miércoles, 27 de abril de 2011

Oficialmente ya no soy "hiper" sensible

Hoy en el trabajo ha sido un día interesante. Me ha tocado hacer una sustitución en una clase de niños que no conocía. Cualquiera que se dedique a la enseñanza sabrá que es una "putada" cuando te toca estar de sustituta: no conoces sus nombres = descontrol, no te conocen y saben que eres temporal = se pasan por el forro tu presencia, no conoces sus rutinas = probablemente acabarán tomándote el pelo para sacar partido, etc. Sin embargo he tenido una suerte tremenda porque además de que eran alumnos de 1º de primaria (que sean más bajitos que tú ayuda bastante) tenía en clase a una compañera que les suele dar refuerzo y ha decidido quedarse a echarme un cable. Al final ha sido un cablazo ya que la clase prácticamente la ha dado ella que era la que los conocía y yo he sido la que le he hecho el refuerzo.

Pues bien, al terminar la clase ha venido la jefa de estudios enfadadísima y le ha pegado una bronca impresionante en un tono muy irrespetuoso como si fuera una cría y, lo peor, delante de los niños. La bronca venía porque se suponía que mi amable compañera tenía que haberse llevado los niños a hacer refuerzo a otra aula como hace habitualmente cuando está la tutora. Pero en este caso como la tutora no estaba y yo que cubría su puesto no les conocía ni he tenido tiempo de prepararme la clase la muchacha ha pensado que quedándose me ayudaría más. Y vamos sí lo ha hecho, le estoy agradecidísima. Pero a lo que íbamos: la compañera ha aguantado la bronca con valentía y en cuanto la otra (la jefa) se ha ido no ha podido aguantar más y se le han saltado las lágrimas. Yo he echado a los niños al patio que ya era la hora y me he quedado consolándola. Pero lo más importante es que por fin sigo progresando y a aunque me he sentido totalmente identificada con ella y empatizaba al 100% con sus sentimientos he sabido distinguirlos de los míos como observadora. A menudo me pasa que sufro por mí y por los demás porque me pongo tanto en su lugar que al final lo vivo (esto es a lo que me refería cuando decía lo de ser "hiper"-sensible). Al final entre varias compañeras la hemos animado y yo por supuesto le he dado las gracias mil veces por su ayuda.

La cuestión es que me doy cuenta de estoy mejorando un montón con lo de darle la importancia justa que las situaciones requieren en cada momento. No me he traido el mal rollo a casa y pienso que si me hubiera pasado igual no habría contestado con toda la mala leche que me correría por las venas en esa situación pero quizá sí hubiera contestado. Obviamente una se juega el puesto en casos así y la vida no está como para perder un trabajo pero es absolutamente intolerante la actitud que algunas personas muestran hacia otras que también son personas simplemente por encontrarse en su lugar de trabajo. Por mucho que uno sea jefe no tiene ningún derecho a faltarle el respeto a ningún otro. Es más, considero que un buen jefe es aquel que logra un ambiente de trabajo óptimo en el que los trabajadores se siente a gusto y motivados para realizar su tarea de la mejor forma posible y así aumentar las ganancias y el progreso.

En otra situación me estaría comiendo la cabeza acerca de este cambio que estoy realizando pero forma parte de una decisión de vivir la vida que tomé hace tiempo:

NO PIENSO VIVIR MI VIDA CON MIEDO. NO VOY A VOLVER A DESPERDICIAR NI UN MINUTO HACIENDO LO QUE SE SUPONE QUE DEBERÍA HACER SEGÚN OTROS EN LUGAR DE LO QUE YO CONSIDERO QUE DEBO HACER. Y NO PIENSO PERMITIR QUE NADIE ME HAGA DAÑO MIENTRAS ME QUEDO DE BRAZOS CRUZADOS: NI UN TRABAJO, NI UNA PERSONA, NI UNA SITUACIÓN.

El miedo lo perdí cuando me encontré a la mayor de mis pesadillas y me di cuenta de que lo que yo creía que eran pesadillas hasta entonces eran gilipolleces gigantes. Hasta que llegó ese momento había vivido mi vida lidiando con problemas del tipo: "me sobran unos kilos", "no me gusto", "me gustaría encontrar a mi media naranja", "estoy harta de vivir en casa", "no soporto a mi madre o a fulanito", "este trabajo es una mierda", etc etc etc. Eso que yo creía que eran grandes problemas y me quitaba el sueño por las noches un día se desvaneció como el humo.

Hasta que no te encuentras en la sala de un hospital de oncología intentando recordar como se respira pera que no te de un ataque de ansiedad y te desmayes y tratando de coordinar tus movimientos para poder andar mientras te tiemblan las piernas a medida que avanzas por el pasillo, no te das cuenta de lo que realmente son Problemas. Y lo peor no creo que sea cuando vas a visitarte tú (no puedo decirlo porque no lo he vivido) pero no veo mayor dolor que tener que acompañar a ese lugar a una persona que quieres tanto que te duele sólo pensar que ese día te dirán el tiempo que te queda de tenerla a tu lado. Hasta que no entras en una sala de espera y te encuentras a una mujer de no más de 40 años desesperada preguntando si puede comer o no antes de la quimioterapia porque es su primera sesión y con los nervios olvidó preguntarlo. ESO ES UN PROBLEMA.

Cualquier otra cosa: un mal día en el curro, una discusión con tu novio, una puñetera tienda que tiene tallas que ponen un nº que no se corresponde con la realidad, ... cualquier otra cosa que no peligre la vida de un ser querido NO es un problema.

