adolescencia. Recuerdo que cuando era perqueña me encantaba la navidad y juntarme con mis primos, mis tíos, cantar villancicos, hincharme a turrón y nueces, etc. Pero en la época en que terminaba el colegio y empezaba el instituto empecé a agobiarme con todo esto. Y no era la única. A mis amigos les pasaba igual y, probablemente, a la mayoría de los adolescentes de otros países también les ocurría igual. ¿Por qué me agobiaba tanto la navidad de repente? Porque en la adolescencia todo cambia y cambia de golpe, y la verdad, es que suerte tenemos de superarla con los años porque son tantas cosas de repente que da para volverte loco. Lo llaman "la edad del pavo" porque vas como atontado por la vida, abrumado, indeciso, sobrepasado por la cantidad de información que estás recibiendo del mundo a la vez que tu cuerpo está sufriendo multitud de cambios como si fueras un robot transformer. ¿Y entonces qué pasa? Que sientes que los adultos no te entienden y los únicos que te comprenden -y además al 100%- son tus amigos (porque a ellos les pasa igual). Entonces te sientes tan afín a tus amigos y los ves tan a menudo y tenéis tal nivel de confianza que de repente tus amigos suben en tu escala de prioridades de la vida y los consideras tu verdadera familia. ¿Cuántos no nos hemos enfadado con nuestros padres más de una vez y les hemos acabado gritando que ellos no son nuestra familia sino que nuestra familia en realidad son nuestros amigos? Y, claro, nuestra lógica adolescente nos hace llegar a la conclusión de que si la navidad es tiempo de compartir con la familia pues tu quieres pasarla con la tuya, tus amigos. Entonces te enfadas con tus padres y les dices que estás harto de tus tíos, primos, abuelos, etc y que lo que quieres es irte con tus amigos -que son tu familia-. Típica riña adolescente, ¿a que sí? La mayoría de los hogares han vivido esta situación. Tus padres te explican que los amigos van y vienen pero que la familia siempre está y estará ahí. Lamentablemente este pequeño discurso se convierte en una pérdida de tiempo y palabras. Un adolescente no tiene suficiente madurez para entender esta situación y encima cree que le estás vendiendo la moto y se enfada más porque "tú no le entiendes". No entiendes que él se pasa todo el día pegado a sus amigos compartiendo sus miedos, inquitetudes, ilusiones, curiosidades, etc. Se lo cuentan todo, lo experimentan todo juntos y comparten la mayor parte del día. domingo, 16 de diciembre de 2012
Navidades en familia: ahora y antes
adolescencia. Recuerdo que cuando era perqueña me encantaba la navidad y juntarme con mis primos, mis tíos, cantar villancicos, hincharme a turrón y nueces, etc. Pero en la época en que terminaba el colegio y empezaba el instituto empecé a agobiarme con todo esto. Y no era la única. A mis amigos les pasaba igual y, probablemente, a la mayoría de los adolescentes de otros países también les ocurría igual. ¿Por qué me agobiaba tanto la navidad de repente? Porque en la adolescencia todo cambia y cambia de golpe, y la verdad, es que suerte tenemos de superarla con los años porque son tantas cosas de repente que da para volverte loco. Lo llaman "la edad del pavo" porque vas como atontado por la vida, abrumado, indeciso, sobrepasado por la cantidad de información que estás recibiendo del mundo a la vez que tu cuerpo está sufriendo multitud de cambios como si fueras un robot transformer. ¿Y entonces qué pasa? Que sientes que los adultos no te entienden y los únicos que te comprenden -y además al 100%- son tus amigos (porque a ellos les pasa igual). Entonces te sientes tan afín a tus amigos y los ves tan a menudo y tenéis tal nivel de confianza que de repente tus amigos suben en tu escala de prioridades de la vida y los consideras tu verdadera familia. ¿Cuántos no nos hemos enfadado con nuestros padres más de una vez y les hemos acabado gritando que ellos no son nuestra familia sino que nuestra familia en realidad son nuestros amigos? Y, claro, nuestra lógica adolescente nos hace llegar a la conclusión de que si la navidad es tiempo de compartir con la familia pues tu quieres pasarla con la tuya, tus amigos. Entonces te enfadas con tus padres y les dices que estás harto de tus tíos, primos, abuelos, etc y que lo que quieres es irte con tus amigos -que son tu familia-. Típica riña adolescente, ¿a que sí? La mayoría de los hogares han vivido esta situación. Tus padres te explican que los amigos van y vienen pero que la familia siempre está y estará ahí. Lamentablemente este pequeño discurso se convierte en una pérdida de tiempo y palabras. Un adolescente no tiene suficiente madurez para entender esta situación y encima cree que le estás vendiendo la moto y se enfada más porque "tú no le entiendes". No entiendes que él se pasa todo el día pegado a sus amigos compartiendo sus miedos, inquitetudes, ilusiones, curiosidades, etc. Se lo cuentan todo, lo experimentan todo juntos y comparten la mayor parte del día. lunes, 19 de noviembre de 2012
Un precio demasiado alto, inadmisible
Como habréis observado estos meses he estado desaparecida. No es la primera vez que me pasa. Espero que sea la última. ¿La razón? Que se han ido juntando tantas cosas que me han invadido y he acabado relegándome a mí misma al último lugar de la lista. Han habido muchos cambios, y entre ellos cambios importantes: me he independizado, he superado el mayor de mis miedos, se han roto algunos lazos y se han creado otros, ha habido momentos preciosos, otros horribles, otros... muchos. Pero eso no es excusa. Nada es excusa para que haya dejado de prestarme atención a mí misma y mucho menos durante tanto tiempo. Hace más de un año que no pienso en mí, que no me cuido, que no me mimo, que no hago deporte, que no quedo con mis amigos, que no tengo vida de pareja, que... hace tanto tiempo que me está costando encontrarme en este nuevo lugar.
