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miércoles, 15 de julio de 2015

Si no eres feliz, busca ayuda profesional

Hace tiempo que tengo el blog medio abandonado, y eso que siempre me ha gustado escribir aquí. Este rinconcito es para mí y para el que esté a gusto en mi mundo. Y ese ha sido el motivo de que abandonara el blog, que ni yo misma me sentía a gusto en mi mundo

Durante muchos años he ido acumulando malos tragos hasta que se fue formando tal cúmulo de obstáculos que cada vez me costaba más seguir adelante. Esto es apreciable en algunos de los posts más comentados de mi blog como: "¿Se puede dejar de ser hipersensible?", "Cómo evitar sentirte decepcionado por los demás", "Depresión por desempleo", o quizá el más visitado actualmente "Cómo distinguir un ataque de ansiedad de un infarto". Estos son de los posts más visitados de mi blog, lo que muestra que todo lo que he ido pasando yo en este tiempo también lo pasan otras personas: un mal momento. 


A día de hoy puedo decir felizmente que ya he superado mi mal momento y estoy disfrutando de una nueva etapa de mi vida, una etapa en la que me siento libre, plena y feliz. He descubierto la paz interior, cosa que nunca había experimentado antes, he encontrado respuestas a todas las preguntas que he ido acumulando a lo largo de mi vida, he resuelto conflictos del pasado que me impedían avanzar y he aprendido mucho, muchísimo, de la vida, del mundo, de la gente y sobre todo de mí misma. 

Pero todo este aprendizaje no se ha producido de forma mágica leyendo una web o un libro, con una charla reveladora de amigos, un engañabobos de limpieza de aura o no sé que inventos, una poción mágica, cambiando de sitio los muebles de mi casa o lo más importante, de la noche a la mañana. Todo esto es el fruto de un doloroso y sobre todo duro trabajo por mi parte guíado por una psicóloga que ha sabido entender mi problema y ayudarme a encontrar el camino para resolverlo. Por eso quiero deciros que si de verdad tenéis un problema grave, algo que os hace tan infelices que os provoca ataques de pánico, ansiedad continuada u os quita las ganas de vivir, no lo dudéis: buscad ayuda profesional. En todos los gremios existen buenos y malos profesionales y aunque en terapia no se ven cambios de un día para otro, debéis aseguraros de que habéis encontrado a un buen profesional que sabe tratar vuestro problema. En mi caso la forma de saberlo ha sido fácil. Muchos años atrás estuve en consulta con otro psicólogo por un problema concreto y no me ayudó, no me veía avanzar en absoluto. Pasaban las semanas y yo iba allí vomitaba mi basura emocional, y me sentía desahogada pero no sentía que avanzara. Esta vez en cambio, desde el primer día he sentido los avances porque he encontrado a una persona que me ha puesto ejercicios semanales que me han ido ayudando y me han ido haciendo notar mis avances. Una persona licenciada en psicología, no un terapeuta que ha hecho un cursillo de no sé qué en no sé dónde. Me refiero con todo esto, que si os decidís a buscar ayuda, es importante informarse bien de las referencias y credenciales de la persona que os va a atender porque al fin y al cabo le estáis confiando lo más importante del mundo: que os ayude a mejorar vuestra vida. Y si empezáis una terapia y no os sentís a gusto, hablarlo, y si pasan las semanas y no véis avances, cambiad de profesional. Pero no perdáis la confianza en un buen psicólogo porque si tiene la formación adecuada, éste es el especialista que necesitáis sin duda. 

Después de 2 años de terapia, siento que aunque me dé mucha pena la terapia está llegando a su fin, pero esto aunque sea un hecho triste porque he formado un vínculo muy estrecho con mi psicóloga y he aprendido tanto que me quedaría toda la vida con ella, es el mejor síntoma de todos: ya he logrado eliminar los obstáculos que me impedían seguir con mi vida. He descubierto la felicidad y ahora disfruto de cada día, liberada del peso de la tristeza, el dolor, la ansiedad, la presión y un largo etcétera. 

Lo más probable es que siga escribiendo posts que hablen de cosas que he aprendido estos dos años y que creo que son fundamentales y pueden ayudar a otras personas. Pero por hoy, tan sólo quería contar lo que he contado.

SI NO ERES FELIZ, SI TE CUESTA SEGUIR ADELANTE CADA DÍA --> BUSCA AYUDA PROFESIONAL, ES LA SOLUCIÓN. (punto)

Me diréis que es muy fácil decir esto pero que no todo el mundo puede permitírselo económicamente. Bien, puedo contaros dos cosas:

1. A veces hay información que desconocemos. Por ejemplo, yo estoy utilizando la tarjeta dellama a la consulta del psicólogo que te interese y pregúntale qué opciones de pago tienen: ellos mismos te recomendarán mútuas o servicios que desconoces o incluso algunos tienen facilidades de financiación.
Avantsalud que viene incluída en el seguro de difuntos de Santa Lucía. Mucha gente tiene esta aseguradora (u otra) y desconoce que tienen un servicio incluído en lo que ya pagas que incluye una mútua de salud con grandes descuentos. Sé que la mayoría de psicólogos suelen cobrar unos 60€/h (en Barcelona actualmente) sobre todo cuesta encontrar alguien que cobre menos de 45€/h. Obviamente yo no podía permitirme esto. Pero con Avantsalud, estoy pagando 28€/h. Nada que ver. A veces es cuestión de informarse, y si no sabes exáctamente dónde,

2. ¿Cómo es de importante para ti tu salud? A veces hay personas que piden un crédito para irse de vacaciones o para renovar el coche (aunque el suyo funcione todavía). ¿Por qué no nos tomamos más en serio invertir en nuestra salud? Si necesitáramos diálisis semanal y tuviéramos que pagarla (que desgraciadamente vamos camino de ello con la privatización y los recortes) ¿no harías lo posible por encontrar la manera de pagarla? ¿O preferirías dejar morir a tu hígado y a ti con él? Pues yo opino lo mismo en el caso de la salud emocinal. Una persona que no es feliz, que le cuesta levantarse cada día, que sólo siente tristeza y dolor, que experimenta ansiedad cada vez más a menudo necesita ayuda profesional, necesita al especialista adecuado para curarle. Si la situación es grave, hay que buscar la manera de conseguir la forma de costearse la ayuda: haciendo horas extra, tirando de ahorros, un crédito, pidiendo dinero a familiares o amigos, etc. lo que sea! No hay nada más importante que tú en tu vida, si tú no te cuidas, nadie lo hará por ti. 