La experiencia de haber vivido una situación tan triste y dolorosa me ha hecho más fuerte y me ha dado la suficiente energía de por vida como para no angustiarme por nada. Pienso vivir mi vida sin miedo y eso implica actuar y pensar sin miedo, basta ya de sufrir. Vivir no es sufrir, es disfrutar. No dejes que nada ni nadie amargue ni un minuto de tu existencia :)

Dicen que...

"La mejor manera de honrar a los que ya no están es seguir viviendo"


lunes, 25 de abril de 2011

Ya no soy tan hipersensible

Hace tiempo me planteaba cómo dejar de ser hipersensible. De hecho, es uno de mis posts más visitados y comentados y además muchísima gente me ha escrito al correo privado para comentarme más sobre ello. Está claro que es algo que nos preocupa, porque nos hace daño.

Los comentarios de los demás nos afectan, a unos más que a otros. Hay personas que los oyen pero no los tienen en cuenta y, en cambio, otras no pueden sacárselos de la cabeza por más que quieran. He de decir que personalmente en este terreno he ido evolucionando mucho. De hecho, como dice el título, ya no me considero hipersensible. Digamos que ya me he desecho del "hiper". ¿Cómo? Pues supongo que por experiencias que te brinda la vida. En mi caso me he cansado y me he dado cuenta de que realmente tenemos poco tiempo de vida. Hace poco tenía 17 años y dentro de unos días cruzaré la barrera de los 29 ¿dónde se ha quedado mi veintena? ¿cómo la he invertido? De lo que me arrepiento es de haber perdido el tiempo comiéndome la cabeza por comentarios ajenos, planteándome mi vida o tomando decisiones equivocadas guiada por ese tipo de comentarios.

Está claro que nunca lloverá a gusto de todos y el ser humano no está creado para satisfacer a todos los que le rodean. Como decía aquel anuncio de coca-cola que tanto me encantó:

HAS NACIDO PARA SER FELIZ

Por tanto, se acabaron los comentarios ajenos. Soy una persona fuerte y decidida. De hecho, siempre lo he sido pero por temor a parecer soberbia lo escondía y tomaba demasiado en cuenta los comentarios ajenos. Al final ha resultado que por temor a algo he acabado haciéndome daño yo misma así que se acabó. Esto es como dejar de fumar: un día tienes que decidir que no es que lo estés dejando sino que YA lo has dejado (palabra de ex-fumadora).

Es un cambio que sienta bien y que empieza a notarse alrededor. Hace unos días, por ejemplo, salí a cenar con unos amigos y hubo una gran diferencia. Normalmente, suelo defender a capa y espada mis ideas y si alguien plantea una opinión con la que no estoy de acuerdo no me callo. Así de sufridora he sido. ¿Qué si hay que defender los ideales? Por supuesto, pero sólo los importantes. Ya no me enfado cuando un amigo comenta que los animales domésticos son caprichos que tenemos y que a los dos días nos cansamos (mi gordo ayer cumplió 15 añazos y cada día le quiero más) o ya no salto cuando alguien dice "esto es así". Será "así" para ti, en mi casa se juega de otra manera.

Estoy más tranquila, más calmada, me siento más en paz conmigo misma. Simplemente porque dejo que los demás expresen sus opiniones sin tomármelas a pecho. Yo tengo claro cuáles son mis elecciones en la vida y al igual que no voy a obligar a nadie que las comparta no tengo por qué compartir las de los demás. Cuando alguien dice algo con lo que no estoy de acuerdo o hace una crítica sobre algún aspecto de mi vida, sonrío y no le doy importancia. Al fin y al cabo sólo yo sé cómo de importante son las cosas y qué tanto de cierto hay en esa afirmación. Ya no me siento que tenga que justificar o defender con uñas y dientes mis decisiones. Con la mayor paz y tranquilidad del mundo notifico a los demás que esa es la decisión que he tomado y que en caso de que me equivoque asumiré las consecuencias pero no cambiaré mi decisión si estoy segura de ella.

Os lo recomiendo, en serio, no os sintáis atacados por comentarios ajenos. No dejeis que os invada la inseguridad ante personas que no tienen todo el conocimiento de la situación que os rodea, tú eres tu propio experto en cada tema porque tratándose de ti nadie sabe más que tú mismo. Si tuvieras un problema sobre algún tema que desconoces (hacerte un traje, arreglar las cañerías, construir una casa, etc) ¿a quién le harías más caso al experto o cualquiera que opinara? Yo tendría en cuenta todas las opiniones pero el experto tiene más peso, por ello es un experto.

Por cierto, una vez me dijeron una definición de experto que me encantó:

"Un experto es un sujeto que ya ha cometido todos los errores posibles en un campo determinado"

No sé vosotros pero yo me considero experta en mí misma.


Un beso y un abrazo a todas las personas que tienen el don de la sensibilidad que tanto nos acerca y nos empatiza con el resto del mundo. A disfrutar de los sentimientos y no a dejarnos torturar por ellos!!

sábado, 27 de noviembre de 2010

Un desconocido me regaló un libro

A veces llego a casa cabreada. Conmigo. Con el mundo. Con esta sociedad en la que vivo. No lo sé. Me cabreo porque me encuentro con alguien trepa y superficial en el trabajo. Con personas egoístas. Con otros que hacen daño gratuitamente. Con alguien al que he ofrecido mi cariño y mi amistad y me lo ha cambiado por desengaño y demás cosas que duelen.