Ha pasado mucho tiempo desde que no me veía a mí misma entre tantas obligaciones, compromisos, etc y en el fondo sabía que ese abandono me pasaría factura física y emocionalmente algún día. En el fondo de mi lo sabía, sólo que no quería afrontarlo (no tenía tiempo). Fue entonces, hace unos días ordenando fotos que me di cuenta: había fotos mías que mostraban el daño que me estaba haciendo a mi misma. Yo también tengo fotos similares a las de arriba de Kirstie. No me lo esperaba. No es que yo nunca hubiera sido una top model pero estaba bien, dentro de un peso saludable, me sentía bien conmigo misma, me cuidaba, me mimaba, me prestaba atención. Ahora ya no. Me puse a llorar de la rabia y la pena que me dio haberme maltratado tanto. Sentí lo mismo que siento al ver la foto de arriba, pena por alguien que se ha abandonado, alguien que ha dejado de luchar y de creer en sí misma, alguien que es invisible para sí misma.
forzadas para poner las cosas en orden. Actualmente tengo mucho trabajo dando clases particulares y si no trabajo no cobro, no es que me sobre el dinero pero desde luego lo que no me sobra es la salud. Prefiero hacer el esfuerzo de prescindir del sueldo de una semana que seguir trabajando encontrádome mal y gastándomelo en la farmacia para poder seguir el ritmo. Tampoco es que pudiera dar las clases, apenas se me entiende cuando hablo y tengo un aspecto un poquito... desagradable. Así que lo primero que he hecho ha sido avisar a todos los alumnos y mandarles faena por e-mail. Es lo que me pedía mi subconsciente para quedar en paz conmigo misma respecto a esta semana. Lo segundo ha sido hacer deporte. He retomado mi bici estática y mi cinta de correr. Al principio pensé que no llegaría a los 2 minutos pero aún así he seguido y he conseguido la meta de los 20. Me he sentido como una diosa de potente y como una pluma de ligera. Todavía no me entra en la cabeza que me cueste tanto ponerme a hacer deporte con lo bien que sienta. Lo siguiente ha sido ponerme a escribir aquí. He echado de menos este blog cada día que ha pasado. Este es mi ratito, para mí. Donde exorciso mis demonios, donde comparto mis preocupaciones, mis ideas, mis descubrimientos, donde hablo conmigo misma y con el mundo. Es como mi sesión de autoterapia. Sienta fenomenal echarlo y encima cuando alguien te contesta te duplica el subidón de adrenalina. Se lo recomiendo a todo el mundo, tener un sitio donde desahogarse es una de las mejores medicinas (y gratis!). Los siguientes pasos son eliminar mis lista de cosillas pendientes que no me dejan descansar cuando llego del trabajo y luego ponerme a adelantar faena para ir más desahogada el resto del año. No es que vaya a solucionar el año entero haciendo esto pero necesitaba una pausa que me permitiera ponerme al día. Lo fundamental de todo esto va a ser la vuelta al deporte, y no sólo para adelgazar, sino para volver a sentirme que me cuido, que me quiero, que me merezco el puesto nº1 de mi lista de prioridades. Quiero empezar a dejar de sentir pena de mí misma cada vez que me miro al espejo, dejar de ver el abandono y empezar poco a poco a ir observando la recuperación. Este post es para mí y para aquellos que se encuentran en una situación similar, si no te gusta tu vida cámbiala, todo es ponerse. En cuanto des el primer paso, todos los demás vendrán detrás y ya estará cambiando. Nadie se merece ser infeliz, sobretodo nadie que tenga buen corazón y quiera a los demás. Igual que aprendemos a querer a los demás con sus virtudes y defectos tenemos que empezar a querernos a nosotros mismos. Desde ya, no desde mañana, ni desde el lunes. Empieza ahora mismo a cambiar todo aquello que no te guste de tu vida. ¡Ánimo!
jueves, 16 de febrero de 2012
Las plataformas vibratorias NO adelgazan
- Mejora y reactivación de la circulación (normal, de estar quieta a que por el medio que sea tu cuerpo se mueva de alguna manera... y encima el tema de la vibración reparte bastante el movimiento sin ser brusco).
- Drenaje linfático (bueno, bueno... un poco sí, la verdad te subes y de tanto tikitikitiki te bajan los líquidos PERO no es milagroso; no te vas a quitar de encima tu retención de líquidos con esto, te ayuda igual que te ayuda practicar cualquier ejercicio o incluso caminar. Nada más).
- Tonificación (Psss yo no diría que tonifica, para mí tonificar es endurecer y mantener sanos y activos los músculos. Sin embargo, con el movimiento reactiva la sangre de todo el cuerpo y menos es nada).