Ah! Y otra cosa respecto a este tema que me ha chocado mucho. He hablado con varias personas acerca del tema de los psicólogos, la terapia, etc. y me he encontrado con mucha gente que me decía que no notaba avances, que se desahogaba pero no le ayudaba, que llevaba años y los problemas seguían allí, etc. Como he dicho antes, tienes que asegurarte de encontrar un profesional cualificado que sepa ayudarte, pero también debes comprometerte y ponerlo todo de tu parte y desde luego un problema grave no se soluciona yendo una vez al mes al psicólogo, eso no ayuda. Es mejor tener una sesión semanal (o lo que te recomiende el profesional) y trabajar de verdad, que intentar resumirle en 1h lo que te ha pasado en todo el mes y luego echarle en cara que no te ayuda a avanzar: ¡¡no le das margen!!

Así que, en conclusión, a pesar de que todavía está "mal visto" ir al psicólogo porque parece que tienes una enfermedad mental. Esto no es más que desinformación, ya que el psicólogo no trata enfermedades mentales: eso lo hace el psiquiatra, el que puede prescribir fármacos. Un psicólogo es el que se encarga de ayudarte cuando no tienes ninguna enfermedad mental pero algo te impide seguir con una parte o toda tu vida. Y ¿sabéis qué? Ahora que me conozco mejor, y entiendo mejor muchas cosas, me doy cuenta de que a la mayoría de personas le iría bien hacer terapia por un tiempo. Quizá tendríamos que recibir formación para aprender a cuidar de nuestra salud emocional desde que somos pequeños en el cole. Me parece la mejor idea de todas, así habría menos adultos infelices, amargados, conflictivos, tóxicos, deprimidos, acomplejados, etc. Si a pesar de esto piensas que te da vergüenza que los demás sepan que vas al psicólogo o tienes miedo a ser criticado por ello, quizá ese sea un buen motivo para acudir a consulta puesto que estás dejando que tu vida se rija por el criterio de los demás, no por el tuyo.

Para finalizar, recomendaros un libro que me ha ayudado muchísimo a entender muchas cosas. Es un libro de psicología pero explicado con un lenguaje cercano y con muchos ejemplos. Y está escrito por un experto psicólogo y profesor de la Universidad de Barcelona: Manuel Villegas.

El libro se llama El proceso de convertirse en persona autónoma. Espero que os guste tanto como a mí!!



sábado, 11 de octubre de 2014

Psicosupervivencia

Psicosupervivencia es el nombre de un blog que he descubierto muy recientemente y que recomiendo muchísimo. Sólo he leído un par de artículos hasta el momento pero como me gustaron mucho me suscribí a su lista de newsletter y automáticamente se me envió una Guía práctica para evitar al psicólogo.  Uff que a saco voy hoy, a ver, este blog (y la guía) están escritos por Marina Díaz, una psicóloga española NORMAL. ¿Por qué pongo normal? Porque una de las cosas que más rabia me dan de los psicólogos es que escriben (y algunos hablan) con una pedantería que te cansa. Esta chica habla como tú y como yo, y escribe tal cual piensa. Me encanta. Me estoy leyendo la guía poco a poco saboreándola y reflexionando sobre lo que dice porque dice cosas sencillas, claras y que te hacen entender muchas cosas de ti misma y del mundo. Es una guía en la que te habla de la vida y sobre que hay cosas que puedes hacer por ti mismo para tener más calidad de vida sin tener que ir a un psicólogo. ¿Se tira piedras sobre su propio tejado? No. Simplemente pone de manifiesto que hay mucha gente aprovechándose del sufrimiento de los demás y haciendo negocio y que los psicólogos están para cuando los necesita de verdad y que puede que no todo el mundo los  necesite si tiene las herramientas adecuadas para lograr una mejor calidad de vida y resolver los obstáculos que se encuentra por el camino. Es la labor de una profesional altruista y vocacional que desea un mundo de personas más felices. Quisiera contar mil cosas más para convenceros de lo que lo visitéis pero tampoco quiero desvelar nada para no romper el encanto así que lo mejor que puedo hacer es dejaros el enlace para que visitéis su blog. La guía os la manda cuando os suscribís a su newsletter es cortita (55 páginas) que se leen más rápido de lo que gustaría. 

Blog de PSICOSUPERVIVENCIA



Feliz finde!

domingo, 27 de enero de 2013

No quiero ser otra zombi más

Como habréis podido ver últimamente escribo poco. El motivo es que no son buenos tiempos y cuando no estoy bien intento no esparcirlo. Porque lo quieras o no el estado de ánimo se contagia. Por eso no estoy tan dicharachera como de costumbre. ¿Y qué me pasa? Pues lo mismo que casi a los otros 6 millones de parados: está p*** crisis está causando estragos en mi vida. Ya hablé hace tiempo de las consecuencias de la pérdida de empleo, sobretodo las no-económicas. Cómo decía entonces, la pérdida de empleo ocasiona en ciertas ocasiones una pérdida de identidad. A menudo en nuestra sociedad nos hacemos valer por nuestra profesión. Está mal, es clasista, prejuicioso y equivocado. Pero lo hacemos. Cuando una amiga viene y nos dice "estoy saliendo con un chico, es médico" nos hacemos una idea, una idea bien diferente de si nos dice "es camarero". Asociamos cosas (dependiendo del bagaje de cada uno) pero a menudo los prejuzgamos y nos suele parecer mejor el médico (por muchas razones) pero pensamos que es mejor elección para ella. ¿Sí o no? Por desgracia, inevitablemente: sí. 