Por suerte no pasa a menudo. Pero hay días en los que piensas que todo el mundo va a su puto rollo y es un egoísta de mierda. Que la gente se mueve por interés exclusivamente. Y te sientes la última idiota que piensa que la amistad es estar ahí siempre (sobretodo en lo malo), que el amor es disfrutar cuando tu ser querido es feliz, que sonreír no cuesta un euro y hace feliz a todo el que lo ve, que... cosas que no tengo claro si están bien o mal aprendidas. Si me tragué todos los cuentos edulcorados. Pero me gusta pensar que puede haber un mundo así.

Sinceramente puedo contar a mis amigos con los dedos de una mano. Como veréis no son muchos, pero son Amigos con mayúscula, de los buenos, de los que te escuchan en lugar de oírte, de los que comparten tardes contigo que cambiarías por días de vacaciones enteros. Como todos también he conocido los desengaños amorosos pero puedo decir sin ninguna duda que he encontrado al amor de mi vida, sólo él y yo sabemos lo bien que estamos juntos. Mi familia no es ejemplar ni mucho menos pero cuando pasa algo gordo hacen como las plaquetas de La Vida es Así y crean una piña para aliviar mis heridas. Así que quizá los cuentos que me contaron sí que existen después de todo, sólo que no todos tienen la suerte de vivirlos.

Durante la peor época de mi vida (de la cual me alegro haber pasado porque aprendí mucho) me ocurrió algo que rompió los esquemas. Como el sonidito ese que aparece en las pelis como si rayaran un disco y todo se paralizase. Estaba hecha una verdadera mierda por motivos que no vienen al caso, hasta el punto de no levantarme de la cama ¿para qué? pensaba yo entonces. Me pasaba el día como una zombi, bueno no voy a dar más detalles. Depresión nivel 10, ok? Imaginaros a mi madre, la pobre. Si habéis leído mi blog desde hace tiempo sabréis que mi madre y yo tenemos una relación dificililla porque somos muy diferentes pero nunca he puesto en duda que me quisiera (sólo que su manera de demostrarlo... bueno, eso es otro tema). Total que la pobre un día lo estaba comentando en el trabajo, que ya no sabía qué hacer conmigo, que se sentía impotente, que le dolía mucho verme así. Pues, poco después de comentarlo, ese mismo día después de la hora del desayuno un compañero con el que no tenía mucha confianza porque era un trabajador sustituto que un día está aquí y otro allí le regaló un libro para mí. El chico oyó lo que contaba mi madre y salío sin pensarlo a la tienda, eligió Déjame que te cuente de Jorge Bucay, me lo dedicó y se lo dio a mi madre para que me lo diera. Mi madre se quedó de piedra claro.

Cuando llegó a casa, yo estaba durmiendo (al medio día, para variar, dormía como 16 horas, una barbaridad!!). Total que me explicó que había estado comentando mi situación en el curro y antes de que me diera tiempo a echarle la bronca por airear mis intimidades con desconocidos me dio el libro. Yo también me quedé de piedra. Me chocó muchísimo el gesto y me puse a leerlo en seguida.



Creo que me lo leí en tres días y controlándome mucho, porque la verdad lo hubiera leído de una sentada, pero no es de esos libros. El libro en sí, para quien no lo conozca, es una recopilación de cuentos para adultos hilvanados a través de la historia de un chico que va al psicólogo y éste le cuenta los cuentos relacionado con sus inquietudes. Bueno, me cambió la vida, literalmente. Desde aquel momento me reactivé y empecé a hacer algo para cambiar mi situación. He de decir que aprendí muchísimo de los cuentos, de hecho se ha convertido en mi libro de cabecera y lo releo a menudo al azar. Es de esos libros que cada vez que los lees parece la primera vez porque dependiendo del momento de tu vida le das una lectura u otra.

Sin embargo, lo que me hizo salir de la cama no fue tanto el contenido del libro sino el gesto. El hecho de que un absoluto desconocido me regalara un libro y me lo dedicara me hizo recobrar la esperanza. Volví a creer en que el mundo no es tan malo. Todavía hay esperanza, todavía existen personas con buen corazón, personas altruístas de verdad, personas dispuestas a mejorar el mundo.

¿Alguna vez alguien o algo os ha cambiado la vida por completo? Para bien eh!

lunes, 22 de noviembre de 2010

¿Complejo de superwoman?

¿A veces tienes días que se te hacen eternos? ¿O días que desearías que tuvieran más horas porque no te da tiempo a acabarlo todo? Eso nos pasa a muchas. No quiero sonar feminista pero lamento decir que desde mi experiencia conozco a más supermujeres que superhombres. Las mujeres tenemos que rendir en todas las facetas: madre, hermana, amiga, trabajadora, hija, esposa, etc. Y eso sólo los roles principales, porque luego la mayoría vienen con sub-roles ¿cuántas de vosotras tenéis también que ser multifunción en el trabajo? Yo soy profesora -admito que me encanta- pero es agotador. Un profesor tiene que hacer de padre, amigo, psicólogo, actor, cómico, artista, administrativo, y mil más. Mi madre, sin ir más lejos, en su rol de madre y ama de casa hace de: economista, supervisora de compras, jefa de dirección, técnica reparadora, gabinete psicológico, etc de la familia. Eso prinpalmente por ser mujer (hay excepciones por supuesto). Lo digo porque la mayoría de hombres tienen dos funciones: trabajo y su tiempo libre. Y si tienes suerte igual se portan en casa o en la relación. Pero nada más. Mis amigas van todas de culo (como yo), es todo un acontecimiento intentar vernos todas a la vez, parece una cumbre a lo G20. Mis amigos en cambio, puedes llamarlos para tomar café cuando quieras que casi siempre están disponibles. ¿Se organizan mejor? NO. Tienen menos cosas que organizar.