- Adelgazar (Ni de coña. Por mucho que te subas a una plataforma, te pongas una crema reductora, una faja o un aparato cualquiera de electroestimulación no te hace adelgazar. Para adelgazar la fórmula no tiene misterio: gastar más calorías de las que ingieres. Y que te hagan un masaje no hace que gastes calorías te lo aseguro)
- Relajación (Sí, eso sí. Un masajito destensa y te relaja el cuerpo. Aunque cuidado porque hay plataformas que tienen potencias super bestias y hay niveles a los que deja de ser agradable que te meneen)
Mmm esas son principalmente las características que más se me vienen a la mente con tanto anuncio de plataforma. Y es que basta con poner en google "ejercicios para adelgazar plataforma vibratoria" y te encontrarás con miles de páginas donde te aseguran que haciendo el ejercicio tal o cual perderás peso. A ver, no vas a adelgazar con la plataforma, al menos no con la plataforma exclusivamente. Que mucha gente se zampa comidas 3 en 1 y se sube 10 minutitos en la plataforma y te dicen "no funciona". Ya, ya... normal, nada funciona si no pones de tu parte. Quiero decir que tampoco es que sean inútiles, sino que se pueden utilizar como complemento en el deporte. Obviamente, si nos imaginamos por ejemplo a una persona totalmente sedentaria que nunca hace nada de ejercicio y un día se compra una plataforma y se pone a practicar los ejercicios que le vienen en la fotocopia 10 minutitos al día 3 veces por semana seguramente adelgazará. Pero no por la plataforma en sí sino porque ha roto su sedentarimos para hacer ejercicios tres veces por semana aunque sean 10 minutos y eso es más de lo que hacía antes, da igual que fuera en la plataforma que en la bici estática que en la escalera de su casa.Por ello, insisto en que sí son un buen complemento deportivo y supongo que por ello en la publicidad siempre dicen que el deportista tal o el equipo x lo usan a diario. Yo también la uso de ese modo y me va de coña. Antes de empezar a hacer ejercicio estiro un poquito y me subo a la plataforma en un programa flojito para que me ayude a reactivar la circulación y a ir espabilando los músculos. Luego cuando me pongo a hacer ejercicio ya llevo parte del calentamiento ganado, y noto los músculos mejor (como menos reticentes a sufrir un tirón). Después de hacer deporte también me subo pero pongo otro programa un poco más fuerte porque ya estoy en caliente y me ayuda a masajear los músculos. Te quedas nueva. ¿Te imaginas venir de correr y que te espere el masajista en la puerta? Aunque no sea Miguel Ángel Silvestre si sabe dar un buen masaje es que te quedas tan a gustito... pues eso es lo que hace por ti tu plataforma vibratoria (siempre puedes ponerle una foto de un tío bueno jejeje).
En resumen: yo estoy muy contenta con mi plataforma y no me desilusioné porque en ningún momento la vi como un medio para adelgazar. Principalmente la uso para darme masajitos casi diarios después de la ducha, o por la noche, o cuando llevo muchas horas sentada y también como complemento a la hora de hacer deporte como he explicado antes.
Espero que esto os despeje dudas si estáis pensando en compraros una plataforma ;) Ah! Se me olvidaba, ahora la mayoría son así pero elegir la plataforma oscilante (no sólo vibrante) porque la oscilante es la que hace la función de masaje la otra es como si te subieras a una batidora gigante y sales con más dolor de cabeza que relax :P
viernes, 10 de febrero de 2012
La ola de frío ya se va y se lleva el mal rollo ;)
Ansiedad, tristeza, desgana, apatía,... todos estos y otros muchos que se podrían guardar en el mismo saco suelen ser sentimientos que experimentamos con más frecuencia o intensidad en las etapas del año donde recibimos menos luz solar. Hay muchas teorías respecto al tema y yo misma he hablado sobre él en varias ocasiones en el blog. El caso es que el verano tiene infinidad de cosas buenísimas como los helados o los baños en la playa o la piscina; pero, sin duda, una de sus ventajas más espectaculares es cómo nos afecta la luz y el calor solar (no sólo a nuestro cuerpo sino también a nuestra salud emocional). Confieso que la primavera y el verano son mis épocas favoritas del año y tacho los días del calendario esperando su llegada. Sin embargo, confieso que no siempre ha sido así. Esto es una novedad en mi vida desde unos... seis años. Hasta los 23 y sobretodo durante toda mi adolescencia (que a veces pienso que fue más larga que la de los demás) mi época del año favorita era el otoño y sobretodo el invierno. Me encantaba encerrarme en casa y pasar la tarde leyendo o viendo la tv arropada con una manta. Ahora me doy cuenta de lo tristes que fueron esos años y de la depresión que no tenía ni idea que tenía. Aunque soy cariñosa y amigable nunca me han gustado los follones ni la gente a mogollón, siempre he sido de evitarlos y he preferido el calor en petit comité. Por eso pensaba que mi devoción por el invierno se debía a mi "solitaria" personalidad. Ahora me doy cuenta de que lo que más me gustaba era que evita el contacto con el resto del mundo. Me aislaba. No es que haya cambiado radicalmente, me sigue gustando disfrutar de ratos a solas pero por suerte todo cambió y logré quitarme de encima aquella depresión. No es que ahora todo vaya de maravilla ahora pero me considero emocionalmente restaurada de aquello.
