miércoles, 15 de julio de 2015
Si no eres feliz, busca ayuda profesional
sábado, 11 de octubre de 2014
Psicosupervivencia
Blog de PSICOSUPERVIVENCIA
Feliz finde!
domingo, 27 de enero de 2013
No quiero ser otra zombi más
requisitos para según que puestos (X años de experiencia, 2-3 idiomas, estudios superiores relacionados con el puesto, etc). Es una situación desesperante. ¿Pero qué puedes hacer? Pues no mucho, a parte de protestar e ir a todas las huelgas que se convocan en contra de los recortes y la reforma laboral. viernes, 10 de febrero de 2012
La ola de frío ya se va y se lleva el mal rollo ;)
Ansiedad, tristeza, desgana, apatía,... todos estos y otros muchos que se podrían guardar en el mismo saco suelen ser sentimientos que experimentamos con más frecuencia o intensidad en las etapas del año donde recibimos menos luz solar. Hay muchas teorías respecto al tema y yo misma he hablado sobre él en varias ocasiones en el blog. El caso es que el verano tiene infinidad de cosas buenísimas como los helados o los baños en la playa o la piscina; pero, sin duda, una de sus ventajas más espectaculares es cómo nos afecta la luz y el calor solar (no sólo a nuestro cuerpo sino también a nuestra salud emocional). Confieso que la primavera y el verano son mis épocas favoritas del año y tacho los días del calendario esperando su llegada. Sin embargo, confieso que no siempre ha sido así. Esto es una novedad en mi vida desde unos... seis años. Hasta los 23 y sobretodo durante toda mi adolescencia (que a veces pienso que fue más larga que la de los demás) mi época del año favorita era el otoño y sobretodo el invierno. Me encantaba encerrarme en casa y pasar la tarde leyendo o viendo la tv arropada con una manta. Ahora me doy cuenta de lo tristes que fueron esos años y de la depresión que no tenía ni idea que tenía. Aunque soy cariñosa y amigable nunca me han gustado los follones ni la gente a mogollón, siempre he sido de evitarlos y he preferido el calor en petit comité. Por eso pensaba que mi devoción por el invierno se debía a mi "solitaria" personalidad. Ahora me doy cuenta de que lo que más me gustaba era que evita el contacto con el resto del mundo. Me aislaba. No es que haya cambiado radicalmente, me sigue gustando disfrutar de ratos a solas pero por suerte todo cambió y logré quitarme de encima aquella depresión. No es que ahora todo vaya de maravilla ahora pero me considero emocionalmente restaurada de aquello.
Todo esto viene a que últimamente son varias las personas que últimamente se sientes más tristes de lo normal, apáticas, estresadas, etc. Hace unos días lo leía en el blog de Rebeca, ayer me lo comentaba una amiga y hace un rato he visto esas sensaciones en mi chico (el chico que tiene más paciencia del mundo). Empiezo a pensar que aunque cómo está el mundo, España, y la puñetera crisis nos están afectando a todos también tiene que ver este frío que ha llegado de golpe. Llevábamos un invierno bastante primaveral y de repente ha llegado el frío con los cielos cubiertos y la privación de la poquita luz que teníamos y nos ha metido el mal rollo en el cuerpo. Desde luego, mi situación actual - como la de la mayoría- no es la mejor de mi vida ni de coña: sigo condenada a vivir con mis padres pese a que la casa hace tiempo que se me quedó pequeña, la Generalitat nos ha dejado en la calle a mí y a miles de compañeros y parece que el tema va para largo, sigo dando clases particulares como cuando tenía 15 años y me siento igual de "pequeña", apenas con un poco de suerte veo a mi novio los sábados por la tarde y no tengo vida privada porque no me quedan horas. Y para colmo la gente de mi alrededor se me queja porque no quedo con ellos. Si me pongo a pensar en todo eso me agobio, me entra tal ansiedad que ni con una hora de footing se me quita. Y lo peor es que ninguno de esos problemas depende de mí. Yo no puedo hacer nada por solucionarlos y seguirán así mientras la crisis siga en nuestras vidas. ¿Qué hacer? Dos opciones: opción a) obcecarse en darle vueltas a ver si llego a algún lado, pero como no depende de mí es como dar vueltas en círculo. Opción b) intentar no pensar y cuando a tu cerebro le de por machacarte sacando el tema una y otra vez: tomarse unos minutos y buscar algo que te motive. Ahora mismo y tal y como están las cosas sólo hay una que me motive: la llegada del verano. Es una sensación que me esfuerzo en vivir desde ya. Voy notando cómo cada día ganamos unos minutos más de luz y lo celebro cada día. Me pongo a evocar recuerdos: sensaciones, olores, costumbres, fotos mentales,... todo lo que tenga que ver con el verano.
