRO A UNO BISMO.
  10. DARLE LA GÜERTA AL BABO Y COGERSE LA MANO AL CEDRAR EL HONNO.
  11. CANTARLE UN FANDANGO AL BABO MIENTRAS SE SICHARRA.
  12. REDIRAR EL BABO DEL HONNO, QUE SE TE DRESBALE Y BRUSCARLO POR EL SUELO.
  13. ODRO PELOTAZO PA INICIA DRA BUSQUREDA.
  14. DARSE UN JARDASSO AL RESFALAR CON LA GRASSA DEL SUELO.
  15. PLOBAR LA SARSA DEL SSUELO QUE YA ESTRADÁ FLESHQUITA.
  16. TROMARSE OTRA COPITA E INBLITAR AL BABO QUESTA TUMBAO AL LAO.
  17. INDENDAR LEVANDARSE Y DESIDIR QUE EN EL SUELO SE ESTA DE GOJONES.
  18. ABARESE LA BARIENTA , ENGUENDRA EL BABO EN EL BASILLO, LO TIRA A LA BASSURA Y TE FORMA LA DE DIÓ.
  19. TOMARSE ODRO GÚISQUI.
  20. Y ADRORA A COMÉ....¿Y EL BABO?...¿DRONDE ESHTA EL BABO?...EL HIOPUTA SA BEBIO EL WISHHKY Y SE A IO.

viernes, 21 de diciembre de 2007

SÍNDROME DE LOS VEINTITANTOS

Le llaman la 'crisis del cuarto de vida'. Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años. Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios,pareja, etc…Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato. Las multitudes ya no son 'tan divertidas'… hasta a veces te incomodan. Y extrañas la comodidad de la escuela, de los grupos, de socializar con la misma gente de forma constante. Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo. Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con las que has perdido contacto resultan ser amigos de los más importantes para ti.
Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor. Te rompen el corazón y te preguntas como esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto mal. O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor.Pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse. Quizás tú también amas realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida. Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido. Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeño sueldo.
Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo. O quizás estés buscando algún trabajo y piensas que tienes que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo. Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no. Tus opiniones se vuelven más fuertes. Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es. A veces te sientes genial e invencible, y otras…solo, con miedo y confundido.
De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando. Te preocupas por el futuro, préstamos, dinero… y por hacer una vida para ti. Y mientras ganar la carrera sería grandioso, ahora tan solo quisieras estar compitiendo en ella.
Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello. Todos nosotros tenemos 'veintitantos' y nos gustaría volver a los 15-16 algunas veces. Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en
la cabeza… pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos… Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro. Parece que fue ayer que teníamos 16… ¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!???

¡HAGAMOS VALER NUESTRO TIEMPO… QUE NO SE NOS PASE!

La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento….

lunes, 17 de diciembre de 2007

Una sensación familiar

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista europeo fue a un templo budista en Japón, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.
El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros.
Las únicas piezas de mobiliario eran un futón, una mesa y un banco.
- ¿Dónde están sus muebles? - preguntó el turista.
Y el sabio, rápidamente, también preguntó: - ¿Y dónde están los suyos…?
- ¿Los míos? - se sorprendió el turista.
- ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

- Yo también… - concluyó el sabio.


La vida en la tierra es solamente temporal. Sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí Eternamente y se olvidan de ser felices. El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la INTENSIDAD con que suceden….. por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables como vosotros.

Huang Shi Quang

A mí a veces me pasa que tengo la sensación de que estoy de paso, de que de un momento a otro las cosas van a cambiar radicalmente, como si estuviera esperando en el vestuario a salir a la pista a jugar el partido. Lo malo de todo esto es que te pasas la vida esperando a que te ocurra "eso" que esperas y cuando te has dado cuenta lo único que ha pasado ha sido el tiempo. Sin embargo, como dice el cuento, lo que se te queda grabado son esos momentos inolvidables, esas pequeñas-grandes aventurillas de fin de semana, ese instante en que... y todo ocurrió como de casualidad, mientras esperabas.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Paranoias...

Cuando voy en tren con los cascos puestos me gusta pensar en mis cosas. A veces simplemente me embobo mirando a la gente e imaginando a donde irán, cómo serán sus vidas, si hoy les habrá pasado algo interesante, qué relación mantienen con la persona con la que hablan, etc. pero la mayoría de las veces me embobo en mis pensamientos. Hay gente que repasa mentalmente lo que tiene que hacer cuando llegue a su destino, otros aprovechan el trayecto para leer un rato o echar una cabezadita, a mí lo que más me gusta es mirar por la ventana y emparanoiarme propiamente. Es mi momento de enajenación, mi rato de desconexión con la rutina diaria. Me encantan esos momentos, ojalá se inventara algún día un método para poder grabar de alguna manera las miles de cosas que te pueden pasar por la cabeza en un minuto o los increíbles monólogos internos que uno llega a experimentar. Como todavía no hay nada inventado, para tener constancia de ello a veces escribo lo que me pasa por la cabeza, así sin más, a las locas...