Todo esto viene a que últimamente son varias las personas que últimamente se sientes más tristes de lo normal, apáticas, estresadas, etc. Hace unos días lo leía en el blog de Rebeca, ayer me lo comentaba una amiga y hace un rato he visto esas sensaciones en mi chico (el chico que tiene más paciencia del mundo). Empiezo a pensar que aunque cómo está el mundo, España, y la puñetera crisis nos están afectando a todos también tiene que ver este frío que ha llegado de golpe. Llevábamos un invierno bastante primaveral y de repente ha llegado el frío con los cielos cubiertos y la privación de la poquita luz que teníamos y nos ha metido el mal rollo en el cuerpo. Desde luego, mi situación actual - como la de la mayoría- no es la mejor de mi vida ni de coña: sigo condenada a vivir con mis padres pese a que la casa hace tiempo que se me quedó pequeña, la Generalitat nos ha dejado en la calle a mí y a miles de compañeros y parece que el tema va para largo, sigo dando clases particulares como cuando tenía 15 años y me siento igual de "pequeña", apenas con un poco de suerte veo a mi novio los sábados por la tarde y no tengo vida privada porque no me quedan horas. Y para colmo la gente de mi alrededor se me queja porque no quedo con ellos. Si me pongo a pensar en todo eso me agobio, me entra tal ansiedad que ni con una hora de footing se me quita. Y lo peor es que ninguno de esos problemas depende de mí. Yo no puedo hacer nada por solucionarlos y seguirán así mientras la crisis siga en nuestras vidas. ¿Qué hacer? Dos opciones: opción a) obcecarse en darle vueltas a ver si llego a algún lado, pero como no depende de mí es como dar vueltas en círculo. Opción b) intentar no pensar y cuando a tu cerebro le de por machacarte sacando el tema una y otra vez: tomarse unos minutos y buscar algo que te motive. Ahora mismo y tal y como están las cosas sólo hay una que me motive: la llegada del verano. Es una sensación que me esfuerzo en vivir desde ya. Voy notando cómo cada día ganamos unos minutos más de luz y lo celebro cada día. Me pongo a evocar recuerdos: sensaciones, olores, costumbres, fotos mentales,... todo lo que tenga que ver con el verano.
Pienso en las barbacoas, la playa, la paella, los paseos al sol, la canción del verano, la operción bikini de todos los años, los paseos por la noche con la fresquita, las tapitas con los amigos en una terraza, las canciones cañeras, las ensaladas, los helados, las pelis chorras, el olor del mar, las sonrisas de la gente que va por la calle, las risas en las reuniones familiares, los paseos por la orilla, ... pienso en todo eso y entonces sonrío. Sonrío porque el frío sólo durará unos días pero el verano ya está llegando y por mucha crisis que haya y por muy mal que esté todo nadie nos puede quitar el verano, el sol y el cambio de aires respecto al resto del año. Esa es mi motivación en estos momentos, una motivación de pobre (lo sé) jejeje Pero de una pobre más que busca la manera de no dejarse hundir por esta situación tan injusta que estamos sufriendo todos. Para sobrevivir día a día, lo que mejor me funciona es pensar sólo en hoy y como mucho en mañana. Así que por hoy, os dejo una foto que me ha hecho reírme un rato porque es verdad!!
¡Ánimo que esta ola de frío ya se va! ¡Qué hoy hace un día precioso y dentro de nada será verano y todo se hará más llevadero!
viernes, 3 de febrero de 2012
La teoría fallida del "todo en uno"
de gripe intestinal que hay en España, de lo que creo que nos espera sobre la crisis en 2012, de uno de mis regalos más geniales que me han traído los reyes, de.... Lo que pasa, lo que me pasa a mí, es lo que le ocurre a la mayoría de mujeres que conozco (de todas las edades). Que somos capaces de sacar tiempo de donde sea para cualquiera que no sea nosotras mismas. Siempre encontramos un hueco que no existía para una amiga que nos necesita, el novio, un hermano, una vecina, y un laaaargo etcétera de personas cuyas necesidades anteponemos a las nuestras. No sería la primera vez que me he tenido que levantar a horas intempestivas para ducharme porque por la noche cuando me iba a duchar me llamó una amiga que necesitaba contarme algo ¿os ha pasado? Es la historia de mi vida. Ya lo expliqué una vez en otro post: procrastination. Lo posponemos todo por cualquiera que no sea nosotras. ¿Y los hombres? Hombre, como digo siempre, hay de todo en esta vida pero no es la tónica general que digamos. De hecho, yo creo que las mujeres tenemos colgado el cartelito de sexo débil porque nos debilitamos nosotras mismas. Somos nuestras peores enemigas: nos infravaloramos contínuamente, nos juzgamos con la peor de las mordacidades sin piedad y nos ponemos las últimas de nuestra lista. ¡A nuestros enemigos les tratamos mejor!Eso es lo que me pasa a mí contínuamente y lo que me ha pasado este último mes: llegó la navidad, vino mi hermana con sus planes de boda y me puse mala una semana tras otra (es lo que tiene quedarse sin defensas, que pillas todos los virus que haya sin discrimar). Total que cuando se fue mi hermana volví a mis clases se me juntó el estrés de no haber tenido ni un segundo de paz ni intimidad en 3 semanas, el cuerpo debilichu y la falta de deporte que tanta falta me hace a nivel antiestrés y todo el trabajo que se supone que tenía que haber hecho en navidad sobre las clases junto con el que supone tres nuevos alumnos. ¿Y que hice yo? Pues intentar hacerlo todo a la vez, por supuesto. De hecho es mi teoría, de la cuál no me canso de verificar su falta de eficiencia, de que cuando lo tienes todo acumulado la solución es ponerse manos a la obra a piñón y agarrarse que vienen curvas: gimnasio, clases, preparar materiales, faenas de
