viernes, 3 de febrero de 2012

La teoría fallida del "todo en uno"

Más de un mes desde mi último post sin aparecer. ¿Por falta de ganas? ¡Qué va! Tenía tantas ganas de venir a hablar de lo de Megaupload, de la gente que se entromete en tu vida, del secreto de una pareja estable (el mío), de lo muchísimo que apoyo y adoro a Anonymous, de la epidemia de gripe intestinal que hay en España, de lo que creo que nos espera sobre la crisis en 2012, de uno de mis regalos más geniales que me han traído los reyes, de.... Lo que pasa, lo que me pasa a mí, es lo que le ocurre a la mayoría de mujeres que conozco (de todas las edades). Que somos capaces de sacar tiempo de donde sea para cualquiera que no sea nosotras mismas. Siempre encontramos un hueco que no existía para una amiga que nos necesita, el novio, un hermano, una vecina, y un laaaargo etcétera de personas cuyas necesidades anteponemos a las nuestras. No sería la primera vez que me he tenido que levantar a horas intempestivas para ducharme porque por la noche cuando me iba a duchar me llamó una amiga que necesitaba contarme algo ¿os ha pasado? Es la historia de mi vida. Ya lo expliqué una vez en otro post: procrastination. Lo posponemos todo por cualquiera que no sea nosotras. ¿Y los hombres? Hombre, como digo siempre, hay de todo en esta vida pero no es la tónica general que digamos. De hecho, yo creo que las mujeres tenemos colgado el cartelito de sexo débil porque nos debilitamos nosotras mismas. Somos nuestras peores enemigas: nos infravaloramos contínuamente, nos juzgamos con la peor de las mordacidades sin piedad y nos ponemos las últimas de nuestra lista. ¡A nuestros enemigos les tratamos mejor!

Eso es lo que me pasa a mí contínuamente y lo que me ha pasado este último mes: llegó la navidad, vino mi hermana con sus planes de boda y me puse mala una semana tras otra (es lo que tiene quedarse sin defensas, que pillas todos los virus que haya sin discrimar). Total que cuando se fue mi hermana volví a mis clases se me juntó el estrés de no haber tenido ni un segundo de paz ni intimidad en 3 semanas, el cuerpo debilichu y la falta de deporte que tanta falta me hace a nivel antiestrés y todo el trabajo que se supone que tenía que haber hecho en navidad sobre las clases junto con el que supone tres nuevos alumnos. ¿Y que hice yo? Pues intentar hacerlo todo a la vez, por supuesto. De hecho es mi teoría, de la cuál no me canso de verificar su falta de eficiencia, de que cuando lo tienes todo acumulado la solución es ponerse manos a la obra a piñón y agarrarse que vienen curvas: gimnasio, clases, preparar materiales, faenas de casa, animales domésticos, novio (que lo tengo medio abandonado), planes de boda a distancia -2a parte-, alumnos nuevos, preparar clases, ducha, depilarse, hacer la comida, llevar el coche al taller (el mismo coche que no se estropea nunca salvo cuando es el peor momento, claro está), ordenar la habitación, limpiar la casa, llamar a todo el mundo y escribir mails para felicitar el año (¡qué chorrada después de haberles felicitado la entrada de año dos días antes!), viajes a la farmacia en busca de vitaminas, uffff!!! Resultado--> ¿sabéis cuando hierve el agua en una olla y empieza a pitar amenazando con salirse o saltar la tapa por los aires? Pues así acabo yo siempre después de aplicar mi teoría del todo en uno. ¿Qué por qué lo sigo haciendo? Pues porque soy humana y no tropezamos dos veces con la misma piedra, tropezamos dos cientas. ¿Cuántas comemos algo sabiendo que luego lo vamos a pagar en forma de dolor de barriga? El que diga que sólo dos veces en la vida, miente (o no es humano). Porque los humanos somos tontos, no tanto como los perros -comparados con los gatos- pero ahí ahí vamos.