Y ya para colmo si eres una persona hiperactiva, llena de ideas, proyectos y con ganas de aprender, mejorar y superarte a diario... eso ya es la élite. La élite no conoce el tiempo libre como tiempo de ocio sino como tiempo para aprovechar para hacer más cosas todavía. Sentarse en el sofá a ver una peli no es suficiente, hay que estar haciendo más cosas a la vez. Por ejemplo: ver una peli, que a su vez sea en versión original para repasar un poco el inglés, mientras tu gato se duerme en tu regazo y le mimas un poco y tú aprovechas de camino para coser. Ese fue mi plan de ayer por la tarde (domingo). Pero puedo rizar el rizo: estaba viendo la peli en el pc, sentada en mi cama, así que tenía el ratón al lado y mientras hacía todo eso iba descargando cosas. ¿Cómo lo hago? Práctica. Llevo desde que nací con una agenda diaria en la que no hay ni un espacio en blanco.

Hay días que ya no puedo más. Me canso. Me siento agotada física y/o mentalmente y me dan ganas de mandarlo todo a la mierda en un acto de rebeldía y no levantarme de la cama. Luego respiro hondo y pienso en algo muy concreto: tengo una tía que está soltera (cincuenta y tantos). Vive en un pueblo muy pequeño (menos de 200 habitantes) y tiene una paga por cierto grado de invalidez (nada que no le permita hacer una vida prácticamente normal). No trabaja, apenas sale de casa lo justo para ir a comprar y sólo mantiene contacto habitual con dos vecinas de su calle que para colmo no le caen muy bien. Cuando viene a visitarnos (ella tiene un piso aquí, en "la gran ciudad") se queja de que se siente muy sola. Nos pone verdes y multicolores porque no vamos a visitarla y no nos pasamos la tarde en su casa como hacíamos antes (nota: antes también venía mi abuela y por supuesto íbamos a verla porque la mujer no estaba para muchos trotes). Mi tía y yo siempre acabamos discutiendo por las mismas cosas: yo le comento que todos nos sentimos solos, que incluso cuando vives en una casa con más gente te sientes sola. Que hoy en día todo el mundo va a su bola principalmente porque trabajamos muchas horas y tenemos muchas responsabilidades, lo cual equivale a poco tiempo libre que destinamos principalmente a ducharnos y dormir. Ella no lo entiende. A mí también me cuesta entender que haya personas que carezcan de ilusiones, proyectos, metas, etc en la vida. No tiene ni parece que haya tenido ninguno nunca. Hasta hace unos años que vivía mi abuela todo iba bien porque vivía volcada en ella. Desde que falleció parece que no ha superado su muerte. Creo que lo que le pasa es que mi abuela era su única misión/ilusión en la vida. No ha sabido encontrar más.

Me parece muy triste. He intentado mostrarle mi punto de vista y animarla a que se apunte a cosas, que cultive aficiones, que conozca más gente. Se niega.

Puede sonar egoísta pero cuando tengo un día estresante y me planteo por qué hago tantas cosas me acuerdo de mi tía y otras personas parecidas que conozco y me doy cuenta de que hago tantas cosas porque tengo ilusiones, aspiraciones, me gusta aprender, me siento realizada haciéndolas y si tuviera el tipo de vida que tiene mi tía no sería feliz. Por mucho que me den ganas a veces de no tener nada que hacer. Sé que si no tuviera nada que hacer, sería una muerta en vida.


Un beso a todas las "superwomans" que día a día sobreviven y encima son capaces de esbozar una sonrisa y hacerlo con sentido del humor. ¡Ánimo!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿A dónde viajais mentalmente?

Soy una persona muy mental. Para todo. Mi ex me solía decir que tenía un gran mundo interior. Lo único inteligente que dijo. La verdad es que para mí, mi cabeza es mi mejor amiga y mi peor enemiga (en inglés se llama frenemy, para que también sea un post educativo :P).

Pero esta vez quiero hablaros de la faceta buena. Cuando estoy cansada, depre, agobiada, etc, busco un momento de tranquilidad: cierro los ojos, me pongo los tapones en los oídos, me tumbo y relajo todo el cuerpo ¡y despego!

Viajo mentalmente. Busco un lugar en el que me apetezca estar en ese momento y desconecto. A menudo lo hago por las noches y me duermo en mitad del viaje. A veces me apetece irme a una playa de Cancún de las de folleto turístico

Uno de mis destinos mentales favoritos, sobretodo si piensas en sentir el calor del solecito sobre tu piel y de fondo las olas del mar. Ideal.

Sin embargo, mi destino viajero mental por excelencia es Nueva York. Concretamente Central Park. No sé qué tiene, es un sitio en el que no he estado pero siento que es mágico, que me encantaría estar.

En invierno:
Patinando:


En verano:

Hay un videoclip que no me canso de ver simplemente porque hay una pareja paseando por Central Park (espero que sea Central Park porque sino ya me vale...)



Me encanta viajar mentalmente. Ojalá un día supere el tema de los aviones y pueda ir de verdad, pero de momento y gracias a la tecnología puedo disfrutar de muchos sitios desde casa.

