sábado, 25 de junio de 2011

Rutina

Rutina, un concepto que la mayoría de veces tiene connotaciones negativas. ¿Cuántas veces hemos leído en las revistas invitaciones del tipo "rompe la rutina", "sal de la rutina"? Pero ¿realmente la rutina es mala siempre? ¿para todos? Yo creo que no. Personalmente pienso que por fortuna somos tantos y tan diversos en el mundo que hay cosas que encajan con cada uno de nosotros (aunque a veces no seamos "la mayoría").

Este año he estado tan ocupada que realmente he echado de menos mi rutina diaria. Todo ha surgido de manera imprevisible: 2 trabajos, una inspección que ha sido casi como una oposición, 4 cursillos, incontables fines de semana con gastroenteritis, etc. Y cuando creía que todo volvería a su cauce porque el tema laboral se iba cerrando vino mi hermana de visita durante 3 semanas. No he tenido un dichoso descanso en todo el año, he ido solapando unas cosas con otras y necesitaba tanto un respiro que por fin me fui de finde con mi chico. ¿Resultado? Un desastre. Tengo que aprender a irme de finde para disfrutar y no porque necesito explotar en algún sitio. Por muy bien que se estuviera en el hotel, en la piscina, en la playa yo no quería estar allí, yo quería volver a casa pero no a la casa en la que he vivido este año sino la casa en la que he vivido siempre. Este año ni mi casa me parecía la misma. Iba con tanta prisa de un lado a otro que no podía apreciar ciertas cosas que a uno le gustan de su casa: la luz que entra por la ventana cuando te levantas, lo cómodo que se vuelve el sofá cuando le visitas a menudo, la paz y la tranquilidad que da ver un cuarto ordenado, etc.

Todo esto me ha hecho pensar en por qué nunca me ha hecho mucha gracia viajar o irme de vacaciones. Porque me encanta mi rutina, mi vida, mi casa, mi día a día tranquilito y medianamente previsible. Nunca he entendido a esas personas (incluídos mis padres) que están deseando que lleguen las vacaciones para largarse y ser felices. Últimamente me he dado cuenta de que quizá esa incomprensión se debe a que no son felices a diario sino que probablemente sólo sean felices (o sean consciente de ello) en vacaciones. Yo, en cambio, por circunstancias he aprendido a disfrutar la simpleza de las cosas y a ser feliz todos los días con lo que tengo. Me encanta la tranquilidad, tener el día organizado y saber dónde y cuándo estaré en cada momento. Odio las sorpresas y la improvisación sólo me satisface de manera muy esporádica, normalmente improvisar me suele generar ansiedad. Me gusta mi día a día tranquilo y en vacaciones lo que más me gusta es quedarme en mi ciudad y disfrutar de mi casa, de mi tranquilidad, de mi barrio, de mi playa, de mis amigos, de mi pareja, de una siestecita después de comer... eso no te lo proporcionan ni en los mejores restaurantes! También me gusta hacer pequeñas excursiones de día o incluso pasar una noche fuera pero, sinceramente, más de dos me parecen demasiado: como en la cama de uno no se duerme en ningún sitio.

En conclusión, ahora que se acercan las vacaciones mis planes se centrarán en recuperar la paz y la tranquilidad que me proporcionan mi feliz rutina diaria de la cual me he visto privada este año.

¿Y vosotros? ¿Qué planes tenéis para las vacaciones? ¿Qué os gusta hacer en vacaciones? ¿Soys más felices durante las vacaciones que el resto del año?

2 comentarios:

-=CID=- dijo...

Estoy de acuerdo contigo, también me apetece disfrutar de dias de vacaciones en casa sin el agobio de cuando estas trabajando y no tienes tiempo de disfrutar.

Un hirikomori en potencia dijo...

Coincido contigo. Yo necesito la rutina, el día previsible. Romper la rutina, la sorpresa inesperada, me provoca estrés. Al igual que tú, en vacaciones me quedo en mi casita, tranquilo y relajado. No le encuentro aliciente a estresarme preparando maletas, cogiendo trenes, aviones, planificando actividades,...

"Rompe la rutina" se junta con el "como ser más extrovertido", son dos clásicos.