Pues cuando te quedas sin trabajo también puede ocurrir que te sientas perdido, que no sepas quién eres, y que tu autoestima se vaya minando hasta acabar en pensamientos del tipo "no valgo para nada", "soy un piojo chupa-sangre en esta sociedad", "no valgo ni para X" (X = nombre de una profesión que antes considerábamos lo más bajo y humillante). ¿Y qué ocurre entonces? Pues que cómo no te valoras -o te valoras mal porque crees que no vales nada- acabas aceptando o dejándote la piel para encontrar trabajos cuyas condiciones laborales son humillantes y deberían ser ilegales. ¿No me creéis? Echar un vistazo a los portales de empleo: ya casi no quedan trabajos de dependienta en tienda de ropa (por ejemplo), ahora son para "aprendiz" de dependiente. Es decir, para hacerte un contrato de becario y pagarte una miseria a cambio de explotarte el doble o el triple y que después de echar más horas que un reloj (que por supuesto no te van a pagar porque te venden la moto diciéndote que forman parte de tu formación de aprendiz) acabes cobrando un sueldo muy por debajo del salario interprofesional. Es más, conozco personas que invierten casi la mitad de su sueldo en ir a trabajar (desplazamiento, comida, tener que pagar a alguien aunque sea poco para que cuide de sus hijos mientras, comprarse un uniforme o lo que haga falta, etc). Recuerdo que hace años cuando estaba en el instituto más de un profesor te decía "como no os apliquéis ahora no váis a poder entrar ni en el McDonalds". ¿Habéis intentado buscar trabajo en el McDonalds hoy en día? Ni siquiera allí hay trabajo y cuando lo hay vienen con una larga lista de requisitos para según que puestos (X años de experiencia, 2-3 idiomas, estudios superiores relacionados con el puesto, etc). Es una situación desesperante. ¿Pero qué puedes hacer? Pues no mucho, a parte de protestar e ir a todas las huelgas que se convocan en contra de los recortes y la reforma laboral. 
Total, que acabas viviendo como un zombi autómata.Tu vida se convierte en una rutina sin sentido: levantarse, comer, dormir-levantarse, comer,dormir, etc. Llega un momento que uno ya ni piensa. En nada. Porque si te pones a penser corres el riesgo de deprimirte y sufrir todavía más.
                    Pues yo me niego. No. No quiero ser otro zombi más. Últimamente mi vida se ha convertido en pasarme todos los días desde por la mañana hasta por la noche (fines de semana incluídos) preparando y currándome las clases particulares porque es lo único que tengo y no quiero perder a los alumnos. Llevo así los dos últimos años y no sólo no soy nada feliz, sino que además me estoy cargando otras partes de mi vida: mi relación sentimental, mi vida sexual, las relaciones con mis amistades, mis ratos conmigo misma, mis sueños... ¡mis sueños! ¡¿qué fuerte no?! El otro día estallé y me quejaba y decía "¡basta! No quiero más esta situación. Tengo que hacer algo para cambiarlo. Tiene que haber algo que pueda hacer". Hablando con mi chico, que últimamente el pobre es más mi psicólogo que mi novio, le dije "No quiero esto. Quiero cumplir mir sueños. Quiero tiempo para mí. Quiero una vida normal en la que le dedicas al trabajo una parte del día pero no todo el día". Y, ¿qué paso? Un desastre: me di cuenta de que:
1) No tengo sueños (¡qué triste!). En ese momento no se me ocurría nada que me hiciera feliz, nada por lo que luchar, nada que quisiera conseguir (más allá de tener un trabajo digno y con contrato laboral). Nada. ¿Es triste, no? Esta p*** crisis se ha cargado mis esperanzas y mis sueños.
2) Decidí hacer un descanso. Me tomé unas vacaciones para afilar el hacha, ya sabéis, lo que dice la cita: Si un leñador tiene 5 horas para talar un árbol, pasa 4 afilando el hacha. 

Así que les dije a mis alumnos de las clases particulares que me había surgido un trabajo para 15 días en una academía y que tenía que cogerlo. Odio mentir, pero no les voy a contar mi vida personal a todos los desconocidos (sólo a los de internet :p). Ya estaba hecho, estaba de vacaciones. ¿Y ahora qué? Pues ni idea porque resulta que nunca he estado de vacaciones sin hacer nada y hace tanto de eso que no sabía qué hacer con mi tiempo libre. Cuando no tienes tiempo libre piensas: si tuviera tiempo libre... me lo pasaría tumbada a la bartola, o viendo la última temporada de mi serie favorita, o todo el día por ahí con mis amigas. Pero no. Te tumbas a la bartola y o bien te rayas o te quedas frita; lo de chupar tele está bien las dos o tres primeras horas pero luego te duele todo el cuerpo y sientes que estás desperdiciando el tiempo; y te pones a llamar a amgias y la mayoría tiene obligaciones (ya no es como en el instituto, ahora somos adultas y tenemos responsabilidades). Lo dicho, un desastre: yo y quince días para darle vueltas al coco.

Conclusión: me hacía falta. Por lo menos he roto el círculo vicioso y he podido dejar de ser una zombi. Me puse a analizar mi situación personal y a auto-solucionar mis problemas. Pero eso ya os lo explico en otro post, que me enrollo más que una persiana y cuando ves un post mío tiene pinta de ser El Quijote!!

Sobretodo muuuuchos besos y ánimos a todos lo que estamos en el paro, seguiré escribiendo sobre este tema porque nos afecta a muchos y compartirlo ayuda (aprovechar para desahogaros!).


viernes, 10 de febrero de 2012

La ola de frío ya se va y se lleva el mal rollo ;)

Ansiedad, tristeza, desgana, apatía,... todos estos y otros muchos que se podrían guardar en el mismo saco suelen ser sentimientos que experimentamos con más frecuencia o intensidad en las etapas del año donde recibimos menos luz solar. Hay muchas teorías respecto al tema y yo misma he hablado sobre él en varias ocasiones en el blog. El caso es que el verano tiene infinidad de cosas buenísimas como los helados o los baños en la playa o la piscina; pero, sin duda, una de sus ventajas más espectaculares es cómo nos afecta la luz y el calor solar (no sólo a nuestro cuerpo sino también a nuestra salud emocional). Confieso que la primavera y el verano son mis épocas favoritas del año y tacho los días del calendario esperando su llegada. Sin embargo, confieso que no siempre ha sido así. Esto es una novedad en mi vida desde unos... seis años. Hasta los 23 y sobretodo durante toda mi adolescencia (que a veces pienso que fue más larga que la de los demás) mi época del año favorita era el otoño y sobretodo el invierno. Me encantaba encerrarme en casa y pasar la tarde leyendo o viendo la tv arropada con una manta. Ahora me doy cuenta de lo tristes que fueron esos años y de la depresión que no tenía ni idea que tenía. Aunque soy cariñosa y amigable nunca me han gustado los follones ni la gente a mogollón, siempre he sido de evitarlos y he preferido el calor en petit comité. Por eso pensaba que mi devoción por el invierno se debía a mi "solitaria" personalidad. Ahora me doy cuenta de que lo que más me gustaba era que evita el contacto con el resto del mundo. Me aislaba. No es que haya cambiado radicalmente, me sigue gustando disfrutar de ratos a solas pero por suerte todo cambió y logré quitarme de encima aquella depresión. No es que ahora todo vaya de maravilla ahora pero me considero emocionalmente restaurada de aquello.


