
domingo, 16 de diciembre de 2012
Navidades en familia: ahora y antes

lunes, 19 de noviembre de 2012
Un precio demasiado alto, inadmisible
Como habréis observado estos meses he estado desaparecida. No es la primera vez que me pasa. Espero que sea la última. ¿La razón? Que se han ido juntando tantas cosas que me han invadido y he acabado relegándome a mí misma al último lugar de la lista. Han habido muchos cambios, y entre ellos cambios importantes: me he independizado, he superado el mayor de mis miedos, se han roto algunos lazos y se han creado otros, ha habido momentos preciosos, otros horribles, otros... muchos. Pero eso no es excusa. Nada es excusa para que haya dejado de prestarme atención a mí misma y mucho menos durante tanto tiempo. Hace más de un año que no pienso en mí, que no me cuido, que no me mimo, que no hago deporte, que no quedo con mis amigos, que no tengo vida de pareja, que... hace tanto tiempo que me está costando encontrarme en este nuevo lugar.


Este post es para mí y para aquellos que se encuentran en una situación similar, si no te gusta tu vida cámbiala, todo es ponerse. En cuanto des el primer paso, todos los demás vendrán detrás y ya estará cambiando. Nadie se merece ser infeliz, sobretodo nadie que tenga buen corazón y quiera a los demás. Igual que aprendemos a querer a los demás con sus virtudes y defectos tenemos que empezar a querernos a nosotros mismos. Desde ya, no desde mañana, ni desde el lunes. Empieza ahora mismo a cambiar todo aquello que no te guste de tu vida. ¡Ánimo!
jueves, 16 de febrero de 2012
Las plataformas vibratorias NO adelgazan
- Mejora y reactivación de la circulación (normal, de estar quieta a que por el medio que sea tu cuerpo se mueva de alguna manera... y encima el tema de la vibración reparte bastante el movimiento sin ser brusco).
- Drenaje linfático (bueno, bueno... un poco sí, la verdad te subes y de tanto tikitikitiki te bajan los líquidos PERO no es milagroso; no te vas a quitar de encima tu retención de líquidos con esto, te ayuda igual que te ayuda practicar cualquier ejercicio o incluso caminar. Nada más).
- Tonificación (Psss yo no diría que tonifica, para mí tonificar es endurecer y mantener sanos y activos los músculos. Sin embargo, con el movimiento reactiva la sangre de todo el cuerpo y menos es nada).
- Adelgazar (Ni de coña. Por mucho que te subas a una plataforma, te pongas una crema reductora, una faja o un aparato cualquiera de electroestimulación no te hace adelgazar. Para adelgazar la fórmula no tiene misterio: gastar más calorías de las que ingieres. Y que te hagan un masaje no hace que gastes calorías te lo aseguro)
- Relajación (Sí, eso sí. Un masajito destensa y te relaja el cuerpo. Aunque cuidado porque hay plataformas que tienen potencias super bestias y hay niveles a los que deja de ser agradable que te meneen)