Pienso en las barbacoas, la playa, la paella, los paseos al sol, la canción del verano, la operción bikini de todos los años, los paseos por la noche con la fresquita, las tapitas con los amigos en una terraza, las canciones cañeras, las ensaladas, los helados, las pelis chorras, el olor del mar, las sonrisas de la gente que va por la calle, las risas en las reuniones familiares, los paseos por la orilla, ... pienso en todo eso y entonces sonrío. Sonrío porque el frío sólo durará unos días pero el verano ya está llegando y por mucha crisis que haya y por muy mal que esté todo nadie nos puede quitar el verano, el sol y el cambio de aires respecto al resto del año. Esa es mi motivación en estos momentos, una motivación de pobre (lo sé) jejeje Pero de una pobre más que busca la manera de no dejarse hundir por esta situación tan injusta que estamos sufriendo todos. Para sobrevivir día a día, lo que mejor me funciona es pensar sólo en hoy y como mucho en mañana. Así que por hoy, os dejo una foto que me ha hecho reírme un rato porque es verdad!!
¡Ánimo que esta ola de frío ya se va! ¡Qué hoy hace un día precioso y dentro de nada será verano y todo se hará más llevadero!
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Pensamientos de una desempleada más
Estaba mirando el calendario para anotar una cita con el dentista y me he dado cuenta de la fecha que era ¡casi estamos ya a mediados de noviembre! Madre mía cómo pasa el tiempo de rápido a veces. Hace dos días estaba acabando agosto y yo fantaseaba pensando en qué población me tocaría trabajar y en cuánto tiempo tardaría en irme a vivir con mi chico. Hoy estamos a dos
pasos de navidad, a la que estornudemos es enero y empieza un nuevo año. Y yo al final fallé la población en todas mis fantasías porque me he quedado sin trabajo. La ilusión de irnos a vivir juntos está ahí. De hecho, el otro día, en un arranque de entusiasmo y de enfrentarme a la realidad nos pusimos a hacer cuentas simulando un presupuesto de cuánto nos costaría irnos a vivir juntos (de alquiler, por supuesto) y qué nos podríamos permitir. Nos hizo mucha ilusión porque al final la cosa pintaba mejor de lo que en realidad pensábamos. Pintaba mejor porque los dos somos personas muy sencillas y nos conformamos con lo necesario, nada de lujos. El problema es que para que pudiéramos irnos necesitamos que yo tengo un trabajo que genere un mínimo de ingresos: si es en la Generalitat, hicimos un presupuesto sobre la jornada mínima que complementaría con unas clases particulares. Y, si la cosa sigue congelada en las listas de la Generalitat, hicimos un presupuesto sobre cuántos alumnos necesitaría para cubrir mi parte. En realidad, insisto, no lo vi tan mal: 5 o 6 alumnos (ahora tengo 2).¿Qué ha pasado desde la ilusión del otro día a la tristeza de hoy? Que después de darme cuenta de la fecha en la que estamos y ver que hoy tan sólo han llamado a trabajar a dos personas de mi especialidad en todo el Baix Llobregat y para 5 días. Me estoy dando cuenta de que a este ritmo (y hoy ha sido un día de los buenos, hay días que no llaman a nadie) no voy a trabajar en todo el curso. Después de quedarme sin vacante este año, acepté el hecho de que me tocaría hacer sustituciones días sueltos de un lado para otro. Me hice a la idea de la inestabilidad y los nervios que eso conlleva pero lo asumí, como hacemos todos. Luego empecé con las clases como plan B pero manteniendo siempre presente de que el plan A llegaría algún día. Hoy el plan A casi ni lo veo. Yo pongo todo de mi parte para aceptar con serenidad de que la cosa está mal y va a ir muy lenta, pero el problema es que empieza a no ir, a quedarse congelada. Cada vez pasan más días en los que no convocan a nadie en secundaria (porque en primaria sí) y eso no es normal. Bajas hay siempre lo que pasa es que no las están cubriendo. Así que el plan A se está quedando paralizado y eso es no avanzar.