¿Y vosotros? ¿Viajais mentalmente? ¿A dónde os gusta ir?

lunes, 15 de noviembre de 2010

¿El invierno te puede? Quizá tengas TAE

Cuando los días empiezan a hacerse más cortos y hay menos horas de sol, normalmente a todos nos pasa que tenemos menos ganas de todo. Sin embargo, existe un pequeño porcentaje de la población al que esta falta de luz afecta de manera severa en su vida diaria. A medida que se va acortando el día sienten:

- Fatiga o cansanció físico
- Problemas para conciliar el sueño o incluso exceso de sueño durante el día (incluso habiendo dormido bien por la noche)
- Falta de ganas, motivación, interés por cualquier tipo de actividad
- Cierto grado de tristeza o angustía
- Cambios en el apetito con su consiguiente pérdida o aumento de peso

Y un medianamente largo etcétera.

A mí desde hace muchos años me pasa que en cuanto entra el otoño se me quitan las ganas de todo. Incluso cosas que antes me hacían ilusión y sé que me siguen gustando dejan de despertar interés en mí. Tengo sueño a todas horas, me siento pesada y fatigada sin motivo. Los caprichos en forma de dulce aumentan desmesuradamente y no tengo ganas de NADA.

Pues para los que estéis en la misma situación que sepáis que se trata de un tipo de trastorno llamado TAE (Trastorno Afectivo Estacional). Al parecer nuestro cerebro no lleva muy bien la falta de luz solar comparada con el verano y nos la juega creando un desequilibrio químico que se traduce en varios de los síntomas antes mencionados.

¿Qué si tiene tratamiento?

Pues sí y no. Al parecer en casos severos-severísimos pueden recetarte algún tipo de antidepresivo o una terapia a base de luz. Se ve que existen unas bombillas especiales que reproducen una luz similar a la solar y recomiendan una exposición de unos 30 minutos diarios o algo así he leído. Sin embargo, al tratarse de un trastorno estacional lo más recomendable es que cada uno lo lleve como pueda y sobretodo con mucha paciencia ya que a medida que se vayan alargando los días nuestro pesar irá menguando.

En pocas palabras: hay algunas personas que funcionamos a base de luz solar y cuando no hay pues funcionamos más bien poco. ¡Un asco!

Yo personalmente lo llevo fatal. Tanto mi trabajo como mis aficiones requieren de mi cabeza y mi concentración y mi interés en estos momentos son prácticamente nulas. Por suerte, trabajo por la mañana y al menos soy capaz de rendir en el trabajo pero digamos que después de comer sólo estoy físicamente porque mentalmente las neuronas se me ponen en huelga y me mustio como una flor.

Consejos que a mí me funcionan:

-Intenta aprovechar levantándote en cuanto salen los primeros rayos de luz y dejando las actividades más pesadas para las primeras horas del día.

-Procura reducir la ingesta de grasas y alimentos pesados (incluídos los dulces), inténtalo!

- Haz deporte. Esto es esencial. La verdad es que en cuanto haces deporte parece que la circulación reactiva el cerebro y las neuronas de guardia se activan. Sin embargo, reconozco que a pesar de ser una idea excelente precisamente lo jodido de este dichoso trastorno es que cuesta horrores despegar el culo del sofá, ponerse el chándal y sobretodo moverse. Hace falta toda tu fuerza de voluntad y la del que tienes al lado.

-Busca actividades que te encanten, tus actividades favoritas y prueba a empezar. A veces todo es empezar. Si aún así no hay manera, pues trata de hacer actividades que no requieran mucho esfuerzo mental, actividades más bien mecánicas.

-Cuando tengas que realizar alguna tarea -sobretodo por la tarde- intenta quedar con alguien para llevarla a cabo. Te será mucho más llevadero y te ayudará a desplazar esa especie de pereza que nos invade el cuerpo.

- Es normal que te sientas decaído y falto de ganas pero no te culpes. Igual que hay días que te levantas contento sin motivo también habrá días que estés triste también sin motivo. Yo, desde mi experiencia, por mucho que lo analizo todo veo que soy feliz y todo está bien. El problema es que aunque sé que soy feliz, no me siento feliz. Conclusión: el cerebro que es un tramposo, hay qu ser más listo --> no te culpes de cosas que no son culpa tuya.

- Piensa que cada día que pasa queda uno menos para que los días empiecen a ser cada vez más largos y productivos. Aprovecha las épocas de sol durante el año para rendir el doble que ahora. Y mientras tanto, relájate y disfruta de un poco de paz. Ya llegará el verano.

- Aunque no tengas ganas ponte música. Eso siempre anima. Ojo con la música que eliges (Alex Ubago por ejemplo prohibidísimo, no por gusto musical sino por sentido común con tus síntomas).

-Quizá es buena idea que comentes a tus seres queridos cuál es tu situación, más que nada para que no se preocupen pensando que estás deprimido. Digamos que lo estás pero no lo estás.

A todos los que os interese el tema: consultar con vuestro médico, buscar información en fuentes fiables, etc. Yo aquí digo las cosas basándome en mi experiencia, no en ningún estudio científico. Así que...

¡ánimo que ya queda menos para el veranito!

Justificar a ambos lados

sábado, 6 de noviembre de 2010

Down to Earth (again)

Casi 2 meses después. Aquí estoy. Volví a desaparecer. Dicen que el hombre tropieza dos veces con la misma piedra, pues yo no sé cuántas llevo ya. Os presento a una de las piedras que reaparecen en mi camino a menudo: olvidarme de mí. Forma parte de mi carácter extremista y cada vez menos obsesivo que por suerte ya va mejorando: cada vez que tengo un problema/asunto me centro tanto en él que pierdo el sentido del resto de las cosas.