Todo esto viene a que últimamente son varias las personas que últimamente se sientes más tristes de lo normal, apáticas, estresadas, etc. Hace unos días lo leía en el blog de Rebeca, ayer me lo comentaba una amiga y hace un rato he visto esas sensaciones en mi chico (el chico que tiene más paciencia del mundo). Empiezo a pensar que aunque cómo está el mundo, España, y la puñetera crisis nos están afectando a todos también tiene que ver este frío que ha llegado de golpe. Llevábamos un invierno bastante primaveral y de repente ha llegado el frío con los cielos cubiertos y la privación de la poquita luz que teníamos y nos ha metido el mal rollo en el cuerpo. Desde luego, mi situación actual - como la de la mayoría- no es la mejor de mi vida ni de coña: sigo condenada a vivir con mis padres pese a que la casa hace tiempo que se me quedó pequeña, la Generalitat nos ha dejado en la calle a mí y a miles de compañeros y parece que el tema va para largo, sigo dando clases particulares como cuando tenía 15 años y me siento igual de "pequeña", apenas con un poco de suerte veo a mi novio los sábados por la tarde y no tengo vida privada porque no me quedan horas. Y para colmo la gente de mi alrededor se me queja porque no quedo con ellos. Si me pongo a pensar en todo eso me agobio, me entra tal ansiedad que ni con una hora de footing se me quita. Y lo peor es que ninguno de esos problemas depende de mí. Yo no puedo hacer nada por solucionarlos y seguirán así mientras la crisis siga en nuestras vidas. ¿Qué hacer? Dos opciones: opción a) obcecarse en darle vueltas a ver si llego a algún lado, pero como no depende de mí es como dar vueltas en círculo. Opción b) intentar no pensar y cuando a tu cerebro le de por machacarte sacando el tema una y otra vez: tomarse unos minutos y buscar algo que te motive. Ahora mismo y tal y como están las cosas sólo hay una que me motive: la llegada del verano. Es una sensación que me esfuerzo en vivir desde ya. Voy notando cómo cada día ganamos unos minutos más de luz y lo celebro cada día. Me pongo a evocar recuerdos: sensaciones, olores, costumbres, fotos mentales,... todo lo que tenga que ver con el verano. Pienso en las barbacoas, la playa, la paella, los paseos al sol, la canción del verano, la operción bikini de todos los años, los paseos por la noche con la fresquita, las tapitas con los amigos en una terraza, las canciones cañeras, las ensaladas, los helados, las pelis chorras, el olor del mar, las sonrisas de la gente que va por la calle, las risas en las reuniones familiares, los paseos por la orilla, ... pienso en todo eso y entonces sonrío. Sonrío porque el frío sólo durará unos días pero el verano ya está llegando y por mucha crisis que haya y por muy mal que esté todo nadie nos puede quitar el verano, el sol y el cambio de aires respecto al resto del año. Esa es mi motivación en estos momentos, una motivación de pobre (lo sé) jejeje Pero de una pobre más que busca la manera de no dejarse hundir por esta situación tan injusta que estamos sufriendo todos. Para sobrevivir día a día, lo que mejor me funciona es pensar sólo en hoy y como mucho en mañana. Así que por hoy, os dejo una foto que me ha hecho reírme un rato porque es verdad!!



¡Ánimo que esta ola de frío ya se va! ¡Qué hoy hace un día precioso y dentro de nada será verano y todo se hará más llevadero!


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Pensamientos de una desempleada más

Hoy me encuentro con los ánimos un poco más bajos que otros días. No pasa nada, es normal, tenemos días buenos y días no tan buenos y hoy es uno de estos últimos.

Estaba mirando el calendario para anotar una cita con el dentista y me he dado cuenta de la fecha que era ¡casi estamos ya a mediados de noviembre! Madre mía cómo pasa el tiempo de rápido a veces. Hace dos días estaba acabando agosto y yo fantaseaba pensando en qué población me tocaría trabajar y en cuánto tiempo tardaría en irme a vivir con mi chico. Hoy estamos a dos pasos de navidad, a la que estornudemos es enero y empieza un nuevo año. Y yo al final fallé la población en todas mis fantasías porque me he quedado sin trabajo. La ilusión de irnos a vivir juntos está ahí. De hecho, el otro día, en un arranque de entusiasmo y de enfrentarme a la realidad nos pusimos a hacer cuentas simulando un presupuesto de cuánto nos costaría irnos a vivir juntos (de alquiler, por supuesto) y qué nos podríamos permitir. Nos hizo mucha ilusión porque al final la cosa pintaba mejor de lo que en realidad pensábamos. Pintaba mejor porque los dos somos personas muy sencillas y nos conformamos con lo necesario, nada de lujos. El problema es que para que pudiéramos irnos necesitamos que yo tengo un trabajo que genere un mínimo de ingresos: si es en la Generalitat, hicimos un presupuesto sobre la jornada mínima que complementaría con unas clases particulares. Y, si la cosa sigue congelada en las listas de la Generalitat, hicimos un presupuesto sobre cuántos alumnos necesitaría para cubrir mi parte. En realidad, insisto, no lo vi tan mal: 5 o 6 alumnos (ahora tengo 2).

¿Qué ha pasado desde la ilusión del otro día a la tristeza de hoy? Que después de darme cuenta de la fecha en la que estamos y ver que hoy tan sólo han llamado a trabajar a dos personas de mi especialidad en todo el Baix Llobregat y para 5 días. Me estoy dando cuenta de que a este ritmo (y hoy ha sido un día de los buenos, hay días que no llaman a nadie) no voy a trabajar en todo el curso. Después de quedarme sin vacante este año, acepté el hecho de que me tocaría hacer sustituciones días sueltos de un lado para otro. Me hice a la idea de la inestabilidad y los nervios que eso conlleva pero lo asumí, como hacemos todos. Luego empecé con las clases como plan B pero manteniendo siempre presente de que el plan A llegaría algún día. Hoy el plan A casi ni lo veo. Yo pongo todo de mi parte para aceptar con serenidad de que la cosa está mal y va a ir muy lenta, pero el problema es que empieza a no ir, a quedarse congelada. Cada vez pasan más días en los que no convocan a nadie en secundaria (porque en primaria sí) y eso no es normal. Bajas hay siempre lo que pasa es que no las están cubriendo. Así que el plan A se está quedando paralizado y eso es no avanzar.

Por otro lado, el tema de las clases particulares es algo que también es totalmente imprevisible. En cualquier momento puedes perder una y tampoco puedes hacer nada para conseguir más. He puesto carteles por todo el pueblo, en la biblioteca, se lo he dicho a compañeros, etc. Y a mediados de noviembre, no hay alumnos nuevos. Otros años hace un mes que habría recibido montones de llamadas pero la crisis la estamos pagando sobretodo los ciudadanos de a pie y si no se puede contratar a un profesor particular porque hay que comer o pagar la hipoteca es totalmente lógico.

Respiro hondo, miro por la ventana y me pregunto ¿cuánto tiempo más estaré aquí sentada mirando por esta ventana? ¿Pasarán años antes de que pueda seguir con mi vida y dar el siguiente paso fuera de la casa de mis padres? ¿Realmente lo peor de la crisis está por llegar a partir de 2012? ¿Servirá de algo el cambio de gobierno sea cual sea el que entre? ¿Cuántos años tendré cuando podamos irnos a vivir juntos? ¿Y cuántos cuando podamos permitirnos ser padres? A veces los pensamientos en mi mente se asemejan a una autopista en plena hora punta.