Por otro lado, el tema de las clases particulares es algo que también es totalmente imprevisible. En cualquier momento puedes perder una y tampoco puedes hacer nada para conseguir más. He puesto carteles por todo el pueblo, en la biblioteca, se lo he dicho a compañeros, etc. Y a mediados de noviembre, no hay alumnos nuevos. Otros años hace un mes que habría recibido montones de llamadas pero la crisis la estamos pagando sobretodo los ciudadanos de a pie y si no se puede contratar a un profesor particular porque hay que comer o pagar la hipoteca es totalmente lógico.
Respiro hondo, miro por la ventana y me pregunto ¿cuánto tiempo más estaré aquí sentada mirando por esta ventana? ¿Pasarán años antes de que pueda seguir con mi vida y dar el siguiente paso fuera de la casa de mis padres? ¿Realmente lo peor de la crisis está por llegar a partir de 2012? ¿Servirá de algo el cambio de gobierno sea cual sea el que entre? ¿Cuántos años tendré cuando podamos irnos a vivir juntos? ¿Y cuántos cuando podamos permitirnos ser padres? A veces los pensamientos en mi mente se asemejan a una autopista en plena hora punta.Después de los pensamientos llegan las sensaciones. Me siento inútil en el sentido más literal de la palabra: no útil. Me pongo a mirar las páginas de ofertas de empleo y lo primero que ocurre es que no entiendo nada. No entiendo ni a qué se refieren con los nombres de los puestos que ofrecen. Nos estamos volviendo tan... ¿qué palabra usar? ¿hipócritas? que llamamos al conserje "responsable de servicios básicos de mantenimiento para el bienestar de la comunidad" ¡toma ya! Y esa suerte que está en español porque ahora la moda es ponerlo todo en inglés, todos son assistants, managers, advisors, etc. como si eso cambiara las funciones que desarrollará. Pero es que te pones a buscar y todo lo que hay son, en primer lugar trabajos relacionados con la informática de forma específica y por otro lado peticiones imposibles del tipo: se necesita becario trilingüe, con dominio de office avanzado, licenciado y disponibilidad para trabajar de 6h-21h por 325€ ¡alucino! Y encima da gracias por tener trabajo.
Si busco en mi sector, la educación, todo lo que encuentro es que sólo contratan nativos. Da igual que sea carnicero que si es nativo de un país de habla inglesa ya es suficiente. Es otra moda absurda: lo importante es que sea nativo no que tenga estudios relacionados con la docencia. Es desesperante.
Vuelvo a mirar el reloj y siento que he perdido más de una hora navegando absurdamente por la página de búsqueda de empleo. Vuelvo a mirar por la ventana, miro el calendario y me preguntó cómo se estarán sintiendo el resto de los casi 5 millones de parados que hay en este país. ¿También se sentirán inútiles? ¿Impotentes? ¿Desesperados?
Según la mayoría de estudios relacionados con la depresión por pérdida de empleo es muy común atribuirnos la culpa. Nos sentimos culpables por no tener trabajo. Sentimos que no valemos lo suficiente, o al menos tanto como valen los demás que sí tienen uno. Si la cosa va a más incluso se puede llegar a caer en malos hábitos, drogadicción, enfermedades, etc todo lo que nos evada y nos aisle del resto del mundo. Se puede llegar a pagar una factura muy cara con salud a cambio de momentos de paz mental y dejar de sentirse culpable. Me he puesto un poco dramática pero es realidad que existe ese extremo.
Esperemos que mientras se soluciona, mientras lo estamos viviendo y soportando cada día, seamos conscientes de las malas pasadas que nos juega nuestra mente que nos quiere culpar de
algo porque no encuentra explicación alguna. Si alguien se queda sin empleo por los recortes tan bestias que están haciendo señores que viven a todo trapo, que no se sienta culpable. Que haga lo posible por no sentirse así. No es culpa suya, es culpa del sistema (un tema muy largo de explicar que se resumen en que unos pocos acumulan riqueza a base de explotar a los demás). Si estás sin trabajo lo mejor que puedes hacer son dos cosas: 1) No dejar de buscarlo (seguir enviando curriculums y preguntando por todas partes) y 2) Recordar que el trabajo es una parte importante de la vida de una persona, pero por suerte no lo es todo, existen otras cosas de las que se pueden disfrutar a pesar de no tener trabajo:1) Salud: no te duele nada, disfrútalo. En serio, párate a pensar en momentos que has estado enfermo o has tenido dolor y disfruta de tu salud en este preciso instante.
