sábado, 9 de mayo de 2009

Perdió toda credibilidad pero me hipnotizó (2/3)

Continuación de Mi historia de amor


Cambiamos el messenger y estuve un mes y pico sin conectarme por temas de exámenes. Y entonces un día me lo encontré en el messenger y se acordaba perfectamente de mí. Volvimos a hablar un par de veces y entonces quedamos para dar un paseo por la playa. Fue una de las poquísimas veces que quedé con un tío de un chat sin intención de coquetear lo más mínimo. Me puse unas chanclas, unos tejanos y una blusa cómoda y fui al sitio donde habíamos quedado.

Quedamos en un centro comercial a mitad de camino. Yo llegué antes de tiempo y me puse a mirar los libros de un escaparate. Entonces vi algo parecido al capitán trueno subiendo las escaleras mecánicas que estaban a mi espalda a toda mecha y bajando a la misma velocidad: era él (con el tiempo he descubierto que tiene tanto de mono como de despistado) que no se acordaba que habíamos quedado en el piso de abajo y llegada tarde.

Nos saludamos y ya empezó a hipnotizarme con esos ojazos azules que me atontan literalmente, estoy segura de que la mitad de las veces que le miro a los ojos se me abre la boca y se me cae la baba... Era más bajito de lo que imaginé, acostumbrada a salir con armarios empotrados era raro que un tío fuese de mi altura.

Fuimos a tomar un helado a un McDonalds que había allí mismo y confió en mi elección y pidió el mismo helado. Yo que presumía de lo buenos que están los McFlurrys y van y nos sirven unos medio derretidos (que mal que quedé jejeje). Pero bueno, no me preocupaba, porque no pretendía ir a por él, sólo había quedado con él por salir de casa y tener un día distinto y porque un paseo por la playa siempre vale la pena con cualquier acompañante. Además, creo que él se sintió peor al meter la pata diciendo que Buenafuente era Cordobés -cuando es de Reus desde que nació y a mí me lo vas a contar-. Desde entonces supo que había perdido toda credibilidad conmigo y lo asumió (a día de hoy me sigue valiendo la carta de Buenafuente cuando se trata de credibilidad).

Después de aquello nos subimos en su coche -¡qué inconsciente que soy a veces!- y fuimos a la playa. En el coche ya empecé a reirme porque tenía un salpicadero un poco horterilla a mi juicio que a él le encantaba (color madera, no os digo más) y encima puso música y salió Rocío Durcal cantando una ranchera jajaja. Lo que me reí. Bueno, he olvidado deciros que es de padres Sevillanos y que a veces se siente más andaluz que catalán pero muy a su pesar es catalán como yo.

Empezamos a caminar, y a andar, y a hablar ,y no parábamos. Nos recorrimos el paseo marítimo de punta a punta que ya es decir (según el ayuntamiento mide unos 5kms). Durante todo el camino no paramos de hablar, de reirnos, de sonreír, de contar anécdotas. Tengo una postal mental guardada de él en aquel momento con sus gafas de sol, su sonrisa de galán de Hollywood y esa camiseta con un toque azulado que hacía juego con las olas de fondo. Espero que nunca se me borre esa imagen de la cabeza.

Hay que ver lo ñoña que estoy, es verdad eso de que cuando te enamoras te atontas (todavía más!). ¿Alguna vez os habéis sentido así? ¿Como igual de atontados que de enamorados?

3 comentarios:

Trasto dijo...

Pero que bonitoooo jeje.
Cuando has dicho que te habias subido en su coche me he consolado que no soy la única loca que lo hace jajaja, asi que aqui tienes a otra inconsciente que se sube al coche de un "desconocido"...
Si que te atontas mas cuando estas enamorada la verdad... ¿Que si me he sentido asi? Yo creo que si pero si tengo un poco la duda algo quiere decir no..??
Esperamos ansiosamente la tercera parte! jeje
Besos!

simplementeyo dijo...

Pues sí, y ahora esta volviendo a pasar... Uy q miedo.. Un beso

Hada dijo...

Tengo que admitir que me he sintido así varias veces, pero con una sola persona. También guardo un par de postales mentales en donde todo parece demasiado perfecto, y lo que la hacen perfectas es que son sólo mías, porque sólo yo sé su significado y lo que me hicieron sentir en determinada ocasión.

Un paseo por la playa siempre vale la pena con cualquier acompañante, pero como no hay uno igual a otro, las experiencias puede ser bastante diferentes entre sí.

Abrazos! =)