Después de los pensamientos llegan las sensaciones. Me siento inútil en el sentido más literal de la palabra: no útil. Me pongo a mirar las páginas de ofertas de empleo y lo primero que ocurre es que no entiendo nada. No entiendo ni a qué se refieren con los nombres de los puestos que ofrecen. Nos estamos volviendo tan... ¿qué palabra usar? ¿hipócritas? que llamamos al conserje "responsable de servicios básicos de mantenimiento para el bienestar de la comunidad" ¡toma ya! Y esa suerte que está en español porque ahora la moda es ponerlo todo en inglés, todos son assistants, managers, advisors, etc. como si eso cambiara las funciones que desarrollará. Pero es que te pones a buscar y todo lo que hay son, en primer lugar trabajos relacionados con la informática de forma específica y por otro lado peticiones imposibles del tipo: se necesita becario trilingüe, con dominio de office avanzado, licenciado y disponibilidad para trabajar de 6h-21h por 325€ ¡alucino! Y encima da gracias por tener trabajo.

Si busco en mi sector, la educación, todo lo que encuentro es que sólo contratan nativos. Da igual que sea carnicero que si es nativo de un país de habla inglesa ya es suficiente. Es otra moda absurda: lo importante es que sea nativo no que tenga estudios relacionados con la docencia. Es desesperante.

Vuelvo a mirar el reloj y siento que he perdido más de una hora navegando absurdamente por la página de búsqueda de empleo. Vuelvo a mirar por la ventana, miro el calendario y me preguntó cómo se estarán sintiendo el resto de los casi 5 millones de parados que hay en este país. ¿También se sentirán inútiles? ¿Impotentes? ¿Desesperados?

Según la mayoría de estudios relacionados con la depresión por pérdida de empleo es muy común atribuirnos la culpa. Nos sentimos culpables por no tener trabajo. Sentimos que no valemos lo suficiente, o al menos tanto como valen los demás que sí tienen uno. Si la cosa va a más incluso se puede llegar a caer en malos hábitos, drogadicción, enfermedades, etc todo lo que nos evada y nos aisle del resto del mundo. Se puede llegar a pagar una factura muy cara con salud a cambio de momentos de paz mental y dejar de sentirse culpable. Me he puesto un poco dramática pero es realidad que existe ese extremo.

Esperemos que mientras se soluciona, mientras lo estamos viviendo y soportando cada día, seamos conscientes de las malas pasadas que nos juega nuestra mente que nos quiere culpar de algo porque no encuentra explicación alguna. Si alguien se queda sin empleo por los recortes tan bestias que están haciendo señores que viven a todo trapo, que no se sienta culpable. Que haga lo posible por no sentirse así. No es culpa suya, es culpa del sistema (un tema muy largo de explicar que se resumen en que unos pocos acumulan riqueza a base de explotar a los demás). Si estás sin trabajo lo mejor que puedes hacer son dos cosas: 1) No dejar de buscarlo (seguir enviando curriculums y preguntando por todas partes) y 2) Recordar que el trabajo es una parte importante de la vida de una persona, pero por suerte no lo es todo, existen otras cosas de las que se pueden disfrutar a pesar de no tener trabajo:
1) Salud: no te duele nada, disfrútalo. En serio, párate a pensar en momentos que has estado enfermo o has tenido dolor y disfruta de tu salud en este preciso instante.
2) Familia: aprovecha para disfrutar el tiempo junto a tu familia. Mímalos, déjate mimar y seguir conociendoos.
3) Amigos: los buenos amigos van a estar ahí para ti siempre. Tendrán un poquito menos de disponibilidad horaria que tú, pero siempre podrás contar con ellos para tomar un café.
4) Tiempo: dedica una parte del día o de la semana a buscar trabajo pero no te obsesiones. El resto del tiempo disfrútalo como más te apetezca con tus seres queridos, tus hobbies, tus cosas pendientes, etc. Aprovecha la suerte que tienes cuando suena el despertador y te puedes permitir quedarte un ratito más en la cama ¿por qué no? ¡Alguna ventaja tendrá que tener no estar parado!

Piensa que hay millones de personas que tienen trabajo y/o que tienen mucho-mucho dinero y que no pueden disfrutar de esas cosas que tú si tienes y no se pueden comprar. Por mucho que uno sea millonario no puede comprar salud si la suya ya no tiene remedio, no puede comprar a la familia que siempre te querrá de forma incondicional, no puede comprar a los verdaderos amigos pero sobretodo no puede comprar algo que tú ahora mismo tienes de sobra: tiempo.

Aprovéchalo y disfrútalo porque aunque nos haya tocado vivir una mierda de momento en la historia, tu tiempo es tuyo, forma parte de tu vida y depende de ti cómo desees invertirlo. Invierte en felicidad por muy pobre que seas ;)

Ojalá que todo empiece a solucionarse por despacito que sea, pero que empecemos a ir hacia arriba, hacia mejores momentos.

Un abrazo a todos los desempleados y los seres queridos que nos soportan!!

viernes, 4 de noviembre de 2011

Poniendo en práctica uno de los truquitos de Elsa Punset

Hace días que no me paso por el blog porque por suerte he vuelto a reactivarme. Por fin he conseguido encontrar un rayito de luz para dejar atrás la depresión por haberme quedado sin trabajo. No ha sido fácil pero después de tantos días de desesperación y de darle mil vueltas por fin llegué a una conclusión: es cierto que este año todavía no me han llamado para trabajar y el hecho de que me llamen no depende de mí (ahí no hay solución que valga) pero... ¿realmente estaba haciendo todo lo posible por trabajar sin dejar de formar parte de la bolsa de la Generalitat? Lo de encontrar un trabajo no relacionado con la educación es algo que descarté por diferentes motivos pero principalmente porque 1. Encontrar un trabajo hoy en día (de lo que sea) es dificilísimo y 2. He trabajado de mil cosas en mi vida pero cuando me licencié esa etapa quedó atrás. Total, que al final, llegué a la conclusión de volver a dar clases particulares: como he hecho durante muchos años. Dar clase es una de mis pasiones en la vida: me reactiva, me llena de energía y me ayuda a aprender muchísimo como profesora, como estudiante de lengua, pero sobretodo como persona. Por eso me encanta mi trabajo. Así que me puse a colocar anuncios para dar clases por todo mi pueblo, internet, etc. Y el hecho de agotar todas las posiblidades de trabajar que sí dependían de mí me hizo sentirme en paz conmigo misma. Ahora sí que había puesto todo de mi parte para que la situación cambiara.