2) Familia: aprovecha para disfrutar el tiempo junto a tu familia. Mímalos, déjate mimar y seguir conociendoos.
3) Amigos: los buenos amigos van a estar ahí para ti siempre. Tendrán un poquito menos de disponibilidad horaria que tú, pero siempre podrás contar con ellos para tomar un café.
4) Tiempo: dedica una parte del día o de la semana a buscar trabajo pero no te obsesiones. El resto del tiempo disfrútalo como más te apetezca con tus seres queridos, tus hobbies, tus cosas pendientes, etc. Aprovecha la suerte que tienes cuando suena el despertador y te puedes permitir quedarte un ratito más en la cama ¿por qué no? ¡Alguna ventaja tendrá que tener no estar parado!
Piensa que hay millones de personas que tienen trabajo y/o que tienen mucho-mucho dinero y que no pueden disfrutar de esas cosas que tú si tienes y no se pueden comprar. Por mucho que uno sea millonario no puede comprar salud si la suya ya no tiene remedio, no puede comprar a la familia que siempre te querrá de forma incondicional, no puede comprar a los verdaderos amigos pero sobretodo no puede comprar algo que tú ahora mismo tienes de sobra: tiempo.
Aprovéchalo y disfrútalo porque aunque nos haya tocado vivir una mierda de momento en la historia, tu tiempo es tuyo, forma parte de tu vida y depende de ti cómo desees invertirlo. Invierte en felicidad por muy pobre que seas ;)
Ojalá que todo empiece a solucionarse por despacito que sea, pero que empecemos a ir hacia arriba, hacia mejores momentos.
Un abrazo a todos los desempleados y los seres queridos que nos soportan!!
viernes, 4 de noviembre de 2011
Poniendo en práctica uno de los truquitos de Elsa Punset
estaba haciendo todo lo posible por trabajar sin dejar de formar parte de la bolsa de la Generalitat? Lo de encontrar un trabajo no relacionado con la educación es algo que descarté por diferentes motivos pero principalmente porque 1. Encontrar un trabajo hoy en día (de lo que sea) es dificilísimo y 2. He trabajado de mil cosas en mi vida pero cuando me licencié esa etapa quedó atrás. Total, que al final, llegué a la conclusión de volver a dar clases particulares: como he hecho durante muchos años. Dar clase es una de mis pasiones en la vida: me reactiva, me llena de energía y me ayuda a aprender muchísimo como profesora, como estudiante de lengua, pero sobretodo como persona. Por eso me encanta mi trabajo. Así que me puse a colocar anuncios para dar clases por todo mi pueblo, internet, etc. Y el hecho de agotar todas las posiblidades de trabajar que sí dependían de mí me hizo sentirme en paz conmigo misma. Ahora sí que había puesto todo de mi parte para que la situación cambiara.Llevo dos semanas dando clases, ya tengo dos alumnos y me los he colocado en días diferentes para tener una excusa cada día y salir de casa. Una de las peores cosas que tiene la depresión en general es que no te apetece salir de casa y mientras menos sales menos te apetece hacer nada. Es un círculo vicioso. Obligarte a salir a veces es un error, motivarte a salir - sin embargo- es una de las cosas que mejor sientan.
Las clases me están ayudando a ponerme la pilas a nivel de conocimientos y de técnicas de enseñanza, a salir de casa cada día y a tener una motivación, algo que tira de mí. Además, estoy trabajando cada vez con más ganas en mi proyecto (mi web de inglés). Así que entre eso, el deporte (que procuro hacer todos los días antes de desayunar) y el apoyo de la gente que me quiere estoy mucho mejor. Ya he salido del agujero de nuevo.