casa, animales domésticos, novio (que lo tengo medio abandonado), planes de boda a distancia -2a parte-, alumnos nuevos, preparar clases, ducha, depilarse, hacer la comida, llevar el coche al taller (el mismo coche que no se estropea nunca salvo cuando es el peor momento, claro está), ordenar la habitación, limpiar la casa, llamar a todo el mundo y escribir mails para felicitar el año (¡qué chorrada después de haberles felicitado la entrada de año dos días antes!), viajes a la farmacia en busca de vitaminas, uffff!!! Resultado--> ¿sabéis cuando hierve el agua en una olla y empieza a pitar amenazando con salirse o saltar la tapa por los aires? Pues así acabo yo siempre después de aplicar mi teoría del todo en uno. ¿Qué por qué lo sigo haciendo? Pues porque soy humana y no tropezamos dos veces con la misma piedra, tropezamos dos cientas. ¿Cuántas comemos algo sabiendo que luego lo vamos a pagar en forma de dolor de barriga? El que diga que sólo dos veces en la vida, miente (o no es humano). Porque los humanos somos tontos, no tanto como los perros -comparados con los gatos- pero ahí ahí vamos.Bueno, y si siempre me pasa lo mismo ¿cuál es el siguiente paso? Pues forzar un paréntesis en tu ritmo vital. ¿Cómo se hace eso? Posponiendo o cancelando todo lo que sea posible. En este caso, viendo que no me recuperaba de una gastroenteritis que me lleva persiguiendo de forma intermitente desde principios de año y aprovechando la ola de frío siberiano he decidido "encerrarme" en casa unos días. Cancelé las clases a partir del miércoles y estoy encadenando 5 días para: 1) hacer dieta blanda y resguardarme del resto de virus que me tienen ganas detrás de la ventana; 2) ponerme a adelantar todo el trabajo que tenía atrasado a piñón (estoy haciendo jornadas de estudio al estilo de exámenes universitarios -de unas 12 o 13h horas contando intermedios); 3) ir introduciendo el deporte a en dosis pequeñísimas pero diarias; y 4) hacer esas pequeñas cosas para mí que llevo semanas posponiendo (ponerme una mascarilla de arcilla verde y retomar este blog). Todo ello, teniendo en cuenta 2 ejercicios de relajación al día obligados, está contribuyendo a restaurar el equilibrio en vida (¡eso espero!). El precio ha sido: perder dinero de las clases + posponer citas que me apetecían como cafés con amigas. Las amigas las recoloco en un par de semanas y el dinero, bueno, espero que no se malinterprete pero a pesar de que tengo un sueldo irrisorio (y en negro, claro) tengo claro que respecto a la salud el dinero no vale nada. Si tengo que pagar X euros por volver a encontrarme bien de salud, prefiero perderlos así de forma segura (sabiendo qué es lo que necesita mi cuerpo) que dándoselo a un tío para que me firme una receta milagrosa.
Soy consciente de que no todo el mundo puede hacer esto de tomarse un paréntesis. Y también sé que no siempre podré hacerlo. Pero es que me he hartado de "no hacer las cosas porque otros no puedan" o "porque pronto no podré y no hay que acostumbrarse". Este es un tema que provocó una discusión en toda regla con una persona "relativamente" cercana a mi entorno hace poco y al que todavía le doy vueltas (en el buen sentido): la vida es para vivirla, ahora, en el momento, como se siente, como uno cree y no para dejarse llevar por lo que la sociedad opina que deberías hacer. Como dice la cita:
se acaba por pensar en cómo se ha vivido.
Y nadie sabe mejor que una misma lo que necesita, lo que le conviene, lo que le hace falta. Yo necesitaba este paréntesis. Que por supuesto (como demuestra mi teoría del todo en uno) no resolverá las todas y dejará la lista a cero. Sin embargo, me ayudará a vaciar el vaso un poco, lo suficiente como para poder seguir manejándolo todo con calma, a un ritmo adecuado, no forzando la máquina por encima de sus posibilidades. De hecho, lo que estoy haciendo ahora se resumiría en otra cita que me encanta y que aplico muchísimo a mi vida:
emplea cuatro en afilar el hacha.
FELIZ 2012 A TODOS!!! OJALÁ QUE VIVAMOS UN AÑO LLENO DE SALUD Y AMOR (A PESAR DE LA CRISIS, ESA SE ENCARGA DE DEJARNOS SIN UN EURO!)
Un abrazo a todos los que me leéis, soys como mis psicólogos invisibles ;)
miércoles, 28 de diciembre de 2011
FELIZ NAVIDAD
De momento, aprovecho para desearos unas felices fiestas y un feliz y saludable año 2012!! Estoy segura de que este año empezarán a mejorar las cosas para todos ;)
Mis mejores deseos!
jueves, 15 de diciembre de 2011
Estupenda en 9 semanas y media: resultados 1a semana
Tal y como os conté el lunes 5 empecé a seguir el plan propuesto por Juan Rallo en el libro Estupenda en 9 semanas y media. Ya comenté que iba a hacer la tabla de ejercicios y el cardio recomendado pero no la dieta. En cuanto a la dieta lo que he hecho es seguir mi modelo de dieta sana, la que hace que me sienta bien (modelo Naturhouse) pero he procurado comer la cantidad justa -hasta que se me quita el hambre- y no ponerme plato y medio de mis comidas favoritas. He optado también por usar platos más pequeños. Y los grandes cambios de mi dieta se basan en eliminar todo lo innecesario (cada una sabemos con qué pecamos), acordarme de beber agua y ser disciplinada con los horarios ¡ah! Y obligarme a comer más fruta porque como muy poca. Bueno, a lo que interesa, después de una semana los resultados son:- 1kg menos de peso (y volumen también, no lo he medido pero se nota bastante en los tejanos)
- Adiós dolor de espalda (aunque "hola" agujetas, normal puesto que llevaba mucho sin hacer deporte)
- Sentirme menos hinchada y más ligera.