Llevo dos semanas dando clases, ya tengo dos alumnos y me los he colocado en días diferentes para tener una excusa cada día y salir de casa. Una de las peores cosas que tiene la depresión en general es que no te apetece salir de casa y mientras menos sales menos te apetece hacer nada. Es un círculo vicioso. Obligarte a salir a veces es un error, motivarte a salir - sin embargo- es una de las cosas que mejor sientan.

Las clases me están ayudando a ponerme la pilas a nivel de conocimientos y de técnicas de enseñanza, a salir de casa cada día y a tener una motivación, algo que tira de mí. Además, estoy trabajando cada vez con más ganas en mi proyecto (mi web de inglés). Así que entre eso, el deporte (que procuro hacer todos los días antes de desayunar) y el apoyo de la gente que me quiere estoy mucho mejor. Ya he salido del agujero de nuevo.

Ayer quedé con una amiga para tomar café y se sorprendió de verme tan bien, a pesar de seguir en el paro. Estuvimos hablando de ello y le expliqué que la situación ha cambiado un poquito pero tampoco tanto (sigo sin tener un sueldo que me permita independizarme, ni avanzo en mi vida laboral) pero lo que sí ha cambiado ha sido mi perspectiva. No sé si será la perspectiva o el foco de atención. Es como lo que explicaban Pablo Motos y Elsa Punset en otro post que comenté hace tiempo sobre algunos trucos que nos ayudarían a ser más felices. ¿Recordáis aquello de contar los objetos rojos del armario y darse cuenta más tarde que poniendo atención sólo a los rojos dejábamos totalmente olvidados a los verdes? Pues es algo así. Ahora me levanto cada día motivada a disfrutar un día más en mi vida de que tanto mis seres queridos como yo tenemos salud, de que afortunadamente cada día estoy más enamorada y me siento correspondida, de mis avances respecto al aprendizaje y la enseñanza del inglés y lo divertidas que se me hacen las clases todos los días, etc. Sé que sigo sin trabajo, que mi vida laboral está congelada, que sigo viviendo en casa de mis padres, etc pero aunque sé que en el armario hay objetos rojos que no me gustan, ahora también me fijo en los verdes. Me levanto cada mañana pensando en los verdes, los que me hacen sonreír :)


Escribir siempre me ayuda y espero que si alguien en la misma situación lo lee se sienta un poco más apoyado y comprendido. Y ojalá le sirva de algo mi experiencia. A veces, en la vida, la mejor enseñanza es aprender de los demás. Yo me paso la vida observando a los demás y procurando aprender de ellos.


Feliz fin de semana a todos!

sábado, 22 de octubre de 2011

Desbloquear los momentos felices

Los sentimientos extremos tienden a cegarnos por completo. Por eso a veces pasa que uno cuando está contento hace las paces con el mundo y todo le parece absolutamente fenomenal. Hasta aquí sin problema. El problema viene cuando uno está triste. A veces tenemos un mal día o una mala racha y nos sentimos tristes y apagados, y para mí, lo malo es que intento animarme a mí misma pensando que esto es lo que ocurre ahora y que es algo temporal. Entonces hago un esfuerzo por ponerme a recordar tiempos mejores, busco un momento de felicidad en mi vida, o la última vez que estuve contenta y es entonces cuando mi memoria traicionera actúa y bloquea todos esos recuerdos. Por más que lo intento no consigo recordar ningún momento o racha buena, sé que los ha habido pero no los recuerdo. Incluso pienso en las celebraciones importantes (cumpleaños, bodas, nacimientos, etc) pero, una vez, el cerebro me hace la puñeta y me envía una sensación de "no es para tanto" y no consigo sentir o recordar las cosas buenas.

Es por eso que últimamente, como llevo varias semanas acumuladas de bajón, me viene a la cabeza un cuento que leí en Déjame que te cuente, de Jorge Bucay. Os lo cuento:

EL BUSCADOR

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada…
Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar…
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. - No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo: ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media? Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana?, ¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo?, ¿Y el casamiento de los amigo?, ¿Y el viaje más deseado…?, ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejan? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones? ¿horas?, ¿días?…
Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

Después de releerlo me ha venido a la cabeza una idea y creo que voy a ponerla en práctica. Voy a añadir una libreta más a mi colección. Será la libreta de las cosas bonitas. En ella sólo voy a escribir los días que me levanto rebosante de energía, los momentos de felicidad, las buenas notícias. Sólo lo bueno. Por supuesto, en la vida hay de todo, no sólo lo bueno pero creo que será una buena idea tenerla a mano en los momentos bajos en los que necesito recordar algo bueno y mi cabeza me bloquea la memoria.

¿A vosotros también se os bloquean los recuerdos bonitos cuando estáis bajos de moral? ¿Qué os parece la idea de la libreta? ¿Os ha gustado el cuento?

miércoles, 12 de octubre de 2011

Todos tenemos Gremlins que nos incordian

Como sabéis llevo unas semanas bastante baja de moral por el tema de haberme quedado sin trabajo este año. Tengo días mejores y días peores e intento llevarlo de la mejor manera que se me ocurre en cada momento. Pero a veces una se encuentra que le cuesta más de la cuenta seguir adelante y eso es lo que me ha recordado otra de las partes del libro de Juan Rallo y Almudena Cid, Estupenda en 9 semanas y media, que os quería comentar. A veces los responsables de complicarnos más la vida son lo que Almudena llama "Gremlins." Sí, sí, habéis leído bien: gremlins. Esas vocecillas que siempre tienen malas ideas y nos convencen para llevarlas a cabo y también los que nos machacan cuando más bajos de moral estamos.

Hace tiempo que quería hablaros de este tema, que fue una de las partes que más me gustó del libro, y aprovecho ahora que los míos están más pesados que nunca para contároslo (están tan pesados que parece que se hayan escapado de noche a un parque acuático y se hayan hinchado a zampar!!). Pero bueno, volviendo al libro, en él encontraréis una serie de artículos al final de cada capítulo relacionados con la motivación (ésta es la contribución de Almudena Cid al libro). Uno de ellos se titula“Ángeles y demonios”. En este artículo Almudena nos habla de los gremlins. Un gremlin lo identificamos en seguida porque son los que le dan voz a esas nefastas propuestas que surgen de nuestro interior como “Hoy no voy al gimnasio y mañana hago el doble”. Todos llevamos gremlins con nosotros a todas partes, a mí el mío me suele decir a menudo (sobretodo cuando quiero hacer algo que sé que no debo) “hazlo, total sólo se vive una vez no hay que pasarse la vida preocupándose. Disfruta y no pienses” y a mi hermana, con respecto a esto de las dietas le dice “venga cómete todas las cosas que engordan hoy antes de que empieces la dieta mañana y te sientas tentada. Lo mejor es acabar con las tentaciones cuanto antes, es por tu bien” y con esa excusa pone 2kg en un día antes de empezar a perderlos. Ni qué decir tiene los dolores de barriga que le dan a veces a los dos días y la culpa que le echa ella a la dieta por ellos, obviamente eso se lo ha sugerido su gremlin también.