¿A vosotros os pasa? A mí me pasa que me obsesiono con algún aspecto de mi vida y anulo por completo los demás. Me ocurrió durante años hasta que encontré el amor, estaba tan obsesionada con encontrarlo que no veía que había otras cosas en mi vida que también era importantes. Me pasa cuando me propongo empezar una dieta, sólo pienso en calorías gastadas y calorías consumidas. Me pasa cuando empiezo un trabajo, todo son proyectos por empezar. Por suerte voy variando, hay personas que se pasan años o toda una vida encalladas en uno de los aspectos. La típica amiga que siempre está hablando del mismo tema: los tíos, su madre, su novio, la moda, el curro, etc. Monotema. Le tienes cariño pero a veces raya.

Pues eso me pasa a mí, casi que me rayo sola. Esta última vez me ha dado por el trabajo de nuevo. Se me metió en la cabeza probar a preparme oposiciones. Resultado (3 semanas después): agotada física y mentalmente, estresada, a mi novio sólo le he visto porque me traía fotocopias, 2 kgs de más de pasarme todo el día en una silla, múltiples dolores musculares de la dichosa silla, principio de ansiedad y casi de locura. Al final he tenido que dejar de preparlas (muchos motivos, no hace falta pegar el rollo aquí). Simplemente, no es mi momento.

Ahora me siento libre. Es como si mis pulmones tuvieran más espacio para expandirse. Los músculos se han destensado. Ayer pasé una tarde de lujo con mi chico y he dormido bien. Todo lujos que se nos pasan por alto a menudo.

Todo eso me ha recordado un cuento, uno de esos que me encantan. No recuerdo los detalles pero en esencia...

Dicen que un exitoso hombre de negocios salió a pasear por la playa con su perro una mañana soleada de verano. A mitad del paseo oyó a su perro ladrar a una pequeña barquita de madera y se acercó por ver a qué venía tanto alboroto. Dentro de la barquita encontró a un pescador aproximadamente de la misma edad que él echando una siesta. El hombre se disculpó con el pescador por los ladridos de su perro, a lo que éste le restó importancia y ambos entablaron una pequeña conversación:

- ¿Usted también está de vacaciones? - preguntó el hombre de negocios.
- No. Yo trabajo todos los días del año, nunca tengo vacaciones - contestó el amable pescador.

- Pero hoy está usted aquí en la playa descansando y tomando el sol. Eso son vacaciones.
- No es así, lo que ocurre es que hoy ya he terminado mi jornada laboral y puedo descansar el resto del día.
- ¿Y no piensa aprovecharlo para trabajar más horas?
- ¿Para qué?- preguntó el pescador- Ya pescado lo suficiente para comer hoy.

- Pues hombre, para aumentar sus ganancias.

- ¿Y para qué? -contestó de nuevo el pescador.

- Para crear su propia empresa.

- ¿Y para qué?

-Pues para poder tener a sus propios trabajadores acumulando ganancias para usted y así usted podría pasarse el día descansando.

Tal y como dijo esta última frase el pescador sonrió y siguió durmiendo su siestecita y el exitoso hombre de negocios se dió cuenta de lo irónico de la situación.


Espero que os haya gustado. ¡Qué tengáis un buen día!

jueves, 2 de septiembre de 2010

Nos convienen los buenos pero nos ponen los malos

Diría que es una conversación recurrente entre amigos incluso en diferentes épocas de la vida. ¿Por qué las chicas nos fijamos en los tíos malos, cabrones, etc? Sabemos que nos convienen los buenos pero es que los buenos no nos ponen. Nos ponen los malos. A pesar de que nos hagan sufrir. Nos pone el típico chulito (el que lo hace bien, no el papanatas que intenta hacerse el chulo). ¿Por qué? Pues en mi opinión porque se muestran seguros de sí mismos. No representan ese chico-osito de peluche que en el fondo no es más que alguien a quien quieres cuidar. Él es el Hombre. Él se cuida por sí solo. Es más, incluso cuida de ti. No es que nos guste que cuiden de nosotras siempre pero está bien saber que si tienes un momento de flaqueza él estará ahí. Además nos gustan porque nos conquistan con los gestos, con la mirada, con su lenguaje corporal nos piropean. ¿Y por qué más? Pues yo creo- insisto, es mi opinión- que todos deseamos lo que no tenemos o lo que no podemos tener. Si eres rubia quieres ser morena, si eres morena quieres ser rubia, si tienes el pelo liso te gustaría rizado, si vives en una ciudad desearías vivir en un pueblo, etc. Y ellos se muestran inaccesibles, no están ahí para ti como muchos chicos que te muestran su amor y se quedan esperando en tu puerta. Tristemente cuando te dan algo no lo aprecias, lo que te gusta es conseguir las cosas por tí misma.

¿Y a qué viene esto? Es una reflexión que me ha venido a la cabeza al ver el nuevo vídeo de Aventura: El malo. Recuerdo que una vez en una conferencia de docentes un tío que era un crack y tenía mil años de experiencia nos dijo que con los estudiantes tirásemos de los clásicos, que lo que para nosotros era un tópico para ellos era nuevo, como lo fue para nosotros: alardear de las noches de fiesta, empezar a fumar, empezar a maquillarse, etc. No sé si me entendéis. Y es que el típico chulito nos ha puesto, nos pone y nos pondrá siempre. Sobretodo si tiene el cuerpazo y la voz sexy de Mario Casas. ¿Habéis visto el trailer de su próxima peli? Lo dejo aquí para ir abriendo boca. Toca esperar a que la estrenen el 3 de diciembre, pero siempre podéis leeros el libro, es de Federico Moccia :)


martes, 31 de agosto de 2010

Mi nuevo método para hacer ejercicio

La cinta de correr la pospongo porque de momento me ha surgido un nuevo método para hacer ejercicio. Lo trajo el domingo por la noche mi hermano y por mucho que me negué al principio ya me ha robado el corazón: se llama Suso.