Ayer quedé con una amiga para tomar café y se sorprendió de verme tan bien, a pesar de seguir en el paro. Estuvimos hablando de ello y le expliqué que la situación ha cambiado un poquito pero tampoco tanto (sigo sin tener un sueldo que me permita independizarme, ni avanzo en mi vida laboral) pero lo que sí ha cambiado ha sido mi perspectiva. No sé si será la perspectiva o el foco de atención. Es como lo que explicaban Pablo Motos y Elsa Punset en otro post que comenté hace tiempo sobre algunos trucos que nos ayudarían a ser más felices. ¿Recordáis aquello de contar los objetos rojos del armario y darse cuenta más tarde que poniendo atención sólo a los rojos dejábamos totalmente olvidados a los verdes? Pues es algo así. Ahora me levanto cada día motivada a disfrutar un día más en mi vida de que tanto mis seres queridos como yo tenemos salud, de que afortunadamente cada día estoy más enamorada y me siento correspondida, de mis avances respecto al aprendizaje y la enseñanza del inglés y lo divertidas que se me hacen las clases todos los días, etc. Sé que sigo sin trabajo, que mi vida laboral está congelada, que sigo viviendo en casa de mis padres, etc pero aunque sé que en el armario hay objetos rojos que no me gustan, ahora también me fijo en los verdes. Me levanto cada mañana pensando en los verdes, los que me hacen sonreír :)
Escribir siempre me ayuda y espero que si alguien en la misma situación lo lee se sienta un poco más apoyado y comprendido. Y ojalá le sirva de algo mi experiencia. A veces, en la vida, la mejor enseñanza es aprender de los demás. Yo me paso la vida observando a los demás y procurando aprender de ellos.
Feliz fin de semana a todos!
sábado, 22 de octubre de 2011
Desbloquear los momentos felices
Los sentimientos extremos tienden a cegarnos por completo. Por eso a veces pasa que uno cuando está contento hace las paces con el mundo y todo le parece absolutamente fenomenal. Hasta aquí sin problema. El problema viene cuando uno está triste. A veces tenemos un mal día o una mala racha y nos sentimos tristes y apagados, y para mí, lo malo es que intento animarme a mí misma pensando que esto es lo que ocurre ahora y que es algo temporal. Entonces hago un esfuerzo por ponerme a recordar tiempos mejores, busco un momento de felicidad en mi vida, o la última vez que estuve contenta y es entonces cuando mi memoria traicionera actúa y bloquea todos esos recuerdos. Por más que lo intento no consigo recordar ningún momento o racha buena, sé que los ha habido pero no los recuerdo. Incluso pienso en las celebraciones importantes (cumpleaños, bodas, nacimientos, etc) pero, una vez, el cerebro me hace la puñeta y me envía una sensación de "no es para tanto" y no consigo sentir o recordar las cosas buenas.Es por eso que últimamente, como llevo varias semanas acumuladas de bajón, me viene a la cabeza un cuento que leí en Déjame que te cuente, de Jorge Bucay. Os lo cuento:
EL BUSCADOR
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada…
Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar…
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. - No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo: ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media? Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana?, ¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo?, ¿Y el casamiento de los amigo?, ¿Y el viaje más deseado…?, ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejan? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones? ¿horas?, ¿días?…
Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.
Después de releerlo me ha venido a la cabeza una idea y creo que voy a ponerla en práctica. Voy a añadir una libreta más a mi colección. Será la libreta de las cosas bonitas. En ella sólo voy a escribir los días que me levanto rebosante de energía, los momentos de felicidad, las buenas notícias. Sólo lo bueno. Por supuesto, en la vida hay de todo, no sólo lo bueno pero creo que será una buena idea tenerla a mano en los momentos bajos en los que necesito recordar algo bueno y mi cabeza me bloquea la memoria.
¿A vosotros también se os bloquean los recuerdos bonitos cuando estáis bajos de moral? ¿Qué os parece la idea de la libreta? ¿Os ha gustado el cuento?miércoles, 12 de octubre de 2011
Todos tenemos Gremlins que nos incordian
Como sabéis llevo unas semanas bastante baja de moral por el tema de haberme quedado sin trabajo este año. Tengo días mejores y días peores e intento llevarlo de la mejor manera que se me ocurre en cada momento. Pero a veces una se encuentra que le cuesta más de la cuenta seguir adelante y eso es lo que me ha recordado otra de las partes del libro de Juan Rallo y Almudena Cid, Estupenda en 9 semanas y media, que os quería comentar. A veces los responsables de complicarnos más la vida son lo que Almudena llama "Gremlins." Sí, sí, habéis leído bien: gremlins. Esas vocecillas que siempre tienen malas ideas y nos convencen para llevarlas a cabo y también los que nos machacan cuando más bajos de moral estamos.Hace tiempo que quería hablaros de este tema, que fue una de las partes que más me gustó del libro, y aprovecho ahora que los míos están más pesados que nunca para contároslo (están tan pesados que parece que se hayan escapado de noche a un parque acuático y se hayan hinchado a zampar!!). Pero bueno, volviendo al libro, en él encontraréis una serie de artículos al final de cada capítulo relacionados con la motivación (ésta es la contribución de Almudena Cid al libro). Uno de ellos se titula“Ángeles y demonios”. En este artículo Almudena nos habla de los
gremlins. Un gremlin lo identificamos en seguida porque son los que le dan voz a esas nefastas propuestas que surgen de nuestro interior como “Hoy no voy al gimnasio y mañana hago el doble”. Todos llevamos gremlins con nosotros a todas partes, a mí el mío me suele decir a menudo (sobretodo cuando quiero hacer algo que sé que no debo) “hazlo, total sólo se vive una vez no hay que pasarse la vida preocupándose. Disfruta y no pienses” y a mi hermana, con respecto a esto de las dietas le dice “venga cómete todas las cosas que engordan hoy antes de que empieces la dieta mañana y te sientas tentada. Lo mejor es acabar con las tentaciones cuanto antes, es por tu bien” y con esa excusa pone 2kg en un día antes de empezar a perderlos. Ni qué decir tiene los dolores de barriga que le dan a veces a los dos días y la culpa que le echa ella a la dieta por ellos, obviamente eso se lo ha sugerido su gremlin también.