Hay que tener mucho cuidado con ellos. Sin embargo, como dice Almudena, “no son del todo maliciosos, más bien son los vigilantes de que nada cambie, de que todo quede como está”. Es por ello que a veces no nos dejan progresar en diferentes aspectos de nuestra vida y se encargan de destacar nuestras debilidades, nuestros miedos, nuestro cansancio, nuestros enfados. Los gremlins no sólo nos sabotean en las dietas, nos sabotean en muchos aspectos de nuestras vidas. Sin embargo, volviendo a las palabras de Almudena “es importante saber que están ahí, que son parte de nuestra mente y, por tanto, van a estar siempre. La mejor manera de librarnos de ellos es tomar conciencia de que existen desde el principio. (…) Así, si aparecen, podremos reconocerlos, nombrarlos y así decirnos: Está hablando uno de mis gremlins”.

Pero como reza el título del artículo, a parte de demonios, también nos rodean ángeles. En este caso Almudena hace referencia a toda la gente que nos apoya, que nos anima, que nos motiva, que nos sube el ánimo cuando lo necesitamos. Igual que dice el refrán “elige consejero y tendrás elegido el consejo” y es que como dice ella es cierto que acudimos a una persona u otra en función de lo que queremos oír. Así que a veces cuando hay un gremlin pesado que no te deja en paz puedes ignorarle buscando la motivación que lo haga callar, incluso si esa motivación viene de fuera.

Este artículo de Almudena me ha gustado especialmente, lo recomiendo sobretodo porque de verdad te motiva en muchos aspectos. Yo lo estoy teniendo muy en cuenta ahora que mis gremlins me están machacando, a veces me siento mal por estar sin trabajo y esos sinvergüenzas intentan hacerme responsable de la situación. Pero luego respiro hondo y me doy cuenta de que como casi siempre no tienen razón, estamos viviendo una crisis mundial (ni siquiera es a nivel estatal) y dentro de España hay casi 5 millones de parados. Yo soy una más, una más de las que está pagando la factura que han dejado montones de personajes sin escrúpulos que se han dedicado a robar durante años y ahora que se ha descubierto el pastel nos toca pagar la cuenta a los que quedamos.

Así que ya lo sabéis, cuando oigáis pensamientos negativos paráos a pensar si no serán vuestros gremlins que os están tocando las narices de nuevo. Y si son ellos, con ignorarles se van volviendo buenos, digamos que pasan del gremlin verde feote y de malas ideas a aquel mono peludo y bueno que se llamaba Gizmo.

¿Habéis visto alguna de las pelis de "Gremlins"? ¿Tenéis muchos gremlins viviendo en vuestra cabeza? ¿Alguna vez os han llevado a lamentar más de una decisión?

domingo, 2 de octubre de 2011

Mis progresos con la depre por desempleo

Éste es mi blog y a la vez mi terapeuta gratuito. Vengo aquí y exorciso mis fantasmas, comparto mis experiencias, reflexiono, me desahogo, me divierto, etc. A veces parece que escribo desde lo ajeno, pero no. Siempre escribo desde la experiencia. La última vez escribí sober la depresión por desempleo y al final acabé señalando unos consejos que a mí me estaban funcionando. Pues bien, hoy vengo aquí para reportar mis progresos:

1) Quedo casi cada día con mi novio cuando él sale del trabajo por la tarde y vamos a andar. Hay días que no me apetece un pimiento porque esto de la depresión lo que tiene es que hay muy buenas intenciones y consejos de los demás que la mayoría de las veces ni los probamos porque el síntoma fundamental es "no tener ganas de nada" literalmente. Por eso quedo con él todo los días para obligarme a salir de casa y que por un lado me de el aire y por el otro me mueva un poco y reactive la circulación.

A veces una está tan depre que se pasa el día en el sofá o en la cama, sin moverse, y el cuerpo se resiente y como se resiente te hace sentir peor y ya ha empezado el círculo vicioso. Hay que intentar moverse y hay que hacerlo por salud, física y emocional. La sangre tiene que circular o acabaremos teniendo problemas de circulación, sobrepeso, contracturas, etc.

2) He empezado un proyecto con mucha ilusión. Hace años que quería montar mi propia web para aprender inglés y le daba vueltas en la cabeza pero nunca tenía tiempo. Así que como ahora lo que sí que tengo por descontado es tiempo me he puesto a ello y es algo que me llena, que veo el progreso (que va creciendo) y me siento útil y activa. Además es algo que hace años quería hacer y no quería que se quedara en el tintero. Sé que será un trabajo que no acabará nunca pero me hace ilusión vivir con él y que forme parte de mi vida de ahora en adelante.

3) Hay días o momentos en los que me dan bajones y me siento inútil o triste o impotente. Pero entiendo que es algo que forma parte de nuestra cultura, trabajar te hace sentirte útil y respetado. Cuando no tienes trabajo (a parte de las consecuencias económicas) puedes llegarte a sentirte un don nadie. Cuando me pasa esto a veces lloro un rato y me desahogo si es lo que necesito, o escribo, o llamo a alguien o simplemente asumo que el día no va a ser tan bueno y que para que hay días buenos tiene que haber de los otros.

4) La ansiedad. Esto a veces me supera. A nivel consciente lo llevo bastante bien porque intento distraerme con una lista de cosas que hacer que me propongo cada día: salir a andar sola media hora por la mañana (probadlo, de verdad, te cambia el día), limpiar y recoger la casa, hacer la comida, estudiar una lección de mi libro, leer un capítulo del de lectura, quedar con fulanito para tomar ese café que hace siglos que pospongo, salir a comprar leche, escribir un post aquí, etc. Estar ocupada ayuda mucho contra la ansiedad si es leve pero constante. Si el episodio es más grave y no me deja concentrarme en nada activo mi plan "zombi" = me pongo a ver la tv tooodo el día con tal de tener la mente ocupada y que no me haga sufrir más. Y si, por desgracia, se me acumula un gran volumen de ansiedad de los que te cuesta respirar o te dan taquicardias me voy a andar con mi chico o me pongo a hacer deporte en casa, cuando llego una ducha y hago relajación.