Aunque mi hermana tiene una perra pequeña y vivió más de un año en casa con nosotros nunca he sido muy fan de los perros. Me pone nerviosa que me persigan todo el rato, que se pongan tristes y el olor a perro que desprenden (ni qué decir del olor a "perro mojado" cuando llueve). Yo soy absolutamente fanática de los gatos, ya sabéis que tengo dos y en el piso de mi tío -que vive debajo- hay otros dos. Pues bueno, este cachorro de 6 meses iba camino de la perrera y mi hermano decidió que como prácticamente somos una protectora pues para casa. Al principio me enfadé porque sabía que lo acabaría cuidando yo pero... me ha robado el corazón.

No tenía ni idea de que pasear con un perro iba a ser tan placentero. La primera vez que lo saqué lo hice por obligación por hacerle un favor a mi hermano y pensé en estar un cuarto de hora. Al final estuvimos más de 2 horas paseando y ni me di cuenta. Antes de ayer estaba un poco cabreada, triste y a la vez como con ansiedad y me fui con él. Vine nueva.

Salir a pasear nos sienta bien a los dos, no sé a quién mejor. Definitivamente con el ejercicio que estoy haciendo con él y la alegría que da cuando vas caminando y te mira como feliz, de momento la cinta de correr se queda en stand by.

sábado, 28 de agosto de 2010

Mi primer y único día en un gimnasio

Desde hace unos días se me ha metido en la cabeza comprarme una cinta de correr. Eso sí, para andar (rápido). He empezado a ponerme seria con el deporte y dejar de comer guarradas y sé que en cuanto vuelva al curro cualquier excusa será válida para posponer el ejercicio. Con el deporte me pasa igual que con la playa, cuando me pongo a ello me lo paso genial pero me da mucha pereza ponerme en marcha. Así que decidí elegir un deporte que supiera que no me daría pereza y que pudiera hacer en casa porque aunque nunca había ido a un gimnasio sabía que no era lo mío.

Me gusta hacer deporte sola por varias razones: inconscientemente compito con el que tenga al lado y lo paso mal, me gusta desconectar y odio que me den conversación mientras tanto, tener gente haciendo deporte a mi alrededor me desconcentra, etc. Así que desde hace años hago deporte en casa. Tengo una bici estática que me encanta (es de las que tiene respaldo) pero aburre siempre lo mismo. La elíptica he decidido venderla porque definitivamente no es lo mío; será cierto que trabaja todo los músculos del cuerpo porque cansa que no veas.

Volviendo al tema: decidí ir a un gimnasio para probar la dichosa cinta antes de volverme loca y comprármela en plan impulsivo. Así que mi novio y yo nos fuimos a un gimnasio de su ciudad. Elegimos uno que había estado yendo su hermano y que tampoco era de super lujo. La sala de fitness era una pista de fútbol sala llena de aparatos de fitness, bicis, cintas, etc y un trocito con un espejo para las clases. En cuanto me cambié de ropa me encontré a la monitora en el pasillo que me invitó efusivamente a unirme a la clase pero me dio no sé qué y aunque en casa hago vídeos de aeróbic y demás me dió corte y le dije que quizá luego, que era mi primer día. Me pareció muy maja, de esas chicas que te contagian la energía. Yo iba con un objetivo en mente: probar la cinta de correr. Nada más entrar me fui directa y empecé a darle a los botones y no hacía nada. Mi novio vino también y nada. He de decir que en total no había más de 10 personas en la sala de fitness por lo que empezaba a ser el centro de atención con tanto tocar botones y poner cara de 3567 entre 13. La monitora que estaba corriendo un poco en otra cinta se dio cuenta y a distancia empezó a gritarme:
Monitora: "tienes que darle al ON, el botón verde".
Yo, roja o más bien púrpura: "No, si ya... pero es que no va".
Ella "que sí mujer, tú dale al verde y al + y la cinta empieza a moverse".
Yo: "mmm es que no va..." (mi novio seguía toqueteando).

Al final se levantó un chico con una camiseta naranja que había al lado en una elíptica, tiró hacia arriba de un botón-palanca rojo que parecía hecho para avisar de que había un incendio y la cinta se puso en marcha. "Es que estaba bloqueada" le dijo directamente a la monitora. Yo al chico de naranja, tímidamente "gracias". Él--> sonrisa de "te he salvado eh" ¡y tanto que me salvó! sino todavía estaba allí tocando botones... En cuanto se puso en movimiento la monitora me dijo que la pusiera entre 5 y 6. Y en cuanto iba por 3 me sentía patosa e involuntariamente me iba hacia un lado así que me agarré a los cuernos de la cinta en plan lapa. Empecé a darle caña hasta el 5 que es un paso ligerito y pensé "no está tan mal". Iba a buen paso y cogida del todo porque eso sí, si me soltaba estaba segura de que me caería. La chica se acercó a ver cómo iba y le comenté que bien pero que me daba miedo soltarme y pegarme una galleta así que me dijo que no me soltara que ya llegaría un momento que me soltaría sin darme cuenta y que para ser el primer día hiciera 10 minutos, luego 10 de bici, etc.