Hay que tener mucho cuidado con ellos. Sin embargo, como dice Almudena, “no son del todo maliciosos, más bien son los vigilantes de que nada cambie, de que todo quede como está”. Es por ello que a veces no nos dejan progresar en diferentes aspectos de nuestra vida y se encargan de destacar nuestras debilidades, nuestros miedos, nuestro cansancio, nuestros enfados. Los gremlins no sólo nos sabotean en las dietas, nos sabotean en muchos aspectos de nuestras vidas. Sin embargo, volviendo a las palabras de Almudena “es importante saber que están ahí, que son parte de nuestra mente y, por tanto, van a estar siempre. La mejor manera de librarnos de ellos es tomar conciencia de que existen desde el principio. (…) Así, si aparecen, podremos reconocerlos, nombrarlos y así decirnos: Está hablando uno de mis gremlins”.
Pero como reza el título del artículo, a parte de demonios, también nos rodean ángeles. En este caso Almudena hace referencia a toda la gente que nos apoya, que nos anima, que nos motiva, que nos sube el ánimo cuando lo necesitamos. Igual que dice el refrán “elige consejero y tendrás elegido el consejo” y es que como dice ella es cierto que acudimos a una persona u otra en función de lo que queremos oír. Así que a veces cuando hay un gremlin pesado que no te deja en paz puedes ignorarle buscando la motivación que lo haga callar, incluso si esa motivación viene de fuera.
Este artículo de Almudena me ha gustado especialmente, lo recomiendo sobretodo porque de verdad te motiva en muchos aspectos. Yo lo estoy teniendo muy en cuenta ahora que mis gremlins me están machacando, a veces me siento mal por estar sin trabajo y esos sinvergüenzas intentan hacerme responsable de la situación. Pero luego respiro hondo y me doy cuenta de que como casi siempre no tienen razón, estamos viviendo una crisis mundial (ni siquiera es a nivel estatal) y dentro de España hay casi 5 millones de parados. Yo soy una más, una más de las que está pagando la factura que han dejado montones de personajes sin escrúpulos que se han dedicado a robar durante años y ahora que se ha descubierto el pastel nos toca pagar la cuenta a los que quedamos.
Así que ya lo sabéis, cuando oigáis pensamientos negativos paráos a pensar si no serán vuestros gremlins que os están tocando las narices de nuevo. Y si son ellos, con ignorarles se van volviendo buenos, digamos que pasan del gremlin verde feote y de malas ideas a aquel mono peludo y bueno que se llamaba Gizmo.
¿Habéis visto alguna de las pelis de "Gremlins"? ¿Tenéis muchos gremlins viviendo en vuestra cabeza? ¿Alguna vez os han llevado a lamentar más de una decisión?
domingo, 2 de octubre de 2011
Mis progresos con la depre por desempleo
1) Quedo casi cada día con mi novio cuando él sale del trabajo por la tarde y vamos a andar. Hay días que no me apetece un pimiento porque esto de la depresión lo que tiene es que hay muy buenas intenciones y consejos de los demás que la mayoría de las veces ni los probamos porque el síntoma fundamental es "no tener ganas de nada" literalmente. Por eso quedo con él todo los días para obligarme a salir de casa y que por un lado me de el aire y por el otro me mueva un poco y reactive la circulación.A veces una está tan depre que se pasa el día en el sofá o en la cama, sin moverse, y el cuerpo se resiente y como se resiente te hace sentir peor y ya ha empezado el círculo vicioso. Hay que intentar moverse y hay que hacerlo por salud, física y emocional. La sangre tiene que circular o acabaremos teniendo problemas de circulación, sobrepeso, contracturas, etc.