Por ello, insisto en que sí son un buen complemento deportivo y supongo que por ello en la publicidad siempre dicen que el deportista tal o el equipo x lo usan a diario. Yo también la uso de ese modo y me va de coña. Antes de empezar a hacer ejercicio estiro un poquito y me subo a la plataforma en un programa flojito para que me ayude a reactivar la circulación y a ir espabilando los músculos. Luego cuando me pongo a hacer ejercicio ya llevo parte del calentamiento ganado, y noto los músculos mejor (como menos reticentes a sufrir un tirón). Después de hacer deporte también me subo pero pongo otro programa un poco más fuerte porque ya estoy en caliente y me ayuda a masajear los músculos. Te quedas nueva. ¿Te imaginas venir de correr y que te espere el masajista en la puerta? Aunque no sea Miguel Ángel Silvestre si sabe dar un buen masaje es que te quedas tan a gustito... pues eso es lo que hace por ti tu plataforma vibratoria (siempre puedes ponerle una foto de un tío bueno jejeje).
En resumen: yo estoy muy contenta con mi plataforma y no me desilusioné porque en ningún momento la vi como un medio para adelgazar. Principalmente la uso para darme masajitos casi diarios después de la ducha, o por la noche, o cuando llevo muchas horas sentada y también como complemento a la hora de hacer deporte como he explicado antes.
Espero que esto os despeje dudas si estáis pensando en compraros una plataforma ;) Ah! Se me olvidaba, ahora la mayoría son así pero elegir la plataforma oscilante (no sólo vibrante) porque la oscilante es la que hace la función de masaje la otra es como si te subieras a una batidora gigante y sales con más dolor de cabeza que relax :P
viernes, 10 de febrero de 2012
La ola de frío ya se va y se lleva el mal rollo ;)
Ansiedad, tristeza, desgana, apatía,... todos estos y otros muchos que se podrían guardar en el mismo saco suelen ser sentimientos que experimentamos con más frecuencia o intensidad en las etapas del año donde recibimos menos luz solar. Hay muchas teorías respecto al tema y yo misma he hablado sobre él en varias ocasiones en el blog. El caso es que el verano tiene infinidad de cosas buenísimas como los helados o los baños en la playa o la piscina; pero, sin duda, una de sus ventajas más espectaculares es cómo nos afecta la luz y el calor solar (no sólo a nuestro cuerpo sino también a nuestra salud emocional). Confieso que la primavera y el verano son mis épocas favoritas del año y tacho los días del calendario esperando su llegada. Sin embargo, confieso que no siempre ha sido así. Esto es una novedad en mi vida desde unos... seis años. Hasta los 23 y sobretodo durante toda mi adolescencia (que a veces pienso que fue más larga que la de los demás) mi época del año favorita era el otoño y sobretodo el invierno. Me encantaba encerrarme en casa y pasar la tarde leyendo o viendo la tv arropada con una manta. Ahora me doy cuenta de lo tristes que fueron esos años y de la depresión que no tenía ni idea que tenía. Aunque soy cariñosa y amigable nunca me han gustado los follones ni la gente a mogollón, siempre he sido de evitarlos y he preferido el calor en petit comité. Por eso pensaba que mi devoción por el invierno se debía a mi "solitaria" personalidad. Ahora me doy cuenta de que lo que más me gustaba era que evita el contacto con el resto del mundo. Me aislaba. No es que haya cambiado radicalmente, me sigue gustando disfrutar de ratos a solas pero por suerte todo cambió y logré quitarme de encima aquella depresión. No es que ahora todo vaya de maravilla ahora pero me considero emocionalmente restaurada de aquello.
Todo esto viene a que últimamente son varias las personas que últimamente se sientes más tristes de lo normal, apáticas, estresadas, etc. Hace unos días lo leía en el blog de Rebeca, ayer me lo comentaba una amiga y hace un rato he visto esas sensaciones en mi chico (el chico que tiene más paciencia del mundo). Empiezo a pensar que aunque cómo está el mundo, España, y la puñetera crisis nos están afectando a todos también tiene que ver este frío que ha llegado de golpe. Llevábamos un invierno bastante primaveral y de repente ha llegado el frío con los cielos cubiertos y la privación de la poquita luz que teníamos y nos ha metido el mal rollo en el cuerpo. Desde luego, mi situación actual - como la de la mayoría- no es la mejor de mi vida ni de coña: sigo condenada a vivir con mis padres pese a que la casa hace tiempo que se me quedó pequeña, la Generalitat nos ha dejado en la calle a mí y a miles de compañeros y parece que el tema va para largo, sigo dando clases particulares como cuando tenía 15 años y me siento igual de "pequeña", apenas con un poco de suerte veo a mi novio los sábados por la tarde y no tengo vida privada porque no me quedan horas. Y para colmo la gente de mi alrededor se me queja porque no quedo con ellos. Si me pongo a pensar en todo eso me agobio, me entra tal ansiedad que ni con una hora de footing se me quita. Y lo peor es que ninguno de esos problemas depende de mí. Yo no puedo hacer nada por solucionarlos y seguirán así mientras la crisis siga en nuestras vidas. ¿Qué hacer? Dos opciones: opción a) obcecarse en darle vueltas a ver si llego a algún lado, pero como no depende de mí es como dar vueltas en círculo. Opción b) intentar no pensar y cuando a tu cerebro le de por machacarte sacando el tema una y otra vez: tomarse unos minutos y buscar algo que te motive. Ahora mismo y tal y como están las cosas sólo hay una que me motive: la llegada del verano. Es una sensación que me esfuerzo en vivir desde ya. Voy notando cómo cada día ganamos unos minutos más de luz y lo celebro cada día. Me pongo a evocar recuerdos: sensaciones, olores, costumbres, fotos mentales,... todo lo que tenga que ver con el verano.