- He ido ganando en fuerza y flexibilidad (sólo tienes qué comparar lo mucho que te cuesta cada ejercicio el primer día con el esfuerzo que requiere el mismo ejercicio el tercero)
- Cero estrés/ansiedad a cambio de estar a tope de paz interior (es lo que queda cuando quitas el estrés y la ansiedad de la rutina diaria).
- Sentirme genial conmigo misma por cuidarme y haber recuperado la fuerza de voluntad para ser disciplinada y corregir mis vicios de comida y hacer el deporte fijado sin regatearme a mí misma.
Quería haber puesto el post el lunes pero he estado liadísima y no me ha dado tiempo. No voy a ir poniendo los resultados semana tras semana pero iré informando de mis progresos.
Por último deciros que la tabla de ejercicios para brazos, piernas y abdominales que propone Juan está muy bien. Yo al principio pensé que era muy poco y no lo notaría pero se nota. Primero que al día siguiente sientes las agujetas lo que significa que has trabajado esos músculos y segundo que vas notando cómo vas adquiriendo más fuerza y flexibilidad tanto en los ejercicios como en actividades cotidianas como subir las escaleras, agacharse, etc. Lo de las escaleras lo noto mucho, me noto con más fuerza en las piernas y por lo tanto me cuesta menos esfuerzo subirlas, es como si mi cuerpo fuera más ligero y no pesara tanto como antes.
Os animo a todos a buscar la forma de acondicionar vuestro horario para incluir el deporte, siempre hay opciones. Lo que propone Juan me gusta mucho porque es muy accesible, los ejercicios no ocupan más de media hora así que me levanto antes y listo. Se pueden hacer en casa y sin apenas inversión económica (una esterilla, unas pesas y ropa de deporte).
Os seguiré informando de mis progresos.
sábado, 10 de diciembre de 2011
No puedo hacer deporte porque... ¡excusas!
podría seguir un buen rato. ¿Y por qué? Pues porque mi gremlin perezoso es todo un seductor, el tío me lía, me conquista y me lleva a su terreno y yo encantada. A veces parece una especie de gremlin-George Clooney al que le dirías que sí a todo. ¡Pero eso no puede ser! Una tiene que ser fuerte y aprender a ignorarlo. ¿Pero cómo? Pues os contaré mi método, que me suele funcionar con muchas otras cosas en la vida. De hecho lo utilicé para dejar de fumar y no me costó ningún esfuerzo dejarlo (ninguno). El método se basa en buscar resultados positivos inmediatos. Por ejemplo, cuando se me pasó por la cabeza dejar de fumar ocurrió de repente una noche que me quedé sin tabaco a las 3 de la mañana en verano en mi casa y no había nada cerca abierto para comprar más. Estaba con mi amigo de charleta nocturna y empezó a entrarme una ansiedad y una mala leche, entonces mi amigo me dijo "tía, estás enganchada totalmente!". Tengo que decir que siempre había presumido de lo contrario pero en ese momento me di cuenta de que mi ansiedad venía de mi dependencia del tabaco. Me entró tanta mala hostia depender de algo (odio sentirme dependiente) que decidí dejarlo. Así que me puse a leer el libro Cómo dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr. No es que el libro hiciera maravillas, siempre pienso que cuando alguien te plantea una solución no te está ofreciendo LA solución sino una alternativa. Así que busqué la mía propia y me puse a pensar en qué cosas no me gustaban del tabaco: que me dejaba un aliento horrible (sobretodo para besar), que me dificultaba distinguir del olor y el sabor de la comida y que me cansaba un montón subiendo las escaleras o haciendo cualquier mínimo esfuerzo. Esto unido al tema de la dependencia y por supuesto de todo tipo de enfermedades que suelen desarrollar los fumadores (incluido el cáncer). Pero esto último no era algo que fuera a ver de forma inmediata, eran consecuencias negativas a largo plazo así que elegí las que eran a corto plazo. Me encendí el que decidí que era mi último cigarro y lo disfruté lentamente saboreando cada calada. Cuando se acabó, lo apagué y empecé a decirle a todo el mundo "he dejado de fumar". Muchos me preguntaban "¡Qué bien! ¿Lo estás dejando?" pero yo cabezona les decía "No, no. No lo estoy dejando, lo he dejado" super rotunda. Y ese mismo día después de lavarme los dientes a conciencia empecé a disfrutar de los sabores y los olores de la comida y cuando vi a mi chico le pegué un tute de besos que el pobre se quedó hecho polvo. ¡Qué gusto dar un beso sin sabor a tabaco! Eso ya me motivó desde el primer momento pero para mi sorpresa a la semana siguiente subí las escaleras y no me costó. Sólo una semana (admito que yo fumaba tela) y ya tenía beneficios. Por eso me resultó fácil y lo conseguí.