Le hice caso y a los 10 minutos paré la cinta progresivamente y cuál fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que llevaba un cebollón... no era dueña de mis pasos. Era como si tuviera vértigos, estuviera borracha, etc, quería andar recto y tenía la sensación de que me iba hacia el lado y me sentía mareada. De repente vi al de naranja sentado en un banco que no había dado cuenta de que estaba y me salvó de nuevo. Me miró y me sonrió y yo traté de mantener la mirada recta, secarme el sudor y rezar para mis adentros "por dios, que no me maree, que no me pase nada, que vergüenza". Fui al lavabo como pude a echarme agua y aunque me estaba meando no me atreví a cerrar la puerta por si me daba un yuyu, ya que seguía igual de mareada. Así que me aguanté y cuando salí y vi a mi novio corriendo en plan maratón en la cinta como si lo hiciera a diario me di cuenta de que no nos iríamos para casa tan pronto. Así que me senté en una bici estática con respaldo a ver si se me pasaba el mareo sentada.

En cuanto me senté me di cuenta de que me quedaba corta. Así que empecé a mirar rápidamente cómo narices se regulaba hasta que encontré una palanquita. Creo que tardé unos 2 minutos en adecuarla. Luego empecé a darle a los botones y no se encendía nada. Harta de ser la novata-gafe, deseé que nadie se diera cuenta y empecé a pedalear igualmente. Al rato un chavalín se sentó en la bici de al lado, reguló el sillín en 10segundos y en cuanto tocó la pantalla se iluminaron todos los botones y la configuró. Se dió cuenta de que la mía estaba parada y no dijo nada, la verdad es que casi se lo agradecí.

Después de 15 minutos de estática un pelín menos mareada y viendo que mi novio se había planteado llegar a Valencia corriendo decidí volver a la caminadora pero esta vez a caminar muy despacito. Me sentía mareada todavía pero prefería moverme a quedarme quieta y que se moviera todo a mi alrededor. Al final volví a darle más caña porque me sentía cómoda y pude hacer media horita más hasta que mi novió decidió dejar la carrera a la altura de Castellón calculo yo...

Me fui para la ducha con un cebollazo... lo cierto es que se me olvidó llevar agua y estoy acostumbrada a beber una media de 1 litro cuando hago ejercicio y creo que eso y el hecho de que me pareció que el sitio no tenía suficiente ventilación puede que fueran los causantes de mi castañazo. En cuanto me metí debajo de la ducha me sentí un poco mejor. Al salir saludé a la monitora que me contestó muy maja y me fui con mi novio intentando no pegarme contra ninguna pared en busca de azúcar. Jamás me ha sentado tan bien y he notado tan pronto las vitaminas de un zumo aunque no sea natural.

Estuvimos un rato sentados en un banco mientras nos daba el aire. Y para casa.

Hoy, casi 3 días después todavía tengo agujetas en la parte frontal de las piernas y al día siguiente me moría de hambre todo el rato. Así que lo que yo creía que era un "paseíto" se convirtió en una verdadera sesión de ejercicio cardiovascular.

Conclusiones acerca de la cinta de correr:

- Nunca me había cansado andando al aire libre por muy rápido que fuera pero lo cierto es que la maquina te obliga a no bajar el ritmo ni un segundo y eso se nota. Ejercitas más que al aire libre.

-Me gusta más caminar al aire libre por ver cosas, distraerte y que te de el aire literalmente. Sin embargo, sé que no lo voy a hacer como rutina de ejercicio porque no me gusta ir sola a caminar y en cuanto se hace de noche a las seis de la tarde ya no me gusta mucho salir a la calle.

- Cuando estuve en Decathlón me gustó mucho un modelo de máquina que se plegaba y no ocupaba nada de espacio pero creo que me acabaré comprando uno de esos mastodontes que ocupan más porque me he dado cuenta de que los cuernos de la máquina son muy importantes y la estabilidad así como la inclinación también.

- He averiguado preguntando en foros de fitness que lo del mareo es habitual al principio. De hecho, recuerdo que cuando me bajo de una cinta automática en el aeropuerto por ejemplo también me siento un poco torpe.

- Decisión: me compraré la cinta más adelante, en cuanto me recupere un poco económicamente. Creo que le sacaré bastante partido por mucho sitio que ocupe. La salud por encima de todo.

Conclusiones sobre ir al gimnasio:

- Si estás empezando a hacer ejercicio no te apuntes a un gimnasio porque la gente que va habitualmente ya está acostumbrada y tú sin darte cuenta te metes más caña de la que deberías intentando ponerte a su altura.

- Aunque los demás no me miren me siento observada igualmente. Es un acto reflejo. Cada vez que tropezaba en la dichosa máquina alguien se giraba.

- Normalmente la gente en los gimnasios es maja y amable. Gente sana. Aunque parezca que te miran en plan "mira que pardilla" en cuanto les preguntas te suelen ayudar muy amablemente. La gente suele ir a hacer deporte, no a burlarse de nadie.

- Me he dado cuenta de que casi todos los ejercicios que ofrecen las máquinas de los gimnasios (que me puedan interesar personalmente) los puedo hacer en casa con mis pesas o mis cintas elásticas.

- He confirmado que me encanta hacer deporte en casa y que efectivamente no soy carne de gimnasio.

Una recomendación si estás pensando en apuntarte a un gimnasio: quizá será mejor que pagues una entrada de un día o de un mes para comprobar si realmente te gusta a pagar un año entero y que no aparezcas por allí más.