Y esos son mis progresos. Así es como me estoy enfrentando a mi depresión por desempleo. No lo llevo de maravilla pero lo importante es que voy pasando día a día, pasito a pasito, son pasos de bebé pero son pasos al fin y al cabo. Lo importante es estar en marcha y no quedarse en la cama mientras se consumen días que no volveré a recuperar y no hago nada para cambiar mi situación. En lugar de ello intento ver el lado positivo de esta situación que me ha tocado: ahora tengo tiempo para estar con mi familia, para desarrollar mis proyectos, para ver a mis amigos, para leer, para hacer deporte, para hacer todas esas cosas que antes no podía.


Abundantes beneficios esperan a quienes descubren el secreto de encontrar la oportunidad en la crisis. (Proverbio Chino)

jueves, 22 de septiembre de 2011

Depresión por desempleo

La pérdida del empleo no tan sólo tiene consecuencias económicas (las más evidentes) sino que a menudo puede ocasionar daños a nuestra salud emocional y física en forma de depresión. Los síntomas más comunes de la depresión por desempleo son: tristeza, falta de interés, fatiga, trastornos del sueño (por exceso o por falta), ansiedad, falta de apetito, bloqueo mental (dificultad para tomar decisiones), agarrotamiento, problemas digestivos, irascibilidad, etc.

Últimamente he estado leyendo por internet acerca del tema, ya que me noto varios de los síntomas y he buscado y rebuscado las mil y una maneras de hacerles frente y superar esta situación. Y después de mucho leer he llegado a la siguiente conclusión: es fundamental averiguar si la depresión se debe exclusivamente al empleo o esconde algo más.

A veces la pérdida del trabajo nos hace sentir vacíos (entre otras muchas cosas) y a menudo es porque hasta el momento el trabajo nos distraía de otros problemillas que hay en nuestra vida y que ahora que nada los tapa salen a la superficie. Suele pasar que hay personas que viven absorbidas por su trabajo sin dejar lugar a nada más en su vida y por ello la pérdida del mismo tiene consecuencias altamente dramáticas. Es cuando uno se da cuenta de que han pasado X años y tiene la sensación de que no ha vivido la vida, no la ha disfrutado, o que todos sus esfuerzos y sacrificios han caído en saco roto. También puedes darte cuenta de todas las personas que has alejado por tu total dedicación al trabajo y ahora te sientes solo. O también puede pasar que te des cuenta de que en tu vida no había nada más que trabajo y que si eliminas ese elemento de la ecuación se queda vacía. A menudo el empleo era equivalente a nuestra valía dentro de la sociedad y al perderlos es como si perdiéramos nuestro status y nos sentimos fuera de la misma. Uno también puede darse cuenta de la de cosas que ha pospuesto para otro momento por el trabajo y ahora ni tiene trabajo ni ha hecho esas cosas. Son muchísimos los problemillas que pueden salir a la superficie cuando se pierde el trabajo. A menudo las depresiones en realidad se desencadenan por este tipo de problemillas no resueltos, no por la pérdida del empleo. En ocasiones, incluso, la pérdida del empleo puede hasta ser positiva (de forma temporal) si nos ayuda a resolver algunos de estos problemas que llevan años haciéndonos sufrir sin ser conscientes de ello.

El tema de la depresión por pérdida de empleo puede llegar a ser larguísimo de tratar. Y es que cada caso es un mundo. No es lo mismo el que pierde el empleo y tiene una hipoteca que pagar, o el que además de la hipoteca tiene hijos que alimentar, o el que puede "permitirse" un tiempo sin trabajar porque vive con su pareja o sus padres, etc.

De todo lo que he leído he encontrado sugerencias para superarlo muy sencillas y no por eso menos efectivas (puede que no nos solucionen el problema pero nos ayudarán a encontrarnos mejor mientras pasamos el trago):

-Alimentarse de manera saludable y equilibrada.
-Hacer ejercicio de forma regular.
-Enfrascarse en algún proyecto.
-Mantener contacto con otras personas, relacionarse.
-Ser estricto en los horarios de sueño y comidas.
-Etc.

Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención, es que en la mayoría de los casos se recomienda fervientemente acudir al psicólogo. Eso sí que no lo entiendo. Imagino que habrá personas que puedan permitírselo pero en mi opinión la gran mayoría sufre como principal consecuencia de la pérdida del empleo los apuros económicos. Si uno está deprimido principalmente porque no sabe cómo va a poder seguir manteniéndose ¡¿cómo va a ir al psicólogo?! Estás tú como para gastarte una media de 40€ por sesión para contarle a un señor que estás deprimido porque no llegas a fin de mes. Es que tiene guasa.

Desde mi experiencia: hay que "aprovechar" la depresión para averiguar si hay otros problemillas subyacentes. En caso de encontrarlos es una buena noticia porque ahora ya eres consciente y puedes hacer algo al respecto. Si la solución a alguno de esos problemillas pasa por un psicólogo tal vez puedas abordarlo cuando vuelvas a tener empleo. Pero quizá puedas empezar por autoayudarte a solucionarlos ahora que tienes tiempo.
De todas maneras hay dos cosas que recomiendo muchísimo y que sí que funcionan en estos casos. Puedes dedicarte una parte del día a buscar trabajo pero si pasas todo el día con ello te obsesionarás y lo pasarás mal. Proponte un horario al día para buscar empleo, el resto del día:

1) Sal a la calle a caminar. Suena muy simple pero el hecho de que te de el aire fresco en la cara te ayudará a aclarar y relajar la mente y al caminar relajarás el cuerpo. A veces cuando está agobiado lo mejor es salir a caminar un rato. Busca a un amigo que te acompañe a dar un paseo, sal tu solo, con el perro o llévate el mp3 y escucha música o un programa de radio. Pero oblígate a salir un ratito todos los días.

2) Busca y rebusca hasta que encuentres algo que te haga ilusión. Por muchos problemas económicos que tengas en tu vida hay más cosas que el dinero y el trabajo: dedícale más tiempo a tu familia, a tu pareja, a tus hobbies, busca nuevos proyectos y permítete un ratito al día para ilusionarte, construir y crear. ¿Hay algo que siempre has querido hacer pero nunca has tenido suficiente tiempo para ponerte a ello?

Repito que cada caso es único y uno sabrá mejor que nadie ordenarse sus prioridades en la vida, pero no es bueno autocastigarse a estar todo el día obsesionado con la búsqueda de empleo y sientiéndote mal por no haberlo encontrado todavía. Se puede ser responsable y seguir buscando sin dejar de ser feliz y sentirse afortunado por cosas más prioritarias que el empleo: la salud, la familia, el amor, los amigos, etc.

Mucha suerte a todos los que estamos sufriendo las consecuencias de una crisis que han creado otros y que estamos pagando nosotros. Ojalá encontremos trabajo pronto!