numero tropecientos mil para ponerme en forma y perder unos kilos. Me dediqué el domingo entero para reflexinar sobre qué cambios quería hacer en mi vida, escribí mucho sobre ello, me depilé, me pinté las uñas, me duché, me puse cremitas y mascarillas e hice ejercicios de relajación. Como nueva. Llevaba más de tres semanas sin hacer nada de nada y mi espalda empezaba a oxidarse y me quedaba enganchada en un abrir y cerrar de ojos. Así que cogí mis apuntes del libro Estupenda en 9 semanas y media y decidí seguir la tabla de deporte al pie de la letra.¿Cómo me fue? Pues primero me hice un plan semanal de comidas (no sigo el que propone Juan Rallo exactamente, lo he variado un poco a mis puñeteros gustos culinarios). Luego cuadré el ejercicio en mi plan semanal (por escrito) busqué los huecos más apropiados: 3 días de cardio justo cuando volviera de las clases (de 19-20h ese ratito que se me va antes de la cena y lo suelo perder haciendo el tonto). Cuando tienes que reengancharte al deporte el truco está en no pensar. Es decir, vienes de la calle, te cambias de ropa sin cruzar ni una palabra con tu subconsciente (si los gremlins te hablan pones música y cantas más fuerte que sus voces) y a ello. Sin perder ni un segundo. Como entres por la puerta y te lo pienses ya no haces nada. Al menos eso me pasa a mí, me enfrío, me relajo y me dejo llevar por la voz del gremlin-Clooney.
Volviendo al tema, había cuadrado las 3 sesiones de cardio que proponía Juan y me quedaba cuadrar los ejercicios de musculación. Soy una vaga declarada y en invierno con tan poco sol más todavía. Sabía que si los podía por la tarde pasaría de lo de siempre: bueno, hoy no lo hago y mañana hago el doble. Mañana como tengo el doble me da pereza y propongo el triple para el día siguiente, llega el día siguiente con el triple acumulado y me da la risa. Vamos que lo pospongo hasta que desaparece.
Truco para evitar ese autochantaje: me voy a levantar 1 hora antes de lo habitual, no voy a subir
la persiana siquiera para no ser consciente de que es de noche todavía y autoconvencerme que ni las calles están puestas. Suena el despertador, me visto lo más rápido posible, me aseo, me enchufo los cascos con música cañera y a ello. Primero estiro suavemente, luego me subo a la plataforma vibratoria para que me reactive la circulación mientras voy bailando encima, luego bailo media canción para calentar otro poco y a ello. Durante los ejercicios pongo mucha atención en la respiración, es la base de todo deporte pero de las pesas y las abdominales más todavía. Si te centras en la respiración logras cualquier objetivo por mucho que cueste. Cuando acabo estiro y hago un par de ejercicios de taichí. Me pego una ducha, me vuelvo a poner los cascos, me pongo cremita y a desayunar. Resultado: genial. Me siento orgullosa de haberme dedicado una hora al día para mí. Esto es lo más importante, sentir que te quieres, te cuidas y sobretodo te lo mereces más que nada porque en la vida no hay nada más importante que tú. Empiezas el día sintiéndote a gusto, realizada, orgullosa, en marcha y de buen humor. Y como resultados positivos inmediatos: me siento más ligera y ¡ya me agacho sin quedarme enganchada! El dolor de espalda ha desaparecido. Tengo que decir que era un dolor molesto pero leve, probablemente un reclamo de mi cuerpo que me decía que me estoy pasando de sedentaria. ¿Cantamos victoria? Por hoy sí, pero si mañana no vuelvo a la carga todo lo conseguido se desvanece: vuelve el dolor de espalda, el mal humor, la sensación de ir de culo y no tener ni un momento para ti, la culpabilidad por no cuidarse y a veces los problemas de estómago derivados del estrés y la ansiedad que voy acumulando.Así que ese es mi truco para no ponerme excusas: pequeñas metas (cumplir la tabla diaria), programar el deporte en momento que sé que puedo (aunque no me apetezca) y buscar mi recompensa inmediata (los beneficios que obtendré al momento).
Espero que esto sirva o de ideas a todos/as los que nos ponemos mil excusas para no hacer deporte. Os seguiré informando de mis paranoias a la hora de perder unos kilos y ponerse en forma y de cómo me va con el plan propuesto por Juan Rallo.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Miedo a convertirse en Popeye con las pesas
Está demostrado que para adelgazar es necesario incluir en nuestra rutina deportiva (además de ejercicios de cardio) ejercicios con pesas. Al realizar dicho ejercicio conseguimos que aumente/mejore nuestro tono muscular : lo cuál no significa que te crezcan los músculos, si no que se pongan en forma y dejen atrás el estado de atrofia al que los somete el sedentarismo. ¿Y por qué es recomendable incluir los ejercicios con pesas para adelgazar? Pues principalmente por dos motivos: el primero es porque de este modo aumentamos el metabolismo basal (que es el encargado de quemar calorías cuando no estamos haciendo ejercicio); el segundo motivo es porque tonificamos la musculatura y le damos forma de modo que si logramos quitarnos de encima la capa de grasa que tenemos en el michelín de la barriga (por ejemplo) podemos lucir un vientre plano y bonito. Ya que si sólo te centras en hacer la dieta pero no tonificas, lo que suele pasar es que aunque pierdas mucho se te quedan las carnes fofas. Esto en cuanto a las razones estéticas, porque en cuanto a las razones de salud el ejercicio con pesas no sólo te beneficiará al fortalecer tus músculos y huesos y sentirte más ágil y fuerte, sino que aumentará tu sistema inmunitario protegiéndote contra infecciones y demás enfermedades y por supuesto mejorarán o incluso desaparecerán esos dolores musculares que una siente cuando se agacha llevando una vida completamente sedentaria (los temidos dolores de espalda, sobretodo en las lumbares).