Bueno, y si siempre me pasa lo mismo ¿cuál es el siguiente paso? Pues forzar un paréntesis en tu ritmo vital. ¿Cómo se hace eso? Posponiendo o cancelando todo lo que sea posible. En este caso, viendo que no me recuperaba de una gastroenteritis que me lleva persiguiendo de forma intermitente desde principios de año y aprovechando la ola de frío siberiano he decidido "encerrarme" en casa unos días. Cancelé las clases a partir del miércoles y estoy encadenando 5 días para: 1) hacer dieta blanda y resguardarme del resto de virus que me tienen ganas detrás de la ventana; 2) ponerme a adelantar todo el trabajo que tenía atrasado a piñón (estoy haciendo jornadas de estudio al estilo de exámenes universitarios -de unas 12 o 13h horas contando intermedios); 3) ir introduciendo el deporte a en dosis pequeñísimas pero diarias; y 4) hacer esas pequeñas cosas para mí que llevo semanas posponiendo (ponerme una mascarilla de arcilla verde y retomar este blog). Todo ello, teniendo en cuenta 2 ejercicios de relajación al día obligados, está contribuyendo a restaurar el equilibrio en vida (¡eso espero!). El precio ha sido: perder dinero de las clases + posponer citas que me apetecían como cafés con amigas. Las amigas las recoloco en un par de semanas y el dinero, bueno, espero que no se malinterprete pero a pesar de que tengo un sueldo irrisorio (y en negro, claro) tengo claro que respecto a la salud el dinero no vale nada. Si tengo que pagar X euros por volver a encontrarme bien de salud, prefiero perderlos así de forma segura (sabiendo qué es lo que necesita mi cuerpo) que dándoselo a un tío para que me firme una receta milagrosa.

Soy consciente de que no todo el mundo puede hacer esto de tomarse un paréntesis. Y también sé que no siempre podré hacerlo. Pero es que me he hartado de "no hacer las cosas porque otros no puedan" o "porque pronto no podré y no hay que acostumbrarse". Este es un tema que provocó una discusión en toda regla con una persona "relativamente" cercana a mi entorno hace poco y al que todavía le doy vueltas (en el buen sentido): la vida es para vivirla, ahora, en el momento, como se siente, como uno cree y no para dejarse llevar por lo que la sociedad opina que deberías hacer. Como dice la cita:

Hay que vivir como se piensa. Si no,
se acaba por pensar en cómo se ha vivido.

Y nadie sabe mejor que una misma lo que necesita, lo que le conviene, lo que le hace falta. Yo necesitaba este paréntesis. Que por supuesto (como demuestra mi teoría del todo en uno) no resolverá las todas y dejará la lista a cero. Sin embargo, me ayudará a vaciar el vaso un poco, lo suficiente como para poder seguir manejándolo todo con calma, a un ritmo adecuado, no forzando la máquina por encima de sus posibilidades. De hecho, lo que estoy haciendo ahora se resumiría en otra cita que me encanta y que aplico muchísimo a mi vida:

Si un buen leñador tiene cinco horas para talar un árbol,
emplea cuatro en afilar el hacha.


FELIZ 2012 A TODOS!!! OJALÁ QUE VIVAMOS UN AÑO LLENO DE SALUD Y AMOR (A PESAR DE LA CRISIS, ESA SE ENCARGA DE DEJARNOS SIN UN EURO!)


Un abrazo a todos los que me leéis, soys como mis psicólogos invisibles ;)

3 comentarios:

Barby G. Schonholz. dijo...

Me entretenés muchísimo y estoy muy de acuerdo con esta entrada. Hablo por mi cuando digo que me gusta vivir a mil y hacer todo lo que pueda, pero claro un tiempo para nosotras no viene mal. En fin mujer que andes bien y que puedas reacomodar tu vida (y espero que yo tambien pueda)

Saludos!


http://barby-gs.blogspot.com

Real Dream dijo...

Tu forma de expresar las cosas es muy autentica.
Agradezco que te guste mi blog, Gracias! Yo tambien siempre que tenga un ratito te seguire leyendo.
Feliz 2012.

Rebeca dijo...

Mujeres, nunca decimos no y siempre sacamos energía hasta cuando estamos agotadas, pero fuiste sabia e hiciste ese parentesis, cuídate bien, hay cosas que no valen la pena, y debemos aprender a anteponernos en ocasiones a los demás, porque contrariamente a lo que pensamos, eso no tiene nada de egoísta.