2) He empezado un proyecto con mucha ilusión. Hace años que quería montar mi propia web para aprender inglés y le daba vueltas en la cabeza pero nunca tenía tiempo. Así que como ahora lo que sí que tengo por descontado es tiempo me he puesto a ello y es algo que me llena, que veo el progreso (que va creciendo) y me siento útil y activa. Además es algo que hace años quería hacer y no quería que se quedara en el tintero. Sé que será un trabajo que no acabará nunca pero me hace ilusión vivir con él y que forme parte de mi vida de ahora en adelante.
3) Hay días o momentos en los que me dan bajones y me siento inútil o triste o impotente. Pero entiendo que es algo que forma parte de nuestra cultura, trabajar te hace sentirte útil y respetado. Cuando no tienes trabajo (a parte de las consecuencias económicas) puedes llegarte a sentirte un don nadie. Cuando me pasa esto a veces lloro un rato y me desahogo si es lo que necesito, o escribo, o llamo a alguien o simplemente asumo que el día no va a ser tan bueno y que para que hay días buenos tiene que haber de los otros.
4) La ansiedad. Esto a veces me supera. A nivel consciente lo llevo bastante bien porque intento distraerme con una lista de cosas que hacer que me propongo cada día: salir a andar sola media hora por la mañana (probadlo, de verdad, te cambia el día), limpiar y recoger la casa, hacer la comida, estudiar una lección de mi libro, leer un capítulo del de lectura, quedar con fulanito para tomar ese café que hace siglos que pospongo, salir a comprar leche, escribir un post aquí, etc. Estar ocupada ayuda mucho contra la ansiedad si es leve pero constante. Si el episodio es más grave y no me deja concentrarme en nada activo mi plan "zombi" = me pongo a ver la tv tooodo el día con tal de tener la mente ocupada y que no me haga sufrir más. Y si, por desgracia, se me acumula un gran volumen de ansiedad de los que te cuesta respirar o te dan taquicardias me voy a andar con mi chico o me pongo a hacer deporte en casa, cuando llego una ducha y hago relajación.
Y esos son mis progresos. Así es como me estoy enfrentando a mi depresión por desempleo. No lo llevo de maravilla pero lo importante es que voy pasando día a día, pasito a pasito, son pasos de bebé pero son pasos al fin y al cabo. Lo importante es estar en marcha y no quedarse en la cama mientras se consumen días que no volveré a recuperar y no hago nada para cambiar mi situación. En lugar de ello intento ver el lado positivo de esta situación que me ha tocado: ahora tengo tiempo para estar con mi familia, para desarrollar mis proyectos, para ver a mis amigos, para leer, para hacer deporte, para hacer todas esas cosas que antes no podía.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Depresión por desempleo
Últimamente he estado leyendo por internet acerca del tema, ya que me noto varios de los síntomas y he buscado y rebuscado las mil y una maneras de hacerles frente y superar esta situación. Y después de mucho leer he llegado a la siguiente conclusión: es fundamental averiguar si la depresión se debe exclusivamente al empleo o esconde algo más.A veces la pérdida del trabajo nos hace sentir vacíos (entre otras muchas cosas) y a menudo es porque hasta el momento el trabajo nos distraía de otros problemillas que hay en nuestra vida y que ahora que nada los tapa salen a la superficie. Suele pasar que hay personas que viven absorbidas por su trabajo sin dejar lugar a nada más en su vida y por ello la pérdida del mismo tiene consecuencias altamente dramáticas. Es cuando uno se da cuenta de que han pasado X años y tiene la sensación de que no ha vivido la vida, no la ha disfrutado, o que todos sus esfuerzos y sacrificios han caído en saco roto. También puedes darte cuenta de todas las personas que has alejado por tu total dedicación al trabajo y ahora te sientes solo. O también puede pasar que te des cuenta de que en tu vida no había nada más que trabajo y que si eliminas ese elemento de la ecuación se queda vacía. A menudo el empleo era equivalente a nuestra valía dentro de la sociedad y al perderlos es como si perdiéramos nuestro status y nos sentimos fuera de la misma. Uno también puede darse cuenta de la de cosas que ha pospuesto para otro momento por el trabajo y ahora ni tiene trabajo ni ha hecho esas cosas. Son muchísimos los problemillas que pueden salir a la superficie cuando se pierde el trabajo. A menudo las depresiones en realidad se desencadenan por este tipo de problemillas no resueltos, no por la pérdida del empleo. En ocasiones, incluso, la pérdida del empleo puede hasta ser positiva (de forma temporal) si nos ayuda a resolver algunos de estos problemas que llevan años haciéndonos sufrir sin ser conscientes de ello.