-¿Cuál es el "fin/objetivo/casilla de llegada" en la vida? ¿Alguien lo consigue?
-Tengo la sensación como si estuviera esperando que ocurriera algo, algo importante, algo grande, algo que lo cambiará todo en mi vida. Como si el estado actual, el presente, fuese un estado puramente transitorio, el puente hacia la meta.
-No sabría definirme, soy un cúmulo de cosas, una veleta que cambia a cada momento.
-Da la sensación de que todo el mundo tiene un plan trazado, una agenda (como dirían los americanos) o un "orden del día" español, unas instrucciones a seguir para conseguir que sus vidas funcionen ,y yo, estoy dando palos de ciego.
-Es triste poder soñar y no ser capaz de hacerlo. Es triste poder soñar y no hacerlo nunca o no tener un sueño.
-Párate a pensar y elige tu sueño.
-Seguro que la vida no es tan complicada como uno cree a veces porque al fin y al cabo la vives de todas formas, la única manera de no vivirla es morirte, pero mira que es puñetera... siempre estás pensando en cómo vivirla más feliz o aprovecharla más o cambiarla, o... nunca estás contento con lo que tienes, ¿por qué nunca estamos contentos con lo que tenemos? Ahí está la complicación en andar siempre tratando de cambiar lo que tienes por algo "mejor", algo "distinto" y te pasas más de media vida pensando y tratando de averiguar qué es lo que buscas y cuando te das cuenta (se supone) de que no merecía la pena, o de que ya tenías lo que buscabas pero no eras consciente de ello, resulta que estás en la recta final y has malgastado la mayor parte de ella. Después de esto, se supone que al menos yo, que he llegado a esta conclusión, debería vivir la vida y no comerme más la olla, pero... si yo no me como la olla no soy yo misma, a mí me gusta darle vueltas a las cosas, y soñar, y pensar, e imaginar, y... y crearme unas paranoias impresionantes cuando voy en el tren...

miércoles, 5 de diciembre de 2007

La historia de Pepe

Una lección de optimismo de tanto en tanto es saludable:

Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, el respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Era un Gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las meseras seguían a Pepe era por su actitud. Él era un motivador natural: si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación. Ver este estilo realmente me causó curiosidad. Así que un día fui buscar a Pepe y le pregunté:
- No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo ¿Cómo lo haces?
Pepe respondió:
- Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo: Pepe, tienes dos opciones hoy, puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo el lado positivo de la vida.
- Sí, claro, pero no es tan fácil, protesté.
- Sí lo es -dijo Pepe. Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionas ante cada situación, tú eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o de mal humor. En resumen, TÚ ELIGES CÓMO VIVIR LA VIDA.
Reflexioné en lo que Pepe me dijo. Poco tiempo después, dejé la industria hotelera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pepe, cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella. Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante, dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Pepe fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una Clínica. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pepe fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con Pepe seis meses después del accidente y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió:
- Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo.
Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó:

- Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir.

- ¿No sentiste miedo?. -Le pregunté.
Pepe continuó:
- Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: “Es hombre muerto”. Supe entonces que debía tomar una decisión.
- ¿Qué hiciste?. -Pregunté.
- Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité: “Sí, a las balas”. Mientras reían, les dije: “estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".
Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente, la ACTITUD, al final, lo es todo. Sólo se frustran aquellos que dejan de ver la parte positiva de sus resultados y de la vida...


lunes, 3 de diciembre de 2007

El baúl de los recuerdos

Me acaba de llegar uno de esos mails que se mandan a saco pero este sí que ha merecido la pena. Se trata de un vídeo que alguien que se lo ha currado mucho ha colgado en el youtube y que consiste en una selección de imágenes de recuerdos de nuestra infancia (para los que estamos entre los 20 y los 30) sincronizados con la letra de la música de uno de los mejores grupos españoles del momento: El canto del Loco, Aquellos maravillosos años. No tiene desperdicio lo prometo!!

Uno de los comodines más usados en la lengua española

5 minutos: sintagma nominal de infinidad de significados dependiendo del contexto y el interlocutor en el que sea usado. Importante: no confundir con la medida de tiempo. Para evitar confusiones, un ejemplo: cuando ingresas en un hospital y te dan un termómetro diciendo que vuelven en "5 minutos" se refieren a que te pongas el termómetros y continúes tu vida cotidiana (ya sabes: casarte, tener hijos, pagarles la universidad, echar mano del plan de pensiones, etc.), en ningún momento han querido decir que en aproximadamente 300 segundos volverán a recoger el termómetro.