¡Ánimo que esta ola de frío ya se va! ¡Qué hoy hace un día precioso y dentro de nada será verano y todo se hará más llevadero!
viernes, 3 de febrero de 2012
La teoría fallida del "todo en uno"

Eso es lo que me pasa a mí contínuamente y lo que me ha pasado este último mes: llegó la navidad, vino mi hermana con sus planes de boda y me puse mala una semana tras otra (es lo que tiene quedarse sin defensas, que pillas todos los virus que haya sin discrimar). Total que cuando se fue mi hermana volví a mis clases se me juntó el estrés de no haber tenido ni un segundo de paz ni intimidad en 3 semanas, el cuerpo debilichu y la falta de deporte que tanta falta me hace a nivel antiestrés y todo el trabajo que se supone que tenía que haber hecho en navidad sobre las clases junto con el que supone tres nuevos alumnos. ¿Y que hice yo? Pues intentar hacerlo todo a la vez, por supuesto. De hecho es mi teoría, de la cuál no me canso de verificar su falta de eficiencia, de que cuando lo tienes todo acumulado la solución es ponerse manos a la obra a piñón y agarrarse que vienen curvas: gimnasio, clases, preparar materiales, faenas de

Bueno, y si siempre me pasa lo mismo ¿cuál es el siguiente paso? Pues forzar un paréntesis en tu ritmo vital. ¿Cómo se hace eso? Posponiendo o cancelando todo lo que sea posible. En este caso, viendo que no me recuperaba de una gastroenteritis que me lleva persiguiendo de forma intermitente desde principios de año y aprovechando la ola de frío siberiano he decidido "encerrarme" en casa unos días. Cancelé las clases a partir del miércoles y estoy encadenando 5 días para: 1) hacer dieta blanda y resguardarme del resto de virus que me tienen ganas detrás de la ventana; 2) ponerme a adelantar todo el trabajo que tenía atrasado a piñón (estoy haciendo jornadas de estudio al estilo de exámenes universitarios -de unas 12 o 13h horas contando intermedios); 3) ir introduciendo el deporte a en dosis pequeñísimas pero diarias; y 4) hacer esas pequeñas cosas para mí que llevo semanas posponiendo (ponerme una mascarilla de arcilla verde y retomar este blog). Todo ello, teniendo en cuenta 2 ejercicios de relajación al día obligados, está contribuyendo a restaurar el equilibrio en vida (¡eso espero!). El precio ha sido: perder dinero de las clases + posponer citas que me apetecían como cafés con amigas. Las amigas las recoloco en un par de semanas y el dinero, bueno, espero que no se malinterprete pero a pesar de que tengo un sueldo irrisorio (y en negro, claro) tengo claro que respecto a la salud el dinero no vale nada. Si tengo que pagar X euros por volver a encontrarme bien de salud, prefiero perderlos así de forma segura (sabiendo qué es lo que necesita mi cuerpo) que dándoselo a un tío para que me firme una receta milagrosa.
Soy consciente de que no todo el mundo puede hacer esto de tomarse un paréntesis. Y también sé que no siempre podré hacerlo. Pero es que me he hartado de "no hacer las cosas porque otros no puedan" o "porque pronto no podré y no hay que acostumbrarse". Este es un tema que provocó una discusión en toda regla con una persona "relativamente" cercana a mi entorno hace poco y al que todavía le doy vueltas (en el buen sentido): la vida es para vivirla, ahora, en el momento, como se siente, como uno cree y no para dejarse llevar por lo que la sociedad opina que deberías hacer. Como dice la cita:
se acaba por pensar en cómo se ha vivido.
Y nadie sabe mejor que una misma lo que necesita, lo que le conviene, lo que le hace falta. Yo necesitaba este paréntesis. Que por supuesto (como demuestra mi teoría del todo en uno) no resolverá las todas y dejará la lista a cero. Sin embargo, me ayudará a vaciar el vaso un poco, lo suficiente como para poder seguir manejándolo todo con calma, a un ritmo adecuado, no forzando la máquina por encima de sus posibilidades. De hecho, lo que estoy haciendo ahora se resumiría en otra cita que me encanta y que aplico muchísimo a mi vida:
emplea cuatro en afilar el hacha.
FELIZ 2012 A TODOS!!! OJALÁ QUE VIVAMOS UN AÑO LLENO DE SALUD Y AMOR (A PESAR DE LA CRISIS, ESA SE ENCARGA DE DEJARNOS SIN UN EURO!)
Un abrazo a todos los que me leéis, soys como mis psicólogos invisibles ;)