El tema de la depresión por pérdida de empleo puede llegar a ser larguísimo de tratar. Y es que cada caso es un mundo. No es lo mismo el que pierde el empleo y tiene una hipoteca que pagar, o el que además de la hipoteca tiene hijos que alimentar, o el que puede "permitirse" un tiempo sin trabajar porque vive con su pareja o sus padres, etc.
De todo lo que he leído he encontrado sugerencias para superarlo muy sencillas y no por eso menos efectivas (puede que no nos solucionen el problema pero nos ayudarán a encontrarnos mejor mientras pasamos el trago):

-Alimentarse de manera saludable y equilibrada.
-Hacer ejercicio de forma regular.
-Enfrascarse en algún proyecto.
-Mantener contacto con otras personas, relacionarse.
-Ser estricto en los horarios de sueño y comidas.
-Etc.
Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención, es que en la mayoría de los casos se recomienda fervientemente acudir al psicólogo. Eso sí que no lo entiendo. Imagino que habrá personas que puedan permitírselo pero en mi opinión la gran mayoría sufre como principal consecuencia de la pérdida del empleo los apuros económicos. Si uno está deprimido principalmente porque no sabe cómo va a poder seguir manteniéndose ¡¿cómo va a ir al psicólogo?! Estás tú como para gastarte una media de 40€ por sesión para contarle a un señor que estás deprimido porque no llegas a fin de mes. Es que tiene guasa.
Desde mi experiencia: hay que "aprovechar" la depresión para averiguar si hay otros problemillas subyacentes. En caso de encontrarlos es una buena noticia porque ahora ya eres consciente y puedes hacer algo al respecto. Si la solución a alguno de esos problemillas pasa por un psicólogo tal vez puedas abordarlo cuando vuelvas a tener empleo. Pero quizá puedas empezar por autoayudarte a solucionarlos ahora que tienes tiempo.
De todas maneras hay dos cosas que recomiendo muchísimo y que sí que funcionan en estos casos. Puedes dedicarte una parte del día a buscar trabajo pero si pasas todo el día con ello te obsesionarás y lo pasarás mal. Proponte un horario al día para buscar empleo, el resto del día:
1) Sal a la calle a caminar. Suena muy simple pero el hecho de que te de el aire fresco en la cara te ayudará a aclarar y relajar la mente y al caminar relajarás el cuerpo. A veces cuando está agobiado lo mejor es salir a caminar un rato. Busca a un amigo que te acompañe a dar un paseo, sal tu solo, con el perro o llévate el mp3 y escucha música o un programa de radio. Pero oblígate a salir un ratito todos los días.
2) Busca y rebusca hasta que encuentres algo que te haga ilusión. Por muchos problemas económicos que tengas en tu vida hay más cosas que el dinero y el trabajo: dedícale más tiempo a tu familia, a tu pareja, a tus hobbies, busca nuevos proyectos y permítete un ratito al día para ilusionarte, construir y crear. ¿Hay algo que siempre has querido hacer pero nunca has tenido suficiente tiempo para ponerte a ello?
Repito que cada caso es único y uno sabrá mejor que nadie ordenarse sus prioridades en la vida, pero no es bueno autocastigarse a estar todo el día obsesionado con la búsqueda de empleo y sientiéndote mal por no haberlo encontrado todavía. Se puede ser responsable y seguir buscando sin dejar de ser feliz y sentirse afortunado por cosas más prioritarias que el empleo: la salud, la familia, el amor, los amigos, etc.
Mucha suerte a todos los que estamos sufriendo las consecuencias de una crisis que han creado otros y que estamos pagando nosotros. Ojalá encontremos trabajo pronto!



