La pérdida del empleo no tan sólo tiene consecuencias económicas (las más evidentes) sino que a menudo puede ocasionar daños a nuestra salud emocional y física en forma de depresión. Los síntomas más comunes de la depresión por desempleo son: tristeza, falta de interés, fatiga, trastornos del sueño (por exceso o por falta), ansiedad, falta de apetito, bloqueo mental (dificultad para tomar decisiones), agarrotamiento, problemas digestivos, irascibilidad, etc.

A veces la pérdida del trabajo nos hace sentir vacíos (entre otras muchas cosas) y a menudo es porque hasta el momento el trabajo nos distraía de otros problemillas que hay en nuestra vida y que ahora que nada los tapa salen a la superficie. Suele pasar que hay personas que viven absorbidas por su trabajo sin dejar lugar a nada más en su vida y por ello la pérdida del mismo tiene consecuencias altamente dramáticas. Es cuando uno se da cuenta de que han pasado X años y tiene la sensación de que no ha vivido la vida, no la ha disfrutado, o que todos sus esfuerzos y sacrificios han caído en saco roto. También puedes darte cuenta de todas las personas que has alejado por tu total dedicación al trabajo y ahora te sientes solo. O también puede pasar que te des cuenta de que en tu vida no había nada más que trabajo y que si eliminas ese elemento de la ecuación se queda vacía. A menudo el empleo era equivalente a nuestra valía dentro de la sociedad y al perderlos es como si perdiéramos nuestro status y nos sentimos fuera de la misma. Uno también puede darse cuenta de la de cosas que ha pospuesto para otro momento por el trabajo y ahora ni tiene trabajo ni ha hecho esas cosas. Son muchísimos los problemillas que pueden salir a la superficie cuando se pierde el trabajo. A menudo las depresiones en realidad se desencadenan por este tipo de problemillas no resueltos, no por la pérdida del empleo. En ocasiones, incluso, la pérdida del empleo puede hasta ser positiva (de forma temporal) si nos ayuda a resolver algunos de estos problemas que llevan años haciéndonos sufrir sin ser conscientes de ello.
El tema de la depresión por pérdida de empleo puede llegar a ser larguísimo de tratar. Y es que cada caso es un mundo. No es lo mismo el que pierde el empleo y tiene una hipoteca que pagar, o el que además de la hipoteca tiene hijos que alimentar, o el que puede "permitirse" un tiempo sin trabajar porque vive con su pareja o sus padres, etc.
De todo lo que he leído he encontrado sugerencias para superarlo muy sencillas y no por eso menos efectivas (puede que no nos solucionen el problema pero nos ayudarán a encontrarnos mejor mientras pasamos el trago):

-Alimentarse de manera saludable y equilibrada.
-Hacer ejercicio de forma regular.
-Enfrascarse en algún proyecto.
-Mantener contacto con otras personas, relacionarse.
-Ser estricto en los horarios de sueño y comidas.
-Etc.
Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención, es que en la mayoría de los casos se recomienda fervientemente acudir al psicólogo. Eso sí que no lo entiendo. Imagino que habrá personas que puedan permitírselo pero en mi opinión la gran mayoría sufre como principal consecuencia de la pérdida del empleo los apuros económicos. Si uno está deprimido principalmente porque no sabe cómo va a poder seguir manteniéndose ¡¿cómo va a ir al psicólogo?! Estás tú como para gastarte una media de 40€ por sesión para contarle a un señor que estás deprimido porque no llegas a fin de mes. Es que tiene guasa.
Desde mi experiencia: hay que "aprovechar" la depresión para averiguar si hay otros problemillas subyacentes. En caso de encontrarlos es una buena noticia porque ahora ya eres consciente y puedes hacer algo al respecto. Si la solución a alguno de esos problemillas pasa por un psicólogo tal vez puedas abordarlo cuando vuelvas a tener empleo. Pero quizá puedas empezar por autoayudarte a solucionarlos ahora que tienes tiempo.
De todas maneras hay dos cosas que recomiendo muchísimo y que sí que funcionan en estos casos. Puedes dedicarte una parte del día a buscar trabajo pero si pasas todo el día con ello te obsesionarás y lo pasarás mal. Proponte un horario al día para buscar empleo, el resto del día:
1) Sal a la calle a caminar. Suena muy simple pero el hecho de que te de el aire fresco en la cara te ayudará a aclarar y relajar la mente y al caminar relajarás el cuerpo. A veces cuando está agobiado lo mejor es salir a caminar un rato. Busca a un amigo que te acompañe a dar un paseo, sal tu solo, con el perro o llévate el mp3 y escucha música o un programa de radio. Pero oblígate a salir un ratito todos los días.
2) Busca y rebusca hasta que encuentres algo que te haga ilusión. Por muchos problemas económicos que tengas en tu vida hay más cosas que el dinero y el trabajo: dedícale más tiempo a tu familia, a tu pareja, a tus hobbies, busca nuevos proyectos y permítete un ratito al día para ilusionarte, construir y crear. ¿Hay algo que siempre has querido hacer pero nunca has tenido suficiente tiempo para ponerte a ello?
Repito que cada caso es único y uno sabrá mejor que nadie ordenarse sus prioridades en la vida, pero no es bueno autocastigarse a estar todo el día obsesionado con la búsqueda de empleo y sientiéndote mal por no haberlo encontrado todavía. Se puede ser responsable y seguir buscando sin dejar de ser feliz y sentirse afortunado por cosas más prioritarias que el empleo: la salud, la familia, el amor, los amigos, etc.
Mucha suerte a todos los que estamos sufriendo las consecuencias de una crisis que han creado otros y que estamos pagando nosotros. Ojalá encontremos trabajo pronto!