Lo que ocurre es que a muchas mujeres les dan miedo las pesas porque temen convertirse en Popeye con unos músculos masculinos y bien marcados, y optan por descartarlas de su rutina deportiva. Sin embargo, como comenta Juan Rallo en su libro Estupenda en 9 semanas y media, eso es muy difícil y sólo ocurrirá ingiriendo hormonas masculinas y determinadas sustancias además del entrenamiento. Aunque entrenásemos 5 horas diarias nunca conseguiríamos músculos desarrollados y masculinos a través del entrenamiento. Para conseguirlos existen dietas específicas y ciertos complementos, entre otras cosas. Si uno piensa en deportistas de élite como tenistas, nadadoras, corredoras, etc ¿se parecen ellas a Popeye? A veces cuando las ves practicando el deporte al que se dedican y ves sus músculos en tensión te pueden parecer demasiado, pero fíjate en ellas cuando están arregladas y no están practicando deporte, ¡tienen uno tipazos de miedo! Y eso, lo hace el deporte y la dieta sana. Por lo tanto es muy importante entrenar con pesas para adquirir fuerza y tonificar los músculos. Sin ir más lejos, muchas de las contracturas musculares que a veces sufrimos (y hablo por experiencia) no ocurrirían si tuviéramos nuestros musculos tonificados y no atrofiados por la falta de ejercicio. Simplemente pasarás del estado de atrofia al estado normal en cuanto a tono muscular. En cuanto empieces a entrenar de forma regular con pesas y hagas los ejercicios adecuados ya puedes empezar a despedirte de los horribles dolores de espalda o de esas veces que te agachas a coger algo y te quedas "enganchada". Así que ya puedes quitarte ese miedo a la hora de entrenar con las pesas. Además, me gustaría añadir desde mi experiencia que una cosa que me encanta de hacer pesas, abdominales o flexiones (trabajar la fuerza y la flexibilidad de tu cuerpo) es que ves los resultados de un día para otro. Lo mismo el lunes te cuesta llegar a 10 repeticiones, vuelves a la carga el miércoles y te cuesta pero un pelín menos y resulta que si continúas el viernes de la misma semana verás que llegas a 10 sin problemas e incluso a 12 o 15. Eso a mí me motiva muchísimo, ir viendo el progreso en lugar de confiar en que de aquí a X tiempo verás los resultados. Con las pesas los ves en seguida y además te sientes más fuerte, sobretodo mentalmente. De hecho, el poder de la mente es asombroso a la hora de lograr nuestros objetivos y con el deporte hace milagros. Recuerdo cuando estaba leyendo A 3 metros sobre el cielo, que había una escena en la que Step que está empezando a ir al gimnasio, acepta un pique de flexiones (si no recuerdo mal) con un tío que está muy en forma y aguanta hasta el final con mucho esfuerzo, pero no tanto físico sino mental. De hecho me quedó marcada la frase que le dijo el otro personaje admirando su empeño: "las últimas 10 las has hecho con esto (señalando a la cabeza)". Y es que es verdad, a veces me pongo yo sola y veo que no puedo pero si voy a la par con un vídeo de estos de deporte en casa y tengo a alguien en la tele animándome consigo llegar más lejos de lo que yo suelo hacer por mi cuenta. ¿Os ha pasado alguna vez?¿Todavía te quedan dudas? Fíjate en la foto de Anna Kournikova (que lleva años incluyendo ejercicios de pesas en su rutina diaria) y compárala con la otra (una competidora de un concurso de halterofília).
Anna no está hecha una Popeye como la otra chica (lo digo con respeto, para que nos entendamos) simplemente tiene su musculatura tonificada, es decir, la carne prieta en lugar de fofa.¡Ánimo! Coge las pesas y a ponerse en forma a la vez que te libras de los dolores musculares y aumentas tus defensas ;)
viernes, 11 de noviembre de 2011
Frente a los momentos dificiles: imaginación
Un chistecillo que viene al pelo ;)
Un cazador va a África y lleva su perrito Foxterrier para no sentirse solo.Un día, ya en África, el perrito, persiguiendo mariposas, se aleja y se extravía, comenzando a vagar solo por la selva. En eso ve a lo lejos que viene una pantera enorme a toda carrera y, al ver que la pantera lo quiere devorar, piensa rápido que puede hacer. Ve un montón de huesos de un animal muerto y se pone a mordisquearlos. Cuando la pantera esta a punto de atacarlo, el perrito dice:
-Uah!!? ¡¡Qué rica estaba esta pantera que me acabo de comer!!"
La pantera lo escucha y frenando en seco, gira y huye despavorida pensando: "El perro hijo de puta, casi me come a mi también!"
Un mono que andaba mirando toda la escena, sale corriendo tras la pantera para contarle como la había engañado el perrito.Pero el perrito oye lo que el mono cotilla le cuenta a la pantera.
Después de lo que le cuenta el mono, la pantera muy enfadada, le dice al mono:
- "Súbete a mi espalda y busquemos al perro cabrón a ver quién se come a quién!..."
Y salen corriendo a toda velocidad a buscar al Foxterrier. El perrito ve a lo lejos que vuelve la pantera, ahora, con el mono alcahuete encima. "¿Y hora quémierda hago?", se pregunta.Y en vez de salir corriendo, se queda sentado dándoles la espalda como si no los hubiera visto y, cuando la pantera está a punto de atacarlo, el perrito dice:
-"¡Pero que mono cabrón! ¡hace media hora que lo mandé a traerme otra pantera y todavía no ha aparecido!..."
"EN LOS MOMENTOS DE CRISIS, SOLO LA IMAGINACIÓN ES MÁS IMPORTANTE QUE EL CONOCIMIENTO"
Albert Einstein
Feliz fin